Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Inmunoterapia: más cerca de evitar los efectos secundarios
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La inmunoterapia ha revolucionado el tratamiento del cáncer. Básicamente, consiste en la estimulación masiva del sistema inmunitario del paciente para que luche contra el cáncer y ha salvado muchas vidas.

Sin embargo, cuando el sistema inmunitario se activa de forma tan intensa pueden afectar a tejidos sanos y provocar inflamación, lo que da lugar a efectos secundarios indeseados que pueden llevar a suspender el tratamiento.

Conocer por qué la inmunoterapia genera esa reacción en algunos enfermos y ataca tejido sano es clave para conseguir tratamientos más dirigidos, eficaces y con menos riesgos.

Estudiar por qué genera toxicidad

Científicos de la Universidad de Ginebra en Suiza y de la Facultad de Medicina de Harvard en Estados Unidos han dado un gran paso en este sentido:

"Queríamos saber si existen diferencias entre una respuesta inmune deseada, que tiene por objetivo eliminar el cáncer, y una no deseada, que puede afectar al tejido sano", señala el investigador Mikaël Pittet.

Y han visto que, aunque el mecanismo inmunitario que se pone en marcha es similar en ambos casos, las células que se activan son distintas.

Efectos secundarios de la inmunoterapia

"Cuando el sistema inmunológico se activa de forma tan intensa, la reacción inflamatoria resultante puede tener efectos nocivos y, en ocasiones, causar daños importantes en los tejidos sanos", afirma Mikaël Pittet.

Cada enfermo de cáncer puede tener unos efectos secundarios distintos. El estado de salud previo, lo avanzado que esté el cáncer, el tipo de tumor que se sufra, así como el tipo de inmunoterapia y de las dosis que se reciban influirán en los efectos secundarios.

Según la American Society of Clinical Oncology, entre los efectos más comunes se encuentran:

  • Reacciones en la piel. Enrojecimiento, ampollas y sequedad cutánea son reacciones habituales. La piel se agrieta con más facilidad y es más propensa a infecciones. También es más sensible a la luz del sol. Puede aparecer inflamación alrededor de las uñas.
  • Síntomas gripales. Fiebre, debilidad, mareos, náuseas o vómitos, diarreas, dolor de músculos y articulaciones, fatiga, dolor de cabeza, presión arterial alta o baja son también síntomas habituales.
  • Otros efectos frecuentes son la inflamación y el aumento de peso por retención de líquidos, palpitaciones, congestión, riesgo de infecciones o inflamación de los órganos. En ocasiones pueden aparecer reacciones alérgicas graves relacionadas con la inflamación.

Por qué genera toxicidad

¿Por qué la inmunoterapia puede generar toxicidad y dar lugar a estos efectos secundarios?

Para encontrar la respuesta, los investigadores de la Universidad de Ginebra y de Harvard analizaron muestras de biopsias hepáticas en pacientes tratados con inmunoterapia que habían sufrido reacciones tóxicas.

Y llegaron a la conclusión de que había ocurrido lo siguiente:

  • Cuando hay una respuesta tóxica a la inmunoterapia, lo que ocurre es que los fármacos activan en exceso un tipo de células inmunitarias (los macrófagos), que a su vez activan otras células inmunitarias (los neutrófilos).
  • Y ni los macrófagos ni los neutrófilos destruyen células cancerosas. Estimulados por los fármacos, lo que hacen es producir proteínas inflamatorias que atacan tejido sano.

Si en lugar de activarse estas células se activasen otro tipo de células inmunitarias (las células dentríticas), que sí son esenciales para eliminar las células cancerígenas, esas proteínas inflamatorias serían bienvenidas porque irían directas al tumor y ayudarían a combatirlo.

Pero cuando las proteínas inflamatorias se dirigen a tejido sano, pueden ser devastadoras.

El problema es que los tratamientos de inmunoterapia no distinguen: favorecen la producción de proteínas inflamatorias para luchar contra el cáncer. Pero si no las producen las células inmunitarias adecuadas, los órganos sanos pueden resentirse.

Inmunoterapia sin efectos secundarios

Después de este hallazgo, la conclusión que extraen los investigadores es la siguiente:

  • Si se consiguen manipular los neutrófilos para que no produzcan proteínas inflamatorias que dañen el tejido sano, se logrará reducir la toxicidad de la inmunoterapia.

Inhibir los neutrófilos no solo reduciría la toxicidad de la inmunoterapia. También reduciría el crecimiento del tumor ya que algunos neutrófilos lo promueven.

Así pues, el beneficio sería doble: limitar el avance del cáncer y una inmunoterapia con menos efectos secundarios.