Por Diana Llorens

Qué aprendimos de los niños durante el confinamiento
iStock by Getty Images

Hace un año que, de la noche a la mañana, la pandemia nos obligó a pasar varias semanas encerrados en casa.

Los niños sustituyeron las clases y los recreos por su casa. Del mismo modo, muchos padres se vieron obligados a teletrabajar y compartir mucho más tiempo del habitual en familia.

  • Y si bien pasamos ansiedad y miedo por lo que estaba sucediendo, también pudimos pasar más tiempo juntos y aprendimos cosas de los niños y de nuestra relación con ellos que no esperábamos, algo que también ha ayudado en muchos casos a crecer como familia.

Esto es lo que han querido reflejar en su nuevo libro “Compartir la vida educa” (Eumo Editorial) las psicólogas Agnès Brossa y Amalia Gordóvil. En él analizan las conductas de los niños durante el confinamiento y explican cómo podemos incorporarlas en nuestro día a día.

Y es que la pandemia también ha tenido algún aspecto positivo y ha propiciado que los “niños sean más pacientes, empáticos y creativos”, señala Gordóvil.

La sobreprotección los debilita

Tendemos a sobreproteger a los niños y mantenerlos alejados de la realidad, pero si algo nos ha enseñado la Covid-19 es que pueden comprender, si se les explica de forma adecuada y adaptada a su edad, todo aquello que pasa en su entorno y pueden empatizar con la gente que les rodea.

Debemos explicarles a los niños lo que está pasando, adaptando el lenguaje, pero sin sobreprotegerlos. No se trata de mentir, sino de dosificar la información, consolarlos y darles soporte de manera positiva”, señala Gordóvil, que también es profesora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Muchos niños descubrieron que sus padres no son invencibles y pueden hundirse en tiempos difíciles. Esto les ha permitido “desarrollar una empatía más madura, les enseñó a ser más independientes y a colaborar más en casa” indica.

Pueden aceptar la frustración

A menudo les damos todos los caprichos que nos piden por miedo a las rabietas o a que se pongan muy pesados, o simplemente porque pensamos “si solo vale 1 euro, por qué no comprárselo”.

Mayoritariamente vivimos en una sociedad donde todo es inmediato, con familias que intentan evitar el sufrimiento de los hijos satisfaciendo rápidamente lo que necesitan, de modo que no les falte nada”, explican las autoras.

El confinamiento nos ha enseñado que ellos también pueden tener paciencia y son más tolerantes a la frustración de lo que solemos pensar.

No dedicamos suficiente tiempo a conocerlos

Solemos llenar el tiempo de ocio de los niños, ya sea con extraescolares en el día a día, o con multitud de actividades en las vacaciones escolares.

El confinamiento nos permitió pasar muchas horas con ellos sin hacer nada, una situación que ha llevado a algunos padres a “descubrir” a sus hijos.

Es en el entorno familiar donde los hijos se tienen que poder mostrar con autenticidad, y nosotros como adultos les debemos dar el espacio que necesitan para expresarse tal como son y se sienten”, aseguran las psicólogas.

Nos hemos dado cuenta de que no dedicamos tiempo a conocerlos, a saber cómo actúan, qué les gusta y qué no, cuáles son sus intereses y sus preocupaciones...

Pasar tiempo de calidad con ellos y prestar atención a cómo son nos permite conocerlos mejor y ayudarlos a crecer.

Hace falta conocer a los hijos para poderlos ir educando con respeto, con la aceptación de la diferencia y del hecho que cada uno es como es, pero también con los valores y los límites claros”, señalan.

Los niños necesitan socializar

El confinamiento también puso de relieve que los niños necesitan socializar, aunque sea de forma online cuando no puede ser presencialmente.

Socializar es un aprendizaje vital indispensable para los niños”, recalcan Brossa y Gordóvil.

Es a partir del contacto con otras personas que aprenden a sentirse acompañados, escuchados o respetados…, y que también aprenden a escuchar, respetar y entender al otro.

Educar en valores e inteligencia emocional, enseñarles a socializarse y a tener en cuenta al otro, es una de las mejores recetas para tener niños seguros, con una buena autoestima y preparados para tener unas relaciones de amistad sólidas, empáticas y asertivas”, concluyen.

Son más creativos de lo que pensamos

Los niños pasan muchas horas frente a las pantallas, ya sea en internet o jugando a videojuegos. Es una forma de ocio fácil y rápida que no requiere mucha preparación.

Sin embargo, en las largas horas de confinamiento pudimos ver que también pueden ser creativos cuando tienen el tiempo y la motivación necesarios. Y es que el aburrimiento y la paciencia se relacionan con la creatividad y la curiosidad.

En una sociedad marcada por estímulos constantes, los niños a penas tienen tiempo de desarrollar la paciencia”, explica Gordóvil. “Los confinamientos les han enseñado no solo a saberse aburrir, sino también a valorar la recompensa de esta espera”.

Tags relacionados