Diana Llorens

Periodista

Unos niveles óptimos de presión arterial ayuda a que nuestro cerebro envejezca más lentamente
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Tener la presión arterial bajo control es importante no solo para la salud cardiovascular, también para nuestro cerebro.

Un estudio australiano indica que las personas que tienen unos niveles de presión arterial elevados (incluso dentro del intervalo aceptable) tienen un mayor riesgo de envejecimiento cerebral acelerado.

¿Cuáles son los niveles óptimos de presión arterial?

La presión arterial indica la fuerza que la sangre ejerce contra las paredes de nuestras arterias. Si es alta, puede causarnos diversos problemas de salud, como un accidente cerebrovascular o un ataque cardiaco.

Se mide teniendo en cuenta dos factores:

  • La presión arterial sistólica: la presión de la sangre en las arterias cuando nuestro corazón se contrae. Es la cifra más alta en una medición de la presión arterial (la primera).
  • La presión arterial diastólica: la presión de la sangre cuando el corazón se relaja (entre los latidos).

Se considera que la presión arterial es normal cuando se encuentra por debajo de 120/80.

  • Se considera que la presión arterial es alta cuando la presión arterial sistólica es de entre 120 y 129 y la diastólica por debajo de 80.
  • Cuando la presión arterial sistólica es superior a 130 o la diastólica supera los 80 ya hablamos de hipertensión.
  • La presión arterial es óptima cuando las cifras son cercanas a 110/70.

UN Cerebro más joven

Un reciente estudio publicado en la revista Frontiers in Aging Neuroscience indica que tener una presión arterial óptima ayuda a que nuestro cerebro se mantenga al menos seis meses más joven que nuestra edad real.

Los investigadores analizaron más de 2000 escáneres de 686 personas sanas de entre 44 y 76 años.

  • Se midió la presión arterial de los participantes hasta cuatro veces durante un período de 12 años.

El escáner cerebral y los datos de la presión arterial se utilizaron para determinar su edad cerebral, una medida de la salud del cerebro.

A partir de ahí, vieron que las personas con una presión arterial alta tenían unos cerebros más envejecidos y, por lo tanto, menos sanos, lo que aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular y demencia.

  • En concreto, cada aumento de 10 mmHg en la presión arterial se asoció a una edad cerebral 51,1 días mayor.

"En comparación con una persona con una presión arterial alta de 135/85, se descubrió que alguien con una lectura óptima de 110/70 tiene una edad cerebral que parece más de seis meses más joven cuando llega a la mediana edad", asegura el doctor Walter Abhayaratna, uno de los autores del estudio.

Las personas que tenían unos niveles elevados, pero dentro de lo que se considera normal, también tenían cerebros más envejecidos y más riesgo de problemas de salud.

"La creencia de que el cerebro se vuelve menos sano debido a la presión arterial alta en etapas avanzadas de la vida no es completamente cierto", explica el profesor Nicolas Cherbuin, otro de los autores. "Comienza antes y comienza en personas que tienen presión arterial normal".

Hábitos saludables desde jóvenes

De acuerdo con los investigadores, los resultados de este estudio son especialmente relevantes para las personas jóvenes (entre los 20 y los 40 años), puesto que es necesario algún tiempo para que los efectos de una presión arterial alta mantenida tengan un impacto en el cerebro.

"Al detectar el impacto del aumento de la presión arterial en la salud cerebral de las personas mayores de 40 años, debemos asumir que los efectos de la presión arterial elevada deben acumularse durante muchos años y podrían comenzar a los 20 años. Esto significa que el cerebro de una persona joven ya es vulnerable", afirma Cherbuin.

Mantener la presión arterial en niveles óptimos a lo largo de la vida ayuda a que nuestro cerebro esté más joven y saludable a medida que nos hacemos mayores.

Para ello, es importante seguir hábitos de vida saludables desde una edad temprana en lo que respecta a la alimentación y el ejercicio físico, y evitar hábitos perjudiciales como el tabaquismo.

Los resultados del estudio también ponen de relieve la importancia de que todas las personas, incluidos los jóvenes, midan sus niveles de presión arterial al menos una vez al año.