¿Cómo se trata el cáncer de mama?

En los últimos años el tratamiento del cáncer ha experimentado un gran avance. Mamografías más precisas, fármacos más eficaces y con menos efectos secundarios, tratamientos personalizados gracias al estudio genético del tumor e inmunoterapia, la gran esperanza para los tumores de mama con peor pronóstico.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

¿Cómo se trata el cáncer de mama?
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Gracias a los avances de la medicina los tratamientos son cada vez mejores, más eficaces y menos invasivos.

En España se diagnostican más de 30.000 nuevos casos de cáncer de mama, pero en paralelo también aumenta su curación ya que más del 80% de las afectadas lo supera.

El enfoque de los médicos hacia esta enfermedad ha cambiado mucho en poco tiempo. Gracias a los avances de la medicina los tratamientos son cada vez mejores, más eficaces y menos invasivos.

Pruebas habituales para el diagnóstico precoz del cáncer de mama

Según la Asociación Española del Cáncer, un diagnóstico temprano permite realizar tratamientos menos agresivos y aumentar las posibilidades de supervivencia hasta más de un 90%. Lo primero es ser conscientes de la necesidad de la autoexploración mamaria en casa. Y a partir de ahí, es importante no saltarse los controles ginecológicos rutinarios y, en caso de notar algún síntoma sospechoso, acudir enseguida al médico. Los métodos de detección han mejorado considerablemente.

  • La mamografía. Los servicios sanitarios de las comunidades autónomas realizan esta prueba de forma gratuita a las mujeres (una vez cada dos años a partir de los 45-50 años, según la comunidad), sin embargo algunos médicos recomiendan empezar a hacerla a partir de los 35 años y una vez al año a partir de los 50 y hasta los 70.
  • La mamografía digital es el método diagnóstico más relevante. Ahora además ya existen las mamografías 3D que generan una imagen tridimensional del seno y otros métodos en el caso de que la mama sea muy densa.
  • La elastografía constituye el último avance de ésta técnica. Se trata de un programa que aporta información sobre el grado de consistencia que tiene un determinado bulto. Se trata de una imagen precisa que permite evitar biopsias en los casos en los que este mapa es indicador claro de que el bulto es benigno.
  • La biopsia. Si las pruebas de imagen hacen sospechar al médico de la existencia de un tumor maligno, entonces sí deberá hacerse una biopsia. Se trata de una prueba sencilla que consiste en extraer con una fina aguja una pequeña cantidad de células del tejido para analizarlo en el laboratorio.

últimos avances en el diagnósitco del cáncer de mama

  • Biopsia líquida. Logra detectar, con un análisis de sangre, biomarcadores que aumentan el riesgo de sufrir este tipo de tumor. Una vez está diagnosticado, también es útil para descubrir mutaciones en el ADN tumoral que se asocian a una mayor resistencia a ciertos tratamientos, lo que permite actuar frente a ello y elegir otras opciones. Aunque esta técnica no se aplica en la asistencia normal, se prevé que en un futuro pueda utilizarse de forma más rutinaria.
  • Inteligencia artificial. Gracias a la inteligencia artificial, se pueden agrupar miles de mamografías junto a sus resultados y es el propio sistema el que identifica si, en la nueva mamografía que se está analizando, hay o no algún signo de alarma. Aunque la decisión final la tiene siempre el médico, esta tecnología puede ser de gran utilidad en las pruebas de imagen más dudosas. Algunas investigaciones, como la realizada por el Instituto de Tecnología de Massachusetts, permiten incluso predecir el riesgo de desarrollar este tipo de tumor hasta cinco años antes.

Qué fármacos se usan para tratar el cáncer de mama

Una vez estudiado y confirmado el tumor, la primera opción hasta hace unos años era la cirugía, pero ahora se opta por luchar contra el tumor con fármacos, es lo que se denomina la neoadyuvancia.Tenemos una nueva generación de fármacos más eficaces que reducen el tumor considerablemente e incluso en ocasiones lo hacen desaparecer”, explica el doctor Aleix Prat, jefe del servicio de oncología médica del Hospital Clínic de Barcelona.

Estos son los tres tipos de tratamientos que existen para el cáncer de mama. Se utiliza tanto antes de la cirugía (como terapia neoadyuvante) como después de la cirugía (como terapia adyuvante).

  1. La quimioterapia. Son medicamentos que se administran por vía intravenosa o por vía oral y llegan por el torrente sanguíneo a las células cancerosas. En ocasiones también se puede administrar directamente en el líquido cefalorraquídeo y la médula espinal. Han mejorado en los últimos años y provocan menos efectos secundarios.
  2. La hormonoterapia. Hay tumores mamarios cuyas células cancerígenas tienen receptores (proteínas) que se adhieren al estrógeno y a la progesterona y eso les ayuda a crecer. La terapia hormonal impide que estas hormonas se adhieran a estos receptores.
  3. Las terapias dirigidas. Se trata de fármacos diseñados para tener como blanco a las células cancerosas sin afectar a las células normales.

“Uno de los grandes avances que ha supuesto la neoadyuvancia es que al dar el tratamiento antes podemos comprobar hasta qué punto funciona. –explica el doctor Prat–. Cuando la quimioterapia se administraba después de operar y extraer las células malignas, no veíamos tan claramente si servía el tratamiento que le estábamos dando”.

Además, este tratamiento previo da indicios claros del nivel de agresividad del cáncer. Se ha constatado que si con la medicación las células cancerígenas se reducen significativamente, el pronóstico es muy bueno.

CIRUGÍA que intenta conservar la mama

A pesar de los buenos resultados de la neoadyuvancia, muchas pacientes deben pasar por el quirófano para una intervención. “Hay que ser realistas, aún podemos tardar años antes de que se elimine totalmente el cáncer de mama sólo con medicación”, añade el doctor Prat.

Afortunadamente, la cirugía es cada vez más respetuosa y si se detecta a tiempo no se extirpa más que el área afectada. Aproximadamente el 70% de pacientes conservan el pecho.

Atrás queda el tiempo en el que se extirpaba totalmente, y también los ganglios de la zona para analizarlos después. Ahora, con el estudio previo del ganglio centinela (el primero afectado en la progresión del tumor y que nos puede indicar si hay metástasis) solo se extirpa lo justo.

Únicamente hay que quitar el seno, cuando el tumor es muy grande o hay más de uno. E incluso en estos casos, la cirugía plástica permite mejores reconstrucciones y a menudo en la misma intervención en la que se ha extirpado el pecho.

Inmunoterapia: la esperanza para los tumores con peor pronóstico

Lo más nuevo y prometedor en el tratamiento del cáncer de mama es la inmunoterapia. Se trata fármacos que ayudan a nuestras defensas a identificar y atacar a las células tumorales. Como es nuestro propio cuerpo el que las elimina se evitan los tratamientos agresivos y los efectos secundarios.

La inmunoterapia ha supuesto un gran avance para los tumores de mama triple negativo, el subtipo tumoral de mama más agresivo y de peor pronóstico. En estos tumores no funcionan ni las terapias hormonales (sus células no tienen receptores de estrógeno ni progesterona) ni las digiridas, pero los tratamientos inmunoterápicos consiguen exponer el tumor al sistema inmune.