¿Qué hay que hacer (y qué no) en caso de una luxación?

Si tienes una luxación o un hueso dislocado debes acudir inmediatamente al médico para que lo evalúe y trate. Ocurre cuando un hueso se sale de su sitio y conviene saber cómo actuar para reducir el dolor hasta que te atiendan.

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doctora blanca rodriguez ayala
Dra. Blanca Rodríguez Ayala

Medicina general

¿Qué hacer (y qué no) en caso de una luxación?
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Una luxación ocurre cuando los huesos que forman una articulación se separan por completo.

Un hueso que se sale de su sitio puede provocar mucho dolor y angustiar tanto a la persona afectada como a las que le rodean.

Cualquier luxación requiere atención médica inmediata para devolver los huesos a su posición correcta. Pero ¿sabes qué hacer hasta que la recibas?

¿Qué es una luxación?

Las articulaciones son parte del sistema musculoesquelético, que consta de huesos, músculos y los tejidos que los conectan (ligamentos, tendones y otros tejidos). El sistema musculoesquelético da forma a nuestro cuerpo, lo hace estable y nos permite movernos.

Una luxación ocurre cuando los huesos que forman una articulación se separan por completo. A menudo, los huesos permanecen separados hasta que un médico los vuelve a colocar bien, pero a veces se vuelven a colocar en su lugar por sí solos.

  • En una subluxación, los huesos de una articulación están parcialmente fuera de posición.

¿Cómo se produce una luxación?

Las luxaciones suelen producirse a causa de un traumatismo derivado de una caída, un accidente automovilístico o un golpe al practicar deportes de contacto o de velocidad y pueden ir acompañadas de lesiones en otros tejidos.

  • No siempre un traumatismo intenso es el causante, hay gente que nace con los ligamentos más flexibles y cualquier movimiento puede hacer que el hueso abandone su posición habitual.

Los músculos, al servir también de sujeción, deben ser robustos y fuertes, por eso, quienes tienen menor masa muscular, son más propensos a este tipo de lesiones, como ocurre en las mujeres y en los ancianos.

¿Qué tipos de luxación hay?

Aunque todas las articulaciones son susceptibles de sufrir una luxación, estas generalmente afectan a las articulaciones más grandes del cuerpo. En los adultos, la más común es la luxación del hombro, pero también son frecuentes las luxaciones de rodillas, tobillos, codos y caderas (estas últimas, suelen lesionarse en los accidentes de tráfico al impactar la rodilla con el salpicadero del coche).

Las dislocaciones en las articulaciones menores son menos frecuentes, pero no es raro que los dedos de las manos y de los pies se luxen, sobre todo en deportistas por golpes con balones o caídas o si se doblan a la fuerza de forma incorrecta.

¿Cómo sé que se trata de una luxación?

El dolor que provoca una luxación es muy intenso y aparece de forma brusca y repentina justo tras el impacto o el “mal movimiento”. Hay síntomas que pueden hacer que en un primer momento haya dudas sobre si se trata de unafractura, un esguince o de una luxación y el especialista es el indicado para hacer el diagnóstico correcto.

  • En una luxación, la zona se deforma completamente, como si los huesos “se hubiesen salido de su sitio”. Aunque el dolor inicial puede disminuir un poco, es imposible mover la parte luxada y, si se hace, el dolor empeora nuevamente como al principio.

¿Qué hacer ante una luxación?

Ir a un Servicio de Urgencias cuanto antes es la mejor opción si tienes una luxación ya que, después de la media hora de haberse producido la lesión, empiezan a aparecer contracturas musculares que dificultan el tratamiento.

  • Mientras se acude al médico, hay que intentar no mover la articulación. Aunque la inmovilización disminuye el dolor, el hielo es un buen remedio que contribuye a su alivio, aparte de disminuir la inflamación.

Aplicar una bolsa de hielo reduce el dolor y la inflamación

Los analgésicos habituales, como el paracetamol, y los antiinflamatorios tipo ibuprofeno, pueden ayudar a mitigar las molestias.

Lo que no hay que hacer en caso de luxación es mover el hueso para que vuelva a su sitio, ya que podría provocar lesiones en otras zonas cercanas (ligamentos, músculos, vasos, nervios…), complicando después el tratamiento y la recuperación.

¿Y si el hueso se coloca por sí mismo?

A veces, al intentar adoptar una posición determinada, aunque sea de forma involuntaria, el hueso entra nuevamente en la articulación de la que se salió. En este caso, también debe consultarse con el médico para que sea él quien determine si ha vuelto a su lugar de manera correcta, y asegurarse de que no hay ninguna lesión añadida.

En cualquier caso, ya sea el médico o un movimiento determinado el que reduzca o coloque el hueso luxado, y una vez descartada otra patología adicional, el reposo suele ser la opción indicada durante unas semanas, para después iniciar una rehabilitación que permita recuperar el movimiento y fortalecer la zona para que no vuelva a salirse el hueso.

Hay casos más graves (no son los más habituales) que necesitan de una intervención quirúrgica para corregir la inestabilidad articular o tratar daños adicionales, sobre todo en quienes sufren luxaciones con frecuencia en el primer caso, y en aparatosas caídas en el segundo.