¿Te quitas los zapatos al llegar a casa? Todas las bacterias que entran si no lo haces

Quitarse los zapatos antes de entrar en casa es un costumbre saludable que es habitual en países como Japón y que deberíamos imitar porque evitas la entrada de bacterias en casa. Los zapatos de la calle concentran más bacterias que el inodoro.

Actualizado a
Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

¿Te quitas los zapatos al entrar en casa? Hazlo porque tienen más bacterias que el inodoro
iStock

Las suelas de los zapatos pueden acumular más de 400.000 bacterias.

Países como Japón, Canadá, Finlandia, Noruega o Alemania tienen la costumbre de quitarse los zapatos antes de entrar en casa, algo que no ocurre en España, Francia, Italia, Estados Unidos o los países latinoamericanos. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que descalzarse al entrar en casa es un hábito saludable porque evitas la entrada de bacterias en casa, además de los beneficios que tiene caminar descalzo.

Los zapatos tienen más bacterias que un inodoro

La suela de los zapatos es un lugar ideal para que las bacterias se adhieran cuando caminamos por la calle o lugares contaminados y luego entren en el interior de nuestra casas.

Para demostrarlo, Charles Gerba, profesor de microbiología de la Universidad de Arizona, realizó un experimento en que los participantes utilizaron zapatos nuevos durante dos semanas. En solo 15 días, más de 420.00 bacterias se adhirieron a las suelas.

Encontraron nueve especies diferentes de bacterias en el calzado de los participantes y pudieron determinar que los virus prosperaban mejor en los zapatos que en los inodoros, donde hay de promedio menos de mil bacterias.

Además de adherirse fácilmente a las suelas de los zapatos y sobrevivir en ellas varios días, se comprobó que en el 90% de los casos las bacterias se transferían fácilmente a baldosas limpias cuando la persona las pisaba, lo que significa que los zapatos de la calle contaminan con gran eficacia el suelo del interior de las casas.

El equipo de la Universidad de Arizona quiso comprobar si sería útil lavar los zapatos y observaron que, efectivamente, cuando se lavaron con detergente se redujeron las bacterias en un 99%. Ahora bien, como no puedes lavar los zapatos con detergente, lo mejor es quitártelos al entrar en casa.

Qué bacterias entran en casa con los zapatos

Las bacterias más habituales que provocan enfermedades y que pueden transportar los zapatos son las siguientes:

  • E. coli. Constituye casi un tercio de las bacterias que transportan los zapatos, según el estudio de la Universidad de Arizona. Esta bacteria vive en el intestino de humanos y animales y se transmite a través de las heces. "La materia fecal abunda tanto en suelos de cuartos de baño como en la calle", señala el profesor Gerba. Es cierto que la mayoría de las E. coli no dan problemas, pero algunos tipos pueden provocar diarreas severas, vómitos y otras afecciones.
  • Klebsiella pneumoniae. Puede provocar neumonía, infecciones del tracto urinario o sepsis, entre otras infecciones. El equipo de la Universidad de Arizona encontró también grandes cantidades de esta bacteria en los zapatos.
  • Serratia Marcescens. Provoca conjuntivitis, queratitis o infecciones urinarias, según el estudio anterior.
  • Clostridium difficile. Origina diarrea y puede desencadenar colitis. Un estudio de la revista Anaerobe comprobó que el riesgo de que esta bacteria entre en hogares a través de los zapatos es alto en entornos urbanos.
  • Staphylococcus aureus. Otras investigaciones han demostrado que esta bacteria abunda en los zapatos de personas que trabajan en centros sanitarios. Se asocia a neumonías y endocarditis (infección en las válvulas cardíaca).

Es cierto que las probabilidades de infectarse por estas bacterias a través de los zapatos en un persona sana es bajo, a no ser que los introduzcamos en la boca, pero no está de más tomar precauciones, en especial si hay niños pequeños en casa.

Los beneficios de caminar descalzo

Caminar descalzo ayuda a reforzar la musculatura de los pies. Al andar descalzos se recupera una marcha más natural y la musculatura trabaja de otra forma, lo que ayuda a reforzar y mantener activos un mayor número de músculos, tendones y ligamentos muy importantes en la biomecánica del pie.