ronquera

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Quien más quien menos sabe lo que es una ronquera. Pasar unos días con la voz áspera, entrecortada o con el tono más bajo de lo normal no tiene por qué pasar de ser un simple problema pasajero.

Ahora bien, si transcurren dos semanas y persiste es posible que tu afonía esconda un trastorno más serio que deberías consultar con un especialista, sobre todo si acabas de pasar un resfriado o una gripe.

La voz es muy sensible a la falta de sueño. Procura dormir ocho horas y hacerlo respirando por la nariz

Según los expertos, esta afección vocal afecta hasta un 50% más a las mujeres que a los hombres. Esta diferencia se debe a las particularidades anatómicas de la laringe femenina que determinan el modo en que vibran las cuerdas vocales.

Su forma obliga a una mayor exigencia mecánica justo donde se suelen desarrollar los nódulos vocales, una de las lesiones más frecuentes en las personas con disfonía, que es como se denomina a cualquier trastorno en la "calidad de la voz".

Motivos conocidos y otros no tanto

Cuando tus cuerdas vocales se inflaman o infectan, puede aparecer la ronquera. Ahora bien, ¿por qué ocurre esto? Normalmente, se debe a un uso excesivo o incorrecto de la voz, un resfriado, falta de hidratación en las cuerdas vocales o al tabaco. Veamos esta y otras causas que quizá no te resulten tan conocidas:

  • La laringitis probablemente sea uno de los motivos más habituales. Consiste en una inflamación temporal de las cuerdas vocales como consecuencia de un resfriado, una alergia o una infección de las vías respiratorias superiores. Esta lesión suele ser leve, pero puede complicarse.
  • La acidez estomacal también puede producir afonía. Esto sucede cuando los ácidos del estómago suben por la garganta e irritan las cuerdas vocales. Aunque el reflujo no causa dolor, a algunas personas les provoca constantes ganas de toser, lo que suele acabar en ronquera.

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  • Una hemorragia en las cuerdas vocales puede ser otro origen de la afonía. Si te quedas sin voz de repente justo después de un grito es posible que se haya producido una hemorragia en las cuerdas vocales. Lo habitual es que acto seguido aparezca una ronquera de evolución rápida.
  • La parálisis de las cuerdas vocales (pliegues vocales) se identifica como otra posible causa de la ronquera. Aunque en muchos casos no se conoce el motivo por el que las cuerdas vocales pierden su movilidad, algunos de los desencadenantes son trastornos neurológicos como la esclerosis múltiple o la enfermedad de Parkinson.

Evita los cambios bruscos de temperatura. El aire acondicionado reseca la garganta

  • El hipotiroidismo es una enfermedad que puede presentar diversos síntomas. Entre ellos, debilidad, calambres, cansancio, somnolencia y aumento de peso por retención de líquidos. Pero también puede dar lugar a disfonía, ronquera, tos o faringitis persistentes.
  • El uso de aerosoles de corticoides para el asma acentúa la sequedad de las cuerdas vocales, favorece la proliferación de hongos en la laringe y puede provocar ronquera. Está comprobado que las personas que hacen un uso prolongado de corticoides inhalados presentan una mayor predisposición al inicio o empeoramiento de alteraciones en la voz.
  • El estrés y la ansiedad tienen consecuencias sobre múltiples aspectos de la salud. Entre ellos, sobre nuestra voz. Ambos trastornos pueden afectar a las cuerdas vocales, favoreciendo la aparición de la afonía y de otras alteraciones de la voz como consecuencia de la bajada de defensas, momento en el que se "abre la veda" a una posible infección de las cuerdas vocales.

El café reseca las cuerdas vocales. Reduce su consumo sustituyéndolo por zumos, agua o infusiones

  • Disfonía psicógena. Su peculiaridad reside en que no está asociada a ninguna lesión anatómica o neurológica. La persona que la sufre puede tener depresión, ansiedad, dificultad para relacionarse con los demás o problemas de autoestima. En el tratamiento participan tanto logopedas como psicólogos y, si fuera necesario, psiquiatras.
  • Cirugía de tiroides. Si te has sometido a una operación de extirpación de tiroides (tiroidectomía), en cuanto detectes una disfonía acude al médico para que evalúe el tipo y grado de la lesión y determine el tratamiento más adecuado en cada caso.
  • El cáncer de laringe puede estar detrás de una disfonía crónica. Una disfonía o un cambio de voz sin causa aparente y que se alarga más allá de dos semanas puede estar avisando de esta enfermedad. Si esto ocurre, es fundamental consultar a un especialista cuanto antes.

Antes de recibir tratamiento médico...

Tienes numerosas opciones al alcance de tu mano para reducir las molestias. Estas son algunas de ellas:

  • Descansa la voz, sobre todo si estás resfriado. Procura hablar lo mínimo y evitar lugares que te obliguen a elevar el tono de voz, como restaurantes bulliciosos.
  • Rehúye los ambientes cargados de humo. Tampoco te convienen los espacios secos o muy fríos.
  • Hidrátate con frecuencia. Las cuerdas vocales han de estar limpias e hidratadas. Para retirar todas las impurezas haz gárgaras con agua tibia y sal, y para mantener la humedad, bebe dos litros de agua.
  • Evita las bebidas muy frías o muy calientes, ya que los cambios bruscos de temperatura irritan las cuerdas vocales.
  • Sigue unos hábitos alimenticios que contribuyan a evitar los reflujos gástricos. Recuerda que los ácidos del estómago pueden ser uno de los orígenes de la ronquera. Para ello, limita los fritos y procura incluir en tu dieta alimentos con alto contenido en vitaminas A, E y C, como el tomate, el brócoli, las zanahorias o las espinacas.
  • Relaja la zona realizando algunos estiramientos sencillos, como por ejemplo girar el cuello muy lentamente dibujando un círculo completo.

la voz también se entrena

Aprender a usar correctamente las cuerdas vocales ayuda a evitar alteraciones en la voz:

  • Colócate bien. Se considera que una postura es correcta si al mantenerla respiras sin esfuerzo.
  • Respira mejor. La técnica más adecuada es la diafragmática, profunda, nasal, lenta y rítmica.
  • Relájate más. Puedes darte un masaje siguiendo las pautas previas dadas por un especialista.