Cuál podría ser la causa de la muerte súbita del bebé

Un nuevo estudio apunta a que un fallo en el sistema nervioso podría estar detrás del síndrome de muerte súbita del lactante. Esto abre una nueva (y esperanzadora) línea de investigación que podría ayudar a prevenir este trastorno, que aún supone un reto para la ciencia.

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Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Nuevos avances en el síndrome de la muerte súbita de bebé
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Se sospecha que la muerte súbita de los bebés puede estar provocada por una falta de equilibrio en el sistema nervioso.

La muerte súbita del lactante (SMSL) es uno de nuestros grandes retos que tenemos como sociedad. Para los padres es una pérdida irreparable y para la comunidad científica todavía un misterio, ya que sus miembros están ante un diagnóstico del que todavía no se ha averiguado con exactitud cuál es su origen.

No se sabe por qué y el pequeño muere durante el primer año de vida. Afortunadamente la incidencia en nuestro país no es muy alta (se dan entre 1 y 2 casos cada 10.000 nacimientos), pero cada vez que ocurre ocasiona un inmenso dolor y un gran sentimiento de impotencia así que las investigaciones entorno a ello no cesan.

Puede ser un error del sistema nervioso

Un estudio llevado a cabo por científicos australianos ha identificado una posible culpable. Un problema en el sistema nervioso aumenta el riesgo de que se produzca. Sus conclusiones las han presentado en la revista eBioMedicine.

Una proteína del cerebro que despierta al niño si no respira bien tiene niveles muy bajos en los bebé que han sufrido muerte súbita

Después de analizar los datos de 655 bebés sanos y 26 víctimas de muerte súbita, han constatado que estos últimos tienen una proteína del cerebro con niveles muy bajos. Esta molécula, la butirilcolinesterasa, influye en la capacidad del bebé de despertarse y respirar si algo se lo impide, como una manta. O le permite reaccionar ante un calor excesivo.

Eso hizo que los investigadores se fijaran. La muerte súbita ocurre mientras el bebé está durmiendo. El hallazgo puede abrir nuevas investigaciones para la detección precoz de los bebés con más riesgo. No es un biomarcador exacto, porque también se notificaron muchos bebés con niveles bajos de esa proteína y que no tuvieron problemas.

respiración y muerte súbita

No obstante, los investigadores creen que es una vía prometedora. "Normalmente un bebé que se enfrenta a un problema, como es la dificultad para respirar, se despierta y llora", ha escrito la doctora Carmel Harrington, directora del estudio. "Lo que demuestra nuestra investigación es que algunos bebés no tienen una respuesta de activación tan fuerte".

No es cuestión de dar falsas esperanzas. Este síndrome es traicionero. Nada hace presagiar que va a producirse, puesto que no hay síntomas previos evidentes. Y además, los expertos no han podido hallar todavía una explicación contundente.

Hasta ahora, la mayoría de las investigaciones se habían centrado “en factores externos, sobre todo en aquellos relacionados con la forma de dormir, el tabaquismo de los padres, el exceso de ropa en la cama o la prematuridad”, afirma el doctor Ramón Brugada,cardiólogo y director del centro de genética cardiovascular del Instituto de Investigación Biomédica de Girona IDIBGI.

Ahora se plantea que los pulmones de los bebés fallecidos, en cierto modo, "se olvidan de respirar". El hecho de que se sospeche ahora de esta falta de equilibrio en el sistema nervioso del pequeño es una pista interesante. Quizás no lo explica todo. Ayuda a explicarlo, como esos otros elementos sospechosos.

el posible riesgo genético

Siguen muy vigentes las explicaciones relacionadas con la postura al dormir del bebé, la temperatura de la habitación o el tabaquismo de los padres, a los que luego se añadieron argumentos genéticos.

Así lo recuerda el doctor Brugada: “En algunos casos (entre un 30% y un 40%), se ha visto que la muerte súbita del bebé puede estar relacionada con alteraciones genéticas, enfermedades hereditarias que pueden causar un problema eléctrico en el corazón y una arritmia grave. Como estas enfermedades son familiares, es importantísimo realizar una valoración de los parientes directos para descartarlas”.

Sin embargo, otra nueva investigación relaciona la genética también con la respiración: se vio que los pequeños examinados presentaban una proporción anormalmente alta de genes alterados, en concreto, del responsable del desarrollo y funcionamiento de los músculos respiratorios, como los situados entre las costillas (intercostales) o el diafragma. Todos ellos son los que ensanchan o encogen la cavidad torácica, lo cual facilita el trabajo de los pulmones.

​Pero los resultados de la investigación revelan este gen solo aparece alterado en el 1% de los casos estudiados, de modo que parece que su posible responsabilidad en este asunto no es muy elevada.

Los retos de la investigación

"Desafortunadamente, en el campo de la muerte súbita avanzamos dando pasos cada vez más pequeños”, se lamenta el experto. A pesar de ello, también se muestra optimista en el camino hacia la prevención:

Para mí lo más importante del estudio genético es que se han descrito unas variantes en un gen asociado al control muscular de la respiración, con lo cual se ha abierto una nueva hipótesis de trabajo para identificar las causas de la muerte en estos bebés”.

El doctor Brugada también insiste en que “ya no solo valoramos los defectos genéticos que controlan el músculo cardiaco, sino también el músculo respiratorio". Sin duda, “podremos plantear nuevas medidas de prevención para aquellos bebés que tengan un riesgo de no poder mantener una respiración espontánea sin dificultad”.

cómo puedes prevenir la muerte súbita

Estos avances relacionados con la genética no significa que debamos olvidarnos de aquellos factores externos que ya teníamos presentes:

  • Dormir boca arriba: las investigaciones han demostrado que la forma más segura de poner al bebé en la cuna es boca arriba. Hay que evitar que tenga ropa de cama u otras prendas como pañuelos sueltos cerca. Cuando el bebé es más mayor y se da la vuelta por sí mismo mientras duerme no hace falta moverlo para ponerlo boca arriba.

Cuando el bebé por sí mismo se da la vuelta no hay que moverlo

  • La temperatura de la habitación y la ropa de cama: el bebé debe estar en un ambiente confortable, pero no caluroso. No hay que abrigarlo en exceso a la hora de dormir.

Como todavía no se puede determinar una causa clara, "cualquier elemento que pueda afectar la capacidad de mantener una respiración espontánea en el bebé debe ser tenida en cuenta”, recalca el cardiólogo.

  • A pesar de que faltan investigaciones al respecto, numerosos estudios ya apuntan a que lactancia materna reduce el riesgo de muerte súbita en un 50%, incrementando su poder protector a la vez que aumenta el tiempo de lactancia.