1 / 8 Champiñones

Aunque la mayoría utiliza los champiñones como guarnición junto a la carne o el pollo, o bien como la base para un delicioso revuelto, lo cierto es que en crudo y cortados en láminas puedes añadirlos a tu próxima ensalada.

  • Los champiñones son una magnífica fuente de proteína y a penas aportan calorías, de modo que encajan perfectamente en una dieta de control de peso.

2 / 8 Granada

Rematar una ensalada con unos granitos de granada no solo aporta un atractivo toque de color, que siempre se agradece, también cuida de tu tensión arterial, gracias a su contenido en antioxidantes.

  • Por su bajo contenido calórico (65 Kcal/100 g), su poder diurético y su aporte de fibra, se recomienda en las dietas de adelgazamiento.

3 / 8 Vinagreta de cúrcuma

Aceite de oliva virgen extra, vinagre de arroz, ajo, mostaza en polvo, pimienta y... cúrcuma. Con estos ingredientes puedes preparar una sabrosa y nutritiva vinagreta que hará de una ensalada "normalita", una "súper ensalada".

  • La cúrcuma añadirá color y por supuesto salud al aliño. Y es que destaca por sus propiedades antioxidantes y, sobre todo, antiinflamatorias.

4 / 8 Semillas de sésamo

¿Una ensalada crujiente? ¿Por qué no? Espolvorea un puñado de semillas de sésamo (ajonjolí) sobre tu ensalada de lechuga y zanahoria y descubre una nueva y sorprendente textura.

  • Estas semillas aportan interesantes beneficios a la salud gracias a su contenido en fibra. Entre otros, combate el estreñimiento y protege la flora intestinal.

5 / 8 Edamame

¿Por qué no darle un toque oriental a tu próxima ensalada? Para ello, puedes preparar una de habas de edamame cocidas y quinoa, y añadir cebolla y tomates.

  • El edamame es una leguminosa con muy bajo contenido en grasa, lo que resulta beneficioso para prevenir el colesterol. Además es libre de gluten, lo que le hace apto para personas celíacas.

6 / 8 Fresas

Esta fruta da mucho juego. Además de comerla como merienda, postre o en el desayuno, también puede encajar muy bien como un ingrediente más en las ensaladas. Añade unos trocitos a la ensalada de canónigos y agrega queso fresco, nueces y pasas.

  • Las fresas tienen un gran poder antioxidante que deben su contenido en antocianinas, polifenoles y vitamina C.

7 / 8 Remolacha

La remolacha o betabel es una raíz que aunque se puede comer cruda, resulta más fácil de digerir cocida. Incluye unos daditos cocidos en tu ensalada junto con otros de manzana y algunas nueces. Un auténtico festival de colores, vitaminas y minerales.

  • Puedes aprovechar las hojas de la remolacha y cocinarlas como si fueran espinacas.

8 / 8 Coco rallado

¿Qué tal si preparas una ensalada con un aire tropical? Sobre una base de lechuga agrega unos trocitos de mango y espolvorea un puñadito de coco rallado.

  • Aunque el coco rallado es rico en grasa saturada, ésta es un tipo de grasa conocida como TCM (Triglicéridos de cadena media), que es mucho más saludable y que incluso ayuda a reducir el colesterol y los triglicéridos altos .

TODAS LES MEZCLAS EN UNA ENSALADA

La costumbre de preparar una ensalada como primer plato habitual es sin duda una gran idea, tanto desde el punto de vista nutricional como gastronómico.

Y es que, por un lado, el elevado contenido en vitaminas y minerales que aporta, junto con la ausencia de grasas encaja a la perfección con la preparación de un segundo plato en el que entren en escena las proteínas y las grasas, y así completar el total de necesidades nutricionales del organismo.

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Por otro lado, gastronómicamente, las ensaladas pueden dar mucho juego, ya que, permiten el uso de un amplísimo abanico de alimentos tanto para la base (lechuga, rúcula, canónigos, escarola, lombarda, endivias...) como para el resto de ingredientes que la acompañan (tomate, cebolla, pepino, atún, olivas...).

  • En esta galería hemos seleccionado 8 toppings que aportan sabor, color y textura a tus ensaladas, sin sumar apenas calorías.

¿CÓMO Y CUÁNDO ALIÑAR UNA ENSALADA?

A simple vista parece una de las tareas más sencillas que se pueden hacer en la cocina. Sin embargo, tanto el momento en que se hace como las proporciones del aceite y el vinagre son claves para no dar al traste con la ensalada.

El orden correcto es sal, vinagre y aceite, y las razones no responden a ningún capricho gastronómico si no a la ciencia.

  • Empezamos por la sal porque es muy soluble y así penertrará en los ingredientes de la ensalada, seguimos con el vinagre, ya que su alto contenido en agua servirá para disolver la sal, y por último, el aceite, que aunque creará una película impermeable, eso no será un problema, ya que es el último ingrediente.
  • En cuanto al momento en que aliñamos, es fundamental hacerlo justo antes de servirla, para evitar que la lechuga se reblandezca.

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