por que no abusar de farmacos para la tos

Actualizado el

por que no abusar de farmacos para la tos

No es extraño que, después de haber pasado un catarro o una gripe, la tos persista convirtiéndose en ese molesto síntoma que se intensifica por las noches, o que aparece de forma compulsiva y no puedes controlar.

Es en esos momentos cuando solemos recurrir a fármacos para aliviarla. Se presentan en diferentes formatos (jarabes, pastillas para chupar...) y son los medicamentos sin receta más vendidos en esta época del año.

No todos los "jarabes" son iguales

Sin embargo, la tos no siempre es mala y, por tanto, aunque resulte molesta no conviene cortarla. Tampoco todos los fármacos son iguales: hay antitusivos, mucolíticos y expectorantes.

Por eso, antes de optar por uno en concreto, es clave saber qué tipo de tos tienes. Si albergas dudas, pide consejo a tu farmacéutico, y si no mejora en 5 días, acude al médico.

Si hay mucosidad, la tos ayuda a echarla

Cuando este síntoma va acompañado de expectoración, no debe frenarse porque ayuda a expulsar la mucosidad y, por tanto, a curar la enfermedad. En estos casos se desaconsejan los antitusivos porque la cortan.

Pero sí pueden ayudar:

Los mucolíticos y los expectorantes

Los primeros fluidifican la mucosidad, mientras que los segundos potencian los mecanismos de los bronquios para eliminar el moco.

La tos productiva no hay que cortarla

Al final ambas cosas reducen la tos, porque acaba siendo innecesaria para arrancar las flemas.

Sin embargo, la Agencia Europea del Medicamento advierte que pueden originar reacciones cutáneas.

Relacionado con este artículo

Además, hay estudios que dudan de su eficacia y apuntan a que no funcionan mejor que un placebo.

Cuando la tos es seca, SÍ hay que frenarla

En estos casos no expulsas mucosidad ni tampoco notas cargado el pecho o la garganta.

Es una tos que molesta mucho y tiende a cronificarse porque irrita la tráquea y la mucosa faríngea, con lo que toses aún más.

La tos seca irrita mucho y conviene calmarla

Se intensifica de noche al estar tumbado y dificulta mucho el descanso. Conviene frenarla y los fármacos antitusígenos están formulados justamente para ello.

Los antitusivos, con precaución

Esta familia de medicamentos actúa sobre el reflejo de la tos.

Relacionado con este artículo

Codeína, en el punto de mira

Durante un tiempo fue uno de los antitusígenos más usados, pero desde 2013 se desaconseja en menores de 12 años y embarazadas, y cada vez se receta menos.

La codeína cada vez se receta menos

No resulta extraño porque se convierte en morfina en el hígado y debe administrarse con mucha cautela.

Reduce las secreciones (por eso se desaconseja en caso de tos productiva) y puede provocar dificultad para respirar y somnolencia.

Además, se sabe que la morfina solo es eficaz en 1 de cada 3 pacientes con tos crónica.

Dextrometorfano

Es el fármaco para la tos seca más usado actualmente. Es un derivado sintético de la morfina y actúa sobre el centro de la tos y no afecta al sistema nervioso central como la codeína, pero también puede dar somnolencia.

Relacionado con este artículo

Su abuso puede afectar a la memoria.

Preparados de plantas que funcionan

En farmacias, herboristerías... cada vez es más habitual encontrar jarabes elaborados a base de plantas para aliviar la tos. Consulta con tu médico antes de tomarlos.

  • En caso de tos seca: Te convienen los productos a base de malva, amapola, gordolobo, llantén o drosera. Sus mucílagos hidratan la garganta.
  • Para fluidificar la mucosidad: Opta por fórmulas que incluyan eucalipto. El aceite esencial de sus hojas aumenta la fluidez de las secreciones y es antiinflamatorio.
  • Con acción expectorante: El tomillo tiene una gran actividad expectorante. También otras plantas como el pino silvestre, el ciprés, el marrubio o el orégano.

Remedios y gestos que la alivian

  • Bebe mucho líquido. Agua, caldo, leche, zumo de frutas... Es clave tanto si la tos es seca, porque humedece el tracto respiratorio (evitando que tosas más), como si es blanda, ya que fluidifica el moco y ayuda a expulsarlo.
  • Si usas mucho la calefacción coloca recipientes con agua distribuidos en algunos rincones de tu casa. Así aportas humedad al ambiente y evitas que el aire seco empeore todavía más la tos.
  • Una postura que te ayuda. Si tienes mucosidad, ponte boca abajo en la cama dejando fuera el cuerpo de cintura para arriba. Descansa la cabeza en el suelo apoyada sobre los brazos cruzados y tose. Así facilitas la expulsión del moco.