Asesorado por Virginia Lope, investigadora del Centro Nacional de Epidemiología. Instituto de Salud Carlos III

Por Soledad López, periodista especializada en salud

cancer mama acidos grasos

A mayor densidad mamaria, más riesgo de cáncer de mama. La evidencia científica que existe sobre este dato no deja lugar a dudas.

La ventaja de este factor tan determinante es que, aunque existe una predisposición genética que te condiciona, también se puede modular o corregir si se controla todo aquello que lo favorece.

Por ejemplo, se sabe que una dieta muy rica en calorías o la terapia hormonal sustitutiva aumenta la densidad mamaria.

Ahora, un estudio del CIBERESP y del Centro Nacional de Epidemiología cuyos resultados han sido publicados en la revista científica de Journal of Nutrition ha descubierto otro interesantísimo factor que también influye y que, por suerte, podemos corregir:

  • Unos niveles elevados de ácidos grasos saturados y trans en sangre se relacionan con una mayor densidad mamaria.

qué es una mama densa

La densidad mamográfica se mide en función de la cantidad de tejido fibroglandular que se aprecia en color claro en la mamografía.

  • Cuanto mayor es la proporción de tejido denso, más alto es el riesgo de cáncer de mama.

Y la razón es fácil de entender: el tejido fibroso tiene mayor actividad celular que el graso y, por tanto, hay más probabilidades de que las células se repliquen de forma errónea.

a más grasas saturadas y trans, mayor densidad mamaria

La investigación, dirigida por Virginia Lope y Marina Pollán, analizó muestras de sangre y mamografías de 1.400 mujeres premenopáusicas y observó que las que tenían mayor densidad mamaria:

  • Presentaban altas concentraciones en sangre de ácidos grasos saturados (presentes en carnes, lácteos, aceites y productos grasos).
  • Tenían niveles elevados de ácido graso monoinsaturado palmitoleico (aparte de la síntesis en el organismo, puede derivarse del consumo de grasas animales y aceites vegetales y marinos).
  • También había altas concentraciones de ácidos grasos trans como el palmitelaídico (se halla en carnes de rumiantes y productos lácteos muy grasos) y elaídico (propio de productos muy procesados).

Por el contrario, las mujeres con menos densidad mamaria:

  • Tenían niveles altos de omega 6 como el ácido linoleico (se halla en aceites vegetales, frutos secos y semillas).

Por qué las grasas influyen en la densidad mamaria

Hasta aquí los resultados del estudio pero... ¿de qué forma influyen estos nutrientes en la densidad mamaria? Virginia Lope explica a Saber Vivir que se desconocen los mecanismos exactos, pero sí tienen sospechas de cómo podrían actuar.

  • Reguladores de la inflamación. "Determinados ácidos grasos saturados y trans favorecerían la acción de proteínas inflamatorias, mientras que los derivados de los omega 3 y 6 tienen justo el efecto contrario. Se cree que a mayor inflamación, más densidad mamaria", explica.
  • Más tejido graso y menos fibroso. "Unos niveles altos de lípidos como los omega 6 en sangre podría tener un efecto directo en la mama ya que aumentaría el tejido graso, en detrimento del fibroso, lo que reduciría la densidad", aclara.

Qué hacer para reducir la densidad mamaria

Con estas conclusiones, la investigadora no duda en afirmar que realizar los siguientes cambios en la dieta ayudaría a prevenir el cáncer de mama:

  • Tomar menos alimentos procesados, carnes rojas, lácteos grasos (mantequillas, quesos, natas) o productos de bollería; y aumentar el consumo de frutas, verduras, semillas y frutos secos reduciría la ingesta de grasas perjudiciales y, sin duda, la densidad mamaria y con ella el riesgo de tumor mamario.
  • También habría que consumir más pescado."España es un país mediterráneo y supuestamente consumidor de pescado, pero nuestros niveles de omega 3 han sido siempre más bajos que los de los países centroeuropeos", asegura.

La investigadora nos recuerda que, además de la dieta, hay otros factores que influyen en la densidad mamaria y algunos de ellos también son modulables:

  • La edad. Con los años disminuye la densidad mamaria y aumenta el tejido graso.
  • Una alta ingesta calórica. Se asocia con una mayor densidad mamaria.
  • La terapia hormonal sustitutiva que se administra en la menopausia también la aumenta.
  • Haber tenido hijos reduce el riesgo de mama densa.
  • Los anticonceptivos orales disminuyen el tejido fibroglandular.
  • Ser alta y delgada. Se asocia con una mayor densidad mamaria.

Una ayuda para prevenir el cáncer

El estudio de Virginia Lope y Marina Pollán es sin duda un toque de atención para que mejoremos nuestra dieta, pero también puede ser en un futuro una herramienta de ayuda en la detección precoz del cáncer de mama.

"No hay que olvidar que los niveles en sangre de ácidos grasos no solo dependen de lo que comemos porque algunos se pueden sintetizar endógenamente, es decir, los puede fabricar el organismo. De hecho, solo los omega 3 y 6 y los trans se obtienen únicamente a través de la dieta; el resto dependen tanto de lo que produce tu cuerpo como de lo que comes", aclara Virginia Lope.

"Por tanto, detectar mediante analíticas unos niveles altos de ácidos grasos saturados y trans en sangre ayudaría a predecir el riesgo de mayor densidad mamaria en una mujer y, por tanto, de cáncer de mama. Y esto sería de gran ayuda para establecer programas de prevención", concluye.

Tags relacionados