La obesidad aumenta el riesgo de periodontitis y de pérdida de dientes

La obesidad no solo aumenta el riesgo de periodontitis. También acelera la pérdida de piezas dentales porque la inflamación crónica que provoca favorece la producción de células destructoras de hueso.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La obesidad aumenta el riesgo de periodontitis y de pérdida de dientes
iStock by Getty Images

En el peor de los casos, la periodontitis o enfermedad de las encías puede acabar provocando la caída de piezas dentales. Y al obesidad es una de los factores que más podría acelerar ese proceso.

Un estudio de la Universidad de Buffalo ha demostrado que la inflamación crónica causada por la exceso de peso aumenta las células que destruyen el tejido óseo, incluido el hueso que sujeta los dientes.

Enfermedad de las encías

La periodontitis es una infección grave de las encías que afecta a más del 47% de las personas mayores de 40 años.

Daña el tejido blando y, si no se trata, puede provocar la pérdida de piezas dentales. El hueso que sostiene el diente se va destruyendo y la pieza se afloja hasta que se pierde.

Normalmente el trastorno se origina con la formación de placa, una película pegajosa compuesta principalmente por bacterias.

  • Las señales habituales de periodontitis son las encías inflamadas de color rojo brillante o morado, sensibles al tacto y que sangran fácilmente.
  • Las encías se retraen y los dientes parecen más largos de lo normal, aparecen espacios entre ellos y se pueden llegar a aflojar.
  • También provoca mal aliento y dolor al masticar.

Los factores de riesgo de la enfermedad de las encías son:

  • Gingivitis o inflamación de las encías.
  • Mala salud oral que favorece la formación de placa bacteriana.
  • Fumar.
  • Cambios hormonales provocados por el embarazo o la menopausia.
  • Falta de vitamina C.
  • Ciertas enfermedades, como la diabetes, la artritis reumatoide y la enfermedad de Crohn.
  • Fármacos que provocan sequedad bucal.
  • Obesidad.

Obesidad e inflamación crónica

Hace tiempo que se conoce el vínculo entre enfermedad de las encías y obesidad, pero no se sabía el mecanismo que explica tal asociación.

Investigadores de la Universidad de Buffalo han demostrado que la clave está en la inflamación crónica que provoca la obesidad.

La inflamación es un proceso natural y necesario que genera nuestro sistema inmunitario para hacer frente a patógenos que nos pueden enfermar.

Cuando el sistema inmunitario detecta un enemigo potencial, acuden al lugar células inmunes que, a través de la inflamación, lo combaten. Pero una vez resuelto el problema, esa inflamación se resuelve.

  • El problema aparece cuando la inflamación es crónica, que es lo que ocurre en el caso de la obesidad.

La inflamación destruye hueso

Los investigadores de la Universidad de Buffalo han comprobado que ese estado constante de inflamación crónica que genera la obesidad aumenta un grupo muy concreto de células inmunes: las células supresoras derivadas de mieloides (MDSC, por su siglas en inglés).

  • Se trata de un grupo heterogéneo de células mieloides inmaduras. Las MDSC, que se originan en la médula ósea, se convierten en diferentes tipos de células, incluidos los osteoclastos (células destructoras de hueso).

Llegados a este punto, cabe aclarar que el hueso es un tejido vivo que está en constante renovación.

Los esteoblastos son las células que crean hueso y los osteoclastos lo destruyen. Pero si no hay un equilibrio entre ambos y aumentan los osteoclatos, se acelera la destrucción de hueso. Una situación que favorecería la obesidad.

Detalles del estudio

Para comprobar el vínculo entre obesidad y periodontitis, los investigadores examinaron dos grupos de ratones alimentados con dietas muy diferentes en el transcurso de 16 semanas:

  • Un grupo con una dieta baja en grasas (solo un 10% de la energía diaria provenía de las grasas).
  • El otro grupo con una dieta alta en grasas (un 45%).

Observaron que el grupo que había ingerido más grasas sufrió más obesidad, inflamación y un mayor aumento de células MDSC en la médula ósea y el bazo en comparación con el grupo de la dieta baja en grasas.

El grupo de la dieta alta en grasas también había desarrollado más osteoclastos (células destructoras de hueso) y perdió más hueso alveolar (el hueso que mantiene los dientes en su lugar).