¿Los jóvenes de ahora leen menos que antes?

Parece ser que no, si tenemos en cuenta los datos de un reciente barómetro. De hecho, niños y niñas son los que leen más por ocio, y formatos como el libro electrónico o el audiolibro pueden ayudar a fomentar aún más la lectura.

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Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Libro electrónico, audiolibro, papel: ¿Cómo leen los jóvenes?
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Los formatos digitales también pueden acercar y fomentar la lectura entre niños y adolescentes.

"Los niños de hoy en día no leen nada". Seguro que alguna vez has oído esta frase, o incluso has sido tú quien la ha pronunciado. ¿Pero realmente es así?

Si nos fijamos en los datos del último barómetro publicado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), esta afirmación parece distar mucho de ser cierta.

  • De hecho, los más fieles lectores son, precisamente, los niños y niñas de entre 6 y 9 años. Un 83,7% lee de forma habitual y, sin contar las obligaciones escolares, dedican 3 horas y 8 minutos a la semana a los libros.

En 2021 los adolescentes leyeron más libros que en 2020

Este porcentaje se va reduciendo un poco a medida que suman años, pero esto no significa que abandonen esta afición. Entre los 10 y los 18 años leen por gusto, de media, un poco más de un libro al mes.

  • El 77,5% de los que tienen entre 10 y 14 años lee de forma frecuente en su tiempo libre. Y entre los 15 y los 18 años lo hace un 64,9%.
  • La reducción más clara se da tras cumplir los 18 años: es entonces cuando tan solo un poco más de la mitad (el 52,4%) se define como un lector frecuente.

Libros electrónicos y audiolibros

Está claro que, a parte del libro en papel, los soportes con los que contamos hoy en día para leer (o incluso, escuchar) libros son numerosos. Libros electrónicos, tablets, móviles, ordenadores... unas herramientas que, sin duda, forman parte del día a día de los más jóvenes y que pueden acercar la lectura a los más reticentes.

  • Este tipo de tecnologías "no son un sustituto del libro físico, sino un complemento que puede aficionar a más jóvenes a la lectura y ser una puerta de entrada a la literatura analógica", afirma en este sentido Ester Belaire, Jefa de de Estudios del Brains Internacional School María Lombillo (Madrid).

De entre sus principales ventajas, la profesora destaca las siguientes:

  • "Los libros electrónicos pueden dar cobijo a millones de mundos en un solo dispositivo que, además, es muy cómodo de llevar", remarca. El catálogo de libros al que se puede acceder a través de ellos es enorme, lo que permite explorar nuevos géneros y autores que acaben despertando la curiosidad (y la pasión) por la lectura entre los más jóvenes.

Un 5,2% de los encuestados de más de 14 años escucha audiolibros, y el 27% lo hace en inglés

  • Los audiolibros también aportan vivencias interesantes. "Un audiolibro es una experiencia similar a la de un cuentacuentos, que varios niños pueden disfrutar a la vez, incluso con sus familias", apunta. Y escuchar historias también puede fomentar el interés por leerlas.

Si se lee de niño, es más fácil hacerlo de adulto

Si nos fijamos en los datos obtenidos en el barómetro de los editores españoles entre la población adulta vemos que, aunque el porcentaje baja un poco, sobre todo si lo comparamos con los datos de los niños y niñas de entre 6 y 14 años, las cifras son positivas.

El 29,4% de los lectores lo hace en digital. El libro electrónico es el soporte preferido, con un 12,3%, seguido de la tablet, con un 10,7%

  • Entre los 25 y los 65 años,más de un 67% de los encuestados se declara un lector frecuente. La falta de tiempo (y no de ganas) es la razón principal para no leer que manifiestan los participantes de esta edad en el sondeo.

A partir de los 65 años, leemos menos

Sin embargo, el hábito de lectura cae notablemente cuando se superan los 65 años. A partir de esta edad solo siguen manteniendo este hábito la mitad de los españoles.

  • Uno de los motivos que puede explicar este descenso de la lectura es que, a medida que nos hacemos mayores, aparece la presbicia o vista cansada, que puede hacer que veamos borrosas las letras y nos cueste mucho más leer.

  • Además de acudir al oftalmólogo para revisar la vista y usar gafas si es necesario, los libros electrónicos también pueden facilitar la lectura. No hay que olvidar que en este tipo de dispositivos se puede elegir el tamaño y el tipo de letra, adaptándola a las necesidades de cada uno.

Sea cual sea el soporte y el género que se elija, sin duda los libros son una estupenda herramienta para viajar a mundos lejanos o imaginarios sin necesidad de movernos del sofá. Una sensación que algunos recuperaron durante los momentos más duros de la pandemia y a la que, ahora que todo parece volver a la normalidad, no quieren renunciar, sostienen desde el gremio de editores españoles.