Dudas frecuentes sobre la sexualidad femenina

La sexualidad es un aspecto central de la vida. Sin embargo, la sexualidad femenina ha sido un tabú a lo largo del tiempo. Nuestros expertos responden a las principales dudas acerca de la sexualidad y cómo aumentar el deseo sexual.

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Dr. Francisco Carmona
Dr. Francisco Carmona

Ginecólogo y obstetra, especialista en laparoscopia ginecológica

¿El estrés puede disminuir el deseo sexual?

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Es posible, aunque hay varias causas que pueden provocar una libido baja. Es habitual que la mujer (y también el hombre) experimente poco deseo sexual en algún momento de la vida.

A veces está relacionado con la monotonía en las relaciones de pareja pero hay muchas otras cosas (o una combinación de ellas) que pueden estar tras la inapetencia.

Por ejemplo, se sabe que la libido de la mujer está relacionada con los andrógenos (un tipo de hormonas sexuales) y por ello los trastornos que afectan a la producción hormonal pueden causar esta libido baja.

Además, hay factores emocionales y físicos que disminuyen el deseo, como por ejemplo, el estrés, la depresión o el cansancio, como podría ser tu caso. Y esto afecta de varias maneras, primero porque a una persona preocupada, triste o cansada le cuesta, en general, lograr satisfacciones de cualquier tipo. Segundo, porque el estrés crónico también puede alterar las hormonas.

Hacer ejercicio físico moderado te ayudaría a mejorar estos aspectos: liberas hormonas sexuales y de “la felicidad”.

También podría deberse a trastornos de la salud. Influyen los endocrinos, como la alteración del tiroides o de las glándulas suprarrenales u otras alteraciones crónicas como la diabetes y la insuficiencia renal.

Si tu bajo deseo sexual te supone un problema, lo principal para superarlo es encontrar el motivo. Consultar al ginecólogo es el primer paso.

¿Hay algún método natural para recuperar el deseo sexual?

Tu ginecólogo te puede orientar a la hora de recuperar tu deseo sexual pero puedes empezar con sencillos cambios o hábitos diarios para aumentar el deseo.

Los consejos más frecuentemente descritos en las consultas médicas son los siguientes:

  • Equilibrar la dieta mediante la incorporación de vitaminas y minerales puede mejorar no solo la libido sino también el vigor sexual, tanto en hombres como en mujeres.
  • Algunos potenciadores naturales de la libido, además del conocido ginseng, son el palwén, la maca, el huanarpo macho y hembra, y el yohimbé.
  • Procura estar relajada ya que ciertos factores emocionales y físicos como el estrés o el cansancio disminuyen el deseo. Hacer ejercicio físico moderado te ayuda a mejorar estos aspectos: liberas hormonas sexuales y de “la felicidad”.
  • Hay fármacos que pueden disminuir el apetito sexual, como los sedantes, los antiespasmódicos y los usados para las úlceras. Pueden afectar también los antihipertensivos, los betabloqueadores (para la frecuencia cardíaca) y los antidepresivos. Pregunta a tu médico si estás tomando alguno de ellos.
  • Asegúrate de no sufrir algún trastorno endocrino, como la alteración del tiroides o de las glándulas suprarrenales, u otras alteraciones crónicas como la diabetes y la insuficiencia renal, ya que influyen en la alteración de la libido.
  • En el caso de que hayas llegado a la menopausia, hay que tener en cuenta que se produce una disminución hormonal pero en realidad, el bajo deseo sexual que se asocia a esta etapa está más relacionado con las molestias físicas que provoca (sequedad vaginal y dolor) y afectación emocional (irritabilidad, baja autoestima...). Así, el uso de lubricantes y un cambio de actitud pueden darle la vuelta por completo a la situación.

¿Es normal perder el deseo sexual tras dar a luz? ¿cómo se puede recuperar?

Es muy frecuente este tipo de consulta entre mujeres que acaban de ser madres. ¿Pero qué podemos considerar "normal" y qué no en cuanto a salud sexual tras el parto?

La realidad es que el deseo sexual suele disminuir los primeros meses posteriores al parto, ya que las hormonas hacen que la libido de la mujer se oriente hacia su bebé.

Se ponen todos los mecanismos biofisiológicos al servicio del recién nacido para procurarle alimento, ternura y descanso, y otras áreas de la vida, como la apetencia sexual, quedan un tanto descuidadas por nuestro organismo.

Ocurre así no solamente en los seres humanos sino en otras especies de mamíferos. Esto es completamente natural y no deberías preocuparte en exceso si notas un descenso de tu actividad sexual y de tu libido.

Aun así, nunca hay que considerar normal una dificultad seria en las relaciones, sea cual sea la causa: es probable que exista alguna razón médica o psicológica que esté detrás de estas dificultades.

Una revisión médica con tu ginecólogo de confianza servirá para descartar problemas derivados del parto que puedan estar afectando a tu vida sexual, sobre todo si durante el parto te hicieron una episiotomía o una sutura.

Si hay sequedad vaginal, puedes utilizar un lubricante de los que venden en farmacias. Si no se detectan problemas, presta atención a cómo te encuentras, si estás muy cansada o si agradecerías otro tipo de contacto afectivo distinto al que recibías antes de ser mamá.

Habla con tu pareja, y si no os sentís tranquilos, consultad con un experto que os pueda orientar y mostrar otras formas de gozar de vuestra sexualidad durante esta nueva etapa de la vida.

Qué es el trastorno de excitación genital

Este síndrome, el trastorno de excitación genital persistente (TEGP), es uno de los menos comprendidos de la esfera sexual femenina.

Las mujeres que lo padecen (es muy raro entre los hombres) presentan una excitación genital muy frecuente, involuntaria, desagradable e incluso dolorosa. Causa ansiedad y un gran malestar físico y psicológico.

Está muy relacionado con la vulvodinia. En ambos casos el problema principal radica en los nervios que llegan a la vulva y transmiten las sensaciones de los órganos genitales externos.

Los síntomas del TEGP varían en cada mujer...

  • Aunque todas describen una sensación en el área genital muy parecida a la que se siente en momentos de excitación sexual.
  • Algunas dicen sentir una sensación muy similar a la previa al orgasmo sin que este se produzca nunca.
  • Otras explican que tienen orgasmos espontáneos con mucha frecuencia, incluso cada pocos segundos.

Es fácil imaginar el sufrimiento físico y emocional que estos síntomas les provocan.

No se conocen las causas. En algunos casos aparece al iniciar o al suspender algunos tratamientos, en otros surge tras una infección urinaria o de los genitales. Incluso puede estar relacionado con un quiste en el sacro.

El mejor abordaje es, probablemente, el mismo que para la vulvodinia: tratamientos específicos si se sabe la causa y fármacos para el dolor crónico o antidepresivos.

Pero el primer paso para aliviar el sufrimiento de estas pacientes quizá sea que el TEGP sea mejor conocido por los profesionales y por la sociedad. Un cambio de nombre ayudaría: el término excitación sugiere que se trata de algo placentero.