Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Descubren cómo el triclosán de pastas de dientes o cosméticos puede dañar el intestino
iStock by Getty Images

El triclosán es un químico antibacteriano utilizado durante los últimos 30 años como conservante o antiséptico y se encuentra en una gran variedad de productos, principalmente de higiene personal y cosméticos:

  • Jabones, espumas de afeitar, champús, detergentes, pastas de dientes, polvos compactos, desodorantes, lociones, cremas corporales... y también juguetes o prendas deportivas pueden contener este conservante.

Hace tiempo que se conoce su acción tóxica, pero ahora un nuevo estudio ha demostrado con precisión cómo el triclosán afecta a la microbiota y puede desencadenar inflamación intestinal.

¿Un daño reversible?

Un equipo internacional de investigadores liderado por la Universidad de Carolina del Norte ha identificado las bacterias, e incluso las enzimas o proteínas específicas, que desencadenan los efectos nocivos del triclosán en el intestino.

  • Y no solo eso: los experimentos realizados en ratones sugieren que estas enzimas bacterianas pueden bloquearse para que no provoquen daño intestinal.

"Al identificar la bacteria culpable, se podrían desarrollar nuevos enfoques para el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de las enfermedades inflamatorias del intestino", señala el profesor Matthew Redinbo, primer autor del estudio.

el triclosán ataca el intestino

Que el triclosán es un químico tóxico ya se sabía. Estudios observacionales realizados en Estados Unidos habían relacionado su uso con, por ejemplo, el aumento de los casos de osteoporosis. Pero no se conocía cómo actuaba realmente este químico a nivel orgánico.

Este estudio ofrece una fotografía muy detallada de los cambios que provoca el triclosán en la población de microbios del intestino. Y no olvidemos que la microbiota intestinal está relacionada con muchos aspectos de nuestra salud.

Para demostrarlo, los investigadores pusieron en contacto enzimas de microbios que habitan nuestro intestino con el triclosán. Y observaron que estas enzimas permiten que el triclosán cause estragos en el tubo intestinal.

Cómo bloquear su acción dañina

Sabiendo qué enzimas o proteínas bacterianas eran las culpables, los investigadores utilizaron un inhibidor para bloquear su acción y evitar así que el intestino procese el triclosán.

Y funcionó: el bloqueo de este proceso en ratones evitó daños en el colon y síntomas de colitis.

Este estudio no solo aporta pistas sobre cómo bloquear el daño provocado por el triclosán en el intestino. También aporta nuevas pistas para abordar la enfermedad inflamatoria intestinal.

  • La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) engloba dos patologías: la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. En España la colitis ulcerosa es más frecuente que la enfermedad de Crohn.
  • Las dos se caracterizan por ser enfermedades que cursan en forma de brotes. Los síntomas más habituales que provocan son diarrea, sangre en las heces, cansancio, dolor abdominal, pérdida de apetito, pérdida de peso y fiebre.

El daño que provoca una colitis grave en la microbiota es tal que solo se puede recuperar con un trasplante de heces.

Triclosán en el punto de mira

El triclosán era habitual en los jabones antibacterianos, pero en 2016 la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) ordenó que se retirara de los productos para lavarse las manos que se usan en hogares y hospitales porque hacía que las bacterias fueran más resistentes.

Pero el triclosán sigue siendo un ingrediente omnipresente que se añade a los cosméticos, colchonetas de yoga y otras prendas y equipos deportivos para reducir la contaminación bacteriana.

También se encuentra en muchas pastas dentales con la aprobación de la FDA, ya que se ha descubierto que previene la gingivitis.

En la Unión Europea su utilización es legal en concentraciones que no superen el 0,3 % en los siguientes productos:

  • Pasta de dientes, jabones de manos, geles corporales, desodorantes, polvos compactos, maquillajes, productos para las uñas y enjuagues bucales (estos últimos en no más de un 0,2 %).

Los expertos aseguran que su uso puede ser aceptable en el tratamiento de la gingivitis durante un tiempo concreto, pero no está justificado en productos de uso cotidiano como una pasta de dientes o un maquillaje.

Es difícil esquivar totalmente el triclosán porque se halla en ropa deportiva, utensilios de cocina, juguetes...

Pero sí puedes fijarte en las etiquetas de los productos de higiene y evitar aquellos que incluyan este químico.