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Día a día van apareciendo estudios que descubren más beneficios del descanso o más consecuencias de un sueño escaso o poco reparador para nuestra salud.

Cómo influye el descanso en la salud

No estamos hablando solo de la importancia de evitar los típicos dolores de espalda o articulares que afectan día a día a un gran número personas, hablamos también de favorecer muchos procesos imperceptibles pero que son importantísimos para nuestra salud, para cuidar de nuestro sistema inmunitario o metabólico.

Sabemos que el sueño es reparador: todos los órganos, músculos y tejidos tienen una tasa de reparación más alta por la noche, porque el cuerpo puede centrarse en regenerar células y corregir daños. Esto explica que dormir bien mejore la salud de todo el organismo.

Descansar ocho horas al día fortalece el sistema inmunitario y puede ser una buena prevención contra el cáncer.

Dormir bien es una de las mejores estrategias para evitar la obesidad. Todos los estudios demuestran que las personas que descansan, además de estimular el correcto funcionamiento del metabolismo, comen menos durante el día y eligen alimentos más sanos que aquellas que duermen mal.

Pero la lista de beneficios es mucho más larga, un descanso adecuado: disminuye el riesgo de padecer diabetes tipo II, estimula el sistema inmune, protege la salud de nuestros huesos, previene enfermedades cardiovasculares, reduce la presión arterial...

Dormir bien también es vital para nuestra salud mental

Nuestro cerebro hace mucho más que descansar y reponerse mientras dormimos. De hecho, apenas reduce su actividad en un 20%. Durante la noche se encarga de procesar, ordenar y archivar la información que se ha ido aprendiendo durante el día, va forjando los recuerdos.

Ante las situaciones o decisiones difíciles, se ha descubierto que ese clásico de "consultarlo con la almohada" tiene toda la razón de ser. Dormir nos aporta claridad porque durante la noche, además de fortalecer recuerdos, el cerebro analiza los datos para descubrir relaciones entre ellos, identificar lo esencial y descartar lo innecesario.

La falta de sueño dificulta el aprendizaje, la creatividad, la concentración y la realización de tareas. Incluso facilita la aparición de la depresión.

También aumenta la irritabilidad, porque desencadena la segregación de cortisol, la hormona del estrés. Con todas las consecuencias emocionales que implica. También puede afectar gravemente nuestra salud física, si se produce de forma habitual.

qué necesitamos para dormir bien

El dolor es uno de los principales problemas a la hora de conciliar el sueño o uno de los causantes de los constantes despertares nocturnos que impiden que el descanso sea reparador.

Un colchón adecuado y de calidad es el principal instrumento que tenemos al alcance para evitar los típicos problemas de lumbares o cervicales.

Aunque a primera vista pueden parecernos un tanto caros, hay que tener en cuenta que se trata de una inversión en salud a largo plazo, ya que los colchones tienen una vida de entre 8 y 10 años. Pocas cosas utilizamos cada día durante tantas horas.

Cómo elegir un buen colchón

A la hora de hacer una compra es la clave tener en cuenta la adaptabilidad, firmeza y transpirabilidad que necesitamos. Sin olvidar que las medidas del colchón también son importantes: tener el espacio necesario es fundamental para evitar despertarnos durante la noche.
En Maxcolchon disponen de una amplia gama colchones viscoelásticos, de látex, de muelles ensacados de espumación. Incluso han realizado una selección de colchones saludables elegidos por la calidad de su composición que ofrecen las prestaciones necesarias para un descanso reparador.

La habitación ideal para dormir

Además del colchón, el entorno debe ser lo más confortable posible y silencioso. También influye:

  • La oscuridad que no entre claridad del exterior, que las bombillas sean de luz cálida (la luz naranja, como la del atardecer, invita al sueño) y que no tengamos aparatos eléctricos encendidos o en stand by.
  • La temperatura debe ser un poco fresca, entre los 17º y los 21º C.
  • Las sábanas de algodón 100 % o lino para que transpiren bien.

Cambiar de hábitos para descansar mejor

Es lo que conocemos como higiene del sueño. En ocasiones, nuestro estilo de vida puede no facilita el descanso. En cambio, algunas rutinas son útiles para relajarse y preparar al organismo para dormir. Mantener un horario es imprescindible, pero además:

  • La cena debe ser ligera. Evita comidas abundantes, picantes o grasas. También los alimentos con tiramina que provoca la segregación de norepinefrina, un estimulante. Se encuentra en. el queso curado, el jamón, las berenjenas, las nueces, vino tinto....
  • Descarta las bebidas estimulantes con cafeína y decántate por las infusiones relajantes (tila o pasiflora). El alcohol y la nicotina del tabaco también inhiben el sueño.
  • El ejercicio es muy recomendable durante el día pero debería hacerse al menos cinco horas antes de irse a dormir.
  • Evitar el uso de pantallas de los teléfonos, tablets y ordenadores porque la luz azul que emiten evitan la segregación de la melatonina, la hormona del sueño.
  • La cama es solo para dormir (o mantener relaciones con la pareja). Es mejor no leer o ver la televisión tumbados en ella antes de dormir.