Por qué las proteínas quitan el hambre y te llevan a hacer más ejercicio

Las proteínas contienen aminoácidos no esenciales que activan neuronas que reducen el apetito y te empujan a moverte más. Ahora bien, si se quiere perder peso conviene incluirlas en su justa medida para que no haya un desequilibrio en nutrientes.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Por qué las dietas ricas en proteína quitan el hambre
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Las proteínas tienen un especial efecto saciante que ayuda a controlar el apetito, y esta es una de las razones por las cuales las dietas ricas en proteínas para perder peso se han popularizado tanto en los últimos tiempos (cabe señalar de antemano que entrañan riesgos si no se hacen correctamente y supervisadas por un especialista).

Pero, ¿cómo consiguen frenar el hambre?, ¿cuál es el secreto? Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich han descubierto un nuevo mecanismo que explica por qué los componentes básicos de las proteínas, los aminoácidos, frenan el apetito y promueven el ejercicio.

Aminoácidos esenciales y no esenciales

Los aminoácidos son los componentes básicos de las proteínas. Nuestro organismo está compuesto por unas 250.000 proteínas distintas que son necesarias para realizar un sinfín de funciones orgánicas.

  • Las proteínas contienen 21 aminoácidos. 9 de ellos deben obtenerse a través de la dieta porque el cuerpo no puede producirlos por sí solos, son los llamados aminoácidos esenciales.
  • Los otros 12 restantes se consideran no esenciales. El cuerpo puede producirlos por sí mismo alterando otras moléculas.

Alimentos de origen animal como las carnes magras, el pescado, los huevos, la leche y sus derivados contienen todos los aminoácidos, tanto los esenciales como los no esenciales.

Cómo actúan los no esenciales

Se sabe que tanto los aminoácidos esenciales como los no esenciales pueden suprimir el apetito, con lo que acabas comiendo menos.

Sin embargo, para los aminoácidos no esenciales, el modo de acción aún no se había demostrado en organismos vivos.

Ahora, un grupo de investigadores dirigido por Denis Burdakov, profesor de neurociencia en ETH Zurich, ha demostrado por primera vez en ratones que los aminoácidos no esenciales influyen en el cerebro de una manera que no solo frena el apetito, sino que también promueve el ejercicio.

Experimento en ratones

Los investigadores primero alimentaron a un grupo de ratones con una mezcla de varios aminoácidos no esenciales y a otro con una solución de azúcar con la misma cantidad de calorías (grupo de control).

Luego, a ambos grupos se les permitió beber un batido, que normalmente les encanta. Mientras que el grupo de control bebió grandes cantidades, los ratones que habían sido alimentados con aminoácidos no esenciales evitaron los suyos. En cambio, recorrieron su recinto en busca de un sustento alternativo.

Menos hambre y más movimiento

¿Por qué los ratones que habían consumido aminoácidos no esenciales no devoraban ese batido que tanto les gusta?

Con experimentos adicionales, los investigadores pudieron descifrar el mecanismo subyacente que anulaba el hambre y en el que unas células nerviosas especializadas del cerebro, las neuronas de orexina, desempeñan el papel principal.

  • Las proteínas que los ratones ingieren a través de los alimentos se descomponen en el intestino en sus aminoácidos, que luego pasan al torrente sanguíneo.
  • Desde allí, la sangre los transporta al cerebro. Las neuronas de orexina en el hipotálamo tienen receptores que reconocen específicamente los aminoácidos no esenciales.
  • En respuesta a ello, inician un circuito neuronal que produce los cambios de comportamiento descritos, es decir, reducen el apetito y te empujan a moverte.

Es probable que este mecanismo tenga sus raíces en la historia evolutiva. "Hoy tenemos suficiente acceso a todos los nutrientes y tenemos mucho tiempo para comer. Pero en tiempos prehistóricos, cuando se desarrolló este mecanismo, probablemente ese no era el caso", asegura Paulius Viskaitis, autor principal del estudio.

"En aquel entonces, era una ventaja ingerir aminoácidos no esenciales. Si comer aminoácidos no esenciales promueve la necesidad de moverse, el animal irá en busca de otras fuentes de alimentos, que potencialmente contienen más nutrientes esenciales y son más importantes para el individuo", aclara.

Viskaitis subraya que los resultados de su estudio son aplicables a humanos y otros animales, ya que este mecanismo afecta a una región del cerebro que es muy antigua en términos de historia evolutiva y ocurre por igual en todos los mamíferos y muchos otros vertebrados.

Dónde se encuentran los 11 aminoácidos no esenciales

Los aminoácidos no esenciales son los siguientes:

  • Alanina. La encuentras en cacahuetes, espinaca, berro, soja, coliflor, lentejas, espárragos, maíz. También en carnes de pollo, vaca y cerdo; pescado, huevos y productos lácteos.
  • Arginina. Se halla en zanahorias, remolachas, pepinos, lechugas, patatas y verduras de hoja verde.
  • Asparagina. Huevos, carne, de pescado, mariscos o legumbres son buena fuente.
  • Ácido aspártico. Alimentos ricos en él son el salmón, el pollo, el pescado, la carne de vaca, los lácteos, la caña de azúcar, frutas, verduras y la gran mayoría de los cereales.
  • Cisteína. Abunda en avena cocida, pimiento rojo fresco, coles de Bruselas, brócoli y cebolla.
  • Ácido glutámico. Zanahorias, nabos, apio, espinaca, repollo o papaya la contienen.
  • Glutamina. Yogur, queso cottage, carne de res, pescado, col, espinaca o leche son buena fuente.
  • Glicina. Abunda en carnes de cerdo, embutidos, aves, lácteos, huevos, calabaza, guisantes, zanahoria, remolacha, berenjena, boniato, patata, legumbres, semillas, setas, cereales integrales, frutos secos y frutas.
  • Prolina. Se encuentra en remolacha, zanahoria, pepino, higo, aceitunas, uvas, naranja, nueces, almendras o lechuga.
  • Serina. Ajo, cebolla, zanahorias, espinacas, col, manzanas y papaya.
  • Tirosina. Aguacates o almendras.

A pesar de que el consumo de aminoácidos no esenciales, y también esenciales, ayuda a perder perso porque reduce el apetito, Viskaitis advierte que no es bueno recomendar una dieta muy rica en proteínas porque sería deficitaria en otros nutrientes.

La cantidad de proteína que se recomienda en una dieta hiperproteica oscila entre 1,3 y 2 g de proteína por kg de peso corporal al día, cuando lo saludable para la población general se sitúa entorno a 0,8 g de proteína por kg de peso corporal.

El consejo es seguir una dieta equilibrada que incluya todos los nutrientes en su justa medida.