Por Isabel Fernández del Castillo

Madres en la red

La nueva cultura de la crianza se está escribiendo hoy mismo, y lo hacen las madres, no la cultura, la costumbre o las recomendaciones de los “expertos”.

Internet está revolucionándolo todo, y en este ámbito no podía ser diferente.

nuevas herramientas

La red ha brindado a las madres dos herramientas fundamentales:

  • la posibilidad de conectar con otras madres con inquietudes similares
  • y un acceso ilimitado a información científica fiable.

Esto está ayudando a las mujeres a recuperar el “sentimiento de tribu”, imprescindible para criar un niño, pero que se perdió en algún momento del desarrollo de la sociedad industrial, el crecimiento de las ciudades modernas y la incorporación de la mujer a un mundo laboral que no tiene en cuenta la maternidad.

Internet también les ha dado criterio para tomar decisiones conscientes acerca de la crianza de los hijos, aunque difieran del mandato social o la cultura familiar.

Entre nosotras

En un momento en el que la industrialización del nacimiento y las separaciones tempranas están haciendo que muchas mujeres se desconecten de su interior y dejen de confiar en su instinto de madres, buscando asesoramiento fuera.

El hecho de que exista un movimiento creciente de mujeres informadas, conscientes y libres se está constituyendo en el entorno seguro en el que muchas de ellas pueden, por fin, encontrarse a sí mismas como madres.

Internet ha dado a las madres criterio para tomar decisiones conscientes acerca de la crianza de los hijos

“La separación que ha supuesto la ciudad, la migración o la jornada laboral ha sido reemplazada por la tribu virtual, especialmente entre las mujeres, quienes casi por una necesidad fisiológica, necesitamos de otras mujeres con las que compartir nuestras inquietudes y pensamientos".

"A falta de abuelas, tías y hermanas, de presencia física, la red nos provee de un espacio y un tiempo donde podemos compartir espontáneamente con la libertad del anonimato, lo que muchas veces facilita una entrega emocional que el cuerpo a cuerpo quizá entorpezca en determinadas situaciones”, afirma Eva Darias, editora de Ob Stare, la editorial que ha publicado el interesante libro 'Una nueva maternidad: reflexiones de mujeres en la Red'.

Recuperar el poder perdido

Por otra parte, la cada vez más abundante información científica sobre la influencia de los vínculos primarios y la crianza en la salud física y emocional de los niños está haciendo que muchas madres estén tomando conciencia de la importancia de su papel, no ya en la felicidad de sus hijos y de su desarrollo pleno, sino en la creación de una sociedad más humana, pacífica y saludable.

Las madres han dejado de creer ciegamente todo lo que dicen los expertos y cada vez tienen más criterio para saber qué profesionales son los que actúan según los principios de la ciencia basada en la evidencia.

El poder de este movimiento se ha puesto de manifiesto en la historia de El Parto es Nuestro, una asociación creada por usuarias del sistema sanitario, y el estímulo para que el Ministerio de Sanidad se implicara y elaborara –con su participación– la Estrategia de Atención al Parto Normal y los documentos que la desarrollan.

Muchas madres están tomando conciencia de la importancia de su papel en la creación de una sociedad más humana y saludable

El origen de esta asociación fue virtual, y el espacio en la red, el foro Apoyocesáreas, un lugar al que también fueron llegando mujeres que habían tenido partos vaginales con un alto grado de maltrato médico y humano.

Sin ese espacio habría sido difícil que tantas mujeres con una intuición común tomaran consciencia de que la atención sanitaria al parto necesitaba un cambio urgente y profundo, y se pusieran en marcha.

Pasión por saber y compartir

¿Cuáles son las características de este movimiento de mujeres (¡y hombres!)?:

  • Experiencia. Muchas mujeres son verdaderas expertas en cuestiones relacionadas con el nacimiento y la crianza, y a menudo están más actualizadas que profesionales anclados en el antiguo paradigma. La división entre “expertos” y “pacientes” o “no profesionales” se difumina.
  • Horizontalidad. Las madres comparten la mesa del estrado con profesionales –médicos, psicólogos, matronas, etc.– en congresos y jornadas, con quienes se relacionan en pie de igualdad, sin jerarquías. Muchos profesionales admiten aprender de las mujeres.
  • Actualización constante. La facilidad para compartir información a través de la red hace que se pueda acceder rápidamente a los artículos publicados en revistas científicas.
  • Independencia. Aunque muchas madres reciben consignas y recomendaciones sobre crianza en consultas médicas e incluso en centros escolares –a menudo basadas en las propias creencias de los profesionales–, se sienten libres de aplicarlas o no según su propio criterio.
  • Nuevas ideas. Las mujeres no solo consumen información producida por profesionales. Cada vez más madres escriben y publican en sus blogs contenidos interesantes para otras madres. La experiencia se constituye, de este modo, en un conocimiento válido.

Nuevos lazos, nuevos avances

Hace mucho tiempo que lo virtual se ha trasladado a lo real, y continuamente se suceden encuentros y jornadas en los que las familias crean lazos, comparten información y promueven acciones.

El mundo de las madres ya no es solo el mundo del hogar

El mundo de las madres ya no es solo el mundo del hogar. Muchas son profesionales, científicas, personas muy preparadas que llevan su visión y su capacidad de análisis al mundo de la maternidad. Y eso lo está cambiando todo.