Nuria Blasco

Periodista

Otros usos del botox más allá del estético
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La toxina botulínica, también llamada botox –nombre de la primera marca que lo comercializó–, es una neurotoxina que libera una bacteria denominada Clostridium botulinum, que tiene la capacidad de producir parálisis muscular.

Esta toxina es la causante de un tipo de intoxicación alimentaria peligrosa llamada botulismo. Sin embargo, en medicina se utiliza en pequeñas dosis para tratar ciertas patologías y en tratamientos estéticos.

Los diversos usos terapéuticos de la toxina pueden ser muy eficaces, aunque su efecto no es permanente.

Su uso con fines médicos

Es muy conocido su uso en medicina estética, en la que se aprovecha su capacidad de debilitar o paralizar determinados músculos para eliminar las arrugas de expresión.

Sin embargo, es más desconocida la aplicación que tiene para fines médicos, y no son pocos.

  • La neurología es una de las especialidades en la que la toxina botulínica aporta mayores beneficios terapéuticos.

Funciona de la siguiente manera: cuando se inyecta el botox, la toxina relaja las fibras de los músculos y bloquea determinadas señales nerviosas que producen la contracción de estos, por lo que acaba originando una parálisis de la zona.

Así se detienen las contracciones o espasmos musculares involuntarios de algunos trastornos neurológicos que provocan hiperactividad muscular.

para el Estrabismo: Ojos desviados

El primer uso que se le dio al botox con fines médicos fue en los años 70, en oftalmología. Se descubrió que sus propiedades podían ayudar en los casos de estrabismo u ojo vago.

El estrabismo se produce cuando los músculos oculomotores no trabajan de forma coordinada y uno o los dos ojos se desvían, produciendo el estrabismo.

El botox consigue corregir el problema de forma mucho menos invasiva que la cirugía, aunque no se pueda utilizar en todos los casos. Resulta especialmente eficaz en casos de estrabismo infantil y horizontal.

Cómo funciona

  • Se inyecta esta sustancia en el músculo oculomotor para paralizar su acción reduciendo o eliminando la desviación del ojo.
  • El proceso requiere solo unos 5 o 10 minutos y se realiza de forma ambulatoria.
  • En los adultos, basta con administrar anestesia tópica en el ojo, pero en los niños, conviene el uso de anestesia general para garantizar que no se muevan.
  • El efecto de la toxina botulínica empieza a actuar entre el segundo y el décimo día desde su aplicación y su efecto dura entre tres y seis meses.

Durante este tiempo, al estar el músculo dominante paralizado, el otro se irá fortaleciendo hasta recuperar el equilibrio entre ambos. En muchos casos, el estrabismo desaparece de forma duradera y en otros se requiere una nueva aplicación de botox.

contra la Hiperhidrosis: sudoración severa

Afecta alrededor del 3% de la población y consiste en un exceso de sudoración espontáneo, es decir, que no está causado por altas temperaturas, práctica de deporte o situaciones de tensión.

En este caso, se aplica cuando hay una sudoración excesiva en zonas como las axilas, manos y los pies, para disminuir la actividad de las glándulas sudoríparas bloqueando la neurotransmisión a ese nivel.

Se administra mediante microinyecciones en la zona afectada, en un proceso que dura unos 20 minutos y puede realizarse en la consulta del dermatólogo.

Los resultados son visibles a los pocos días del tratamiento y su efecto dura unos 6 o 9 meses, por lo que debe repetirse entonces la aplicación para preservar sus efectos.

en el Blefarospasmo: Parpadeo incontrolable

El blefaroespasmo es una disfunción de los párpados que provoca un cierre involuntario de los ojos, por una contracción intermitente e involuntaria de la musculatura del ojo.

Para controlar este problema, que provoca un parpadeo continuo e incontrolable, se administra el botox mediante inyecciones en los músculos que se contraen. Estos se debilitan temporalmente, disminuyendo la frecuencia e intensidad de los espasmos.

El efecto de las inyecciones dura unos 3 meses, por que es necesario repetir el tratamiento para mantener el efecto.

controla las distonías focales

La distonía focal es un trastorno del movimiento que afecta a un músculo o grupo de músculos en una parte específica del cuerpo, causando un espasmo, contracción o retorcimiento muscular indeseado, que puede ser sostenido o intermitente.

Hay varios tipos de distonía focal, y puede afectar a músculos de los ojos, boca, cuerdas vocales, cuello, manos y pies.

  • Por ejemplo, la distonía cervical (torticolis espasmódica) es un trastorno neurológico que causa contracciones musculares severas en el cuello y los hombros. Este espasmo muscular hace que la cabeza y el cuello se tuerzan o giren.

El tratamiento realiza pinchando la toxina en los músculos que se contraen en exceso y que provocan los síntomas. Habitualmente se pincha en diferentes puntos de uno o más músculos.

El beneficio clínico suele observarse durante la primera semana y la duración del efecto oscila entre 2 y 6 meses por lo que debe administrarse periódicamente.

ayuda con la Migraña crónica

El tratamiento con botox suele ir dirigido a pacientes de migraña crónica que ya ha probado, como mínimo, dos o tres tratamientos preventivos y que estos no hayan funcionado.

La toxina se inyecta de modo subcutáneo o intramuscular poco profundo, en unos puntos concretos de la cabeza (en músculos de la frente, del cuero cabelludo y del cuello). Al parecer, el medicamento desactiva los receptores del dolor y obstruye las señales de dolor que los nervios envían al cerebro.

El procedimiento dura entre media horay una hora. Se trata de un tratamiento a largo plazo, que puede durar 5 años. Debe realizarlo un neurólogo y se repite aproximadamente cada 3 meses.

El beneficio es diferente en cada paciente. Los hay que ya sienten alivio tras la primera infiltración con botox y otros requieren varias sesiones para alcanzar el efecto deseado. Hay ocasiones en las que el tratamiento no funciona.

Contra la incontinencia urinaria

El botox tiene gran eficacia en el tratamiento y control de ciertos tipos de incontinencia urinaria, como Síndrome de la Vejiga Hiperactiva, que se produce porque hay una contracción involuntaria del músculo de la vejiga.

Se aplican las inyecciones con una pequeña cirugía ambulatoria y hay que repetirlo cada 6 meses

Para realizar el tratamiento se infiltra la toxina botulínica en la vejiga mediante una cistoscopia: un procedimiento quirúrgico ambulatorio que permite visualizar el interior de la vejiga y aplicar las inyecciones de botox. Se realiza bajo sedación anestésica, dura unos 30 minutos y no es doloroso para el paciente. Se puede empezar a notar el efecto de la toxina entre los 2 y 14 días tras la infiltración.

Esta intervención busca aumentar la capacidad de la vejiga y que no se produzcan contracciones involuntarias. Con ella se logra que el paciente no necesite orinar con tanta frecuencia, no tenga la sensación de necesidad imperiosa de miccionar y que desaparezcan las pérdidas involuntarias de orina.

El tratamiento se debe repetir cada seis o nueve meses para mantener su eficacia.