Vamping tecnológico
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Dormir bien es sinónimo de salud porque durante el sueño nuestro organismo se repara del desgaste diurno.

Un descanso deficiente o el insomnio son problemas más propios de adultos, sin embargo el uso y abuso del móvil está provocando que los adolescentes cada vez duerman peor.

El móvil se ha convertido en una extensión más de la gran mayoría de ellos. Constantemente están mirando el móvil. Y ahora en verano van a dormir a horas intempestivas y, obviamente, con el móvil en la mano.

Un escenario que, según alertan expertos de la UOC, es muy propicio para la aparición del vamping tecnológico. Un fenómeno que no es nuevo y que provoca la pérdida de horas de sueño por estar frente a una pantalla.

El efecto de la pandemia

El momento actual reúne todos los requisitos para que nuestros adolescentes sufran vamping tecnológico:

  • El encierro provocado por la pandemia. Los confinamientos y las restricciones de la pandemia han aumentado de forma exacerbada el número de horas que los jóvenes pasan con el móvil o la tableta. En parte lógico porque no tenían otras opciones de ocio como hacer deporte o salir con los amigos.
  • Las consecuencias de ese encierro. "Con la desescalada surgen otras acciones más sociales, de contacto, pero quedará mucha de esa actividad nocturna porque se trata de una conexión que no es solitaria, la hacen con otros", asegura José Ramón Ubieto, profesor de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de UOC.

Un estudio realizado el año pasado reveló que el 81,5 % de los jóvenes alteró sus ritmos de sueño y muchos tuvieron problemas para conciliarlo.

Un dato que no resulta extraño si se tiene en cuenta que algunos llegan a recibir o enviar hasta 100 mensajes diarios a través del móvil.

  • La llegada del verano. Con la finalización del curso, las rutinas "se ven diluidas" y, por tanto, el vamping se ve más "agravado", señala Diego Redolar, profesor de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Los jóvenes van dormir más tarde. Trasnochan más, es normal. El problema es que se van a dormir tarde mirando el móvil. Y esto tiene consecuencias negativas para la salud porque afecta directamente al sueño.

Un mal que no es nuevo

Pero no todo es culpa de la pandemia. Aunque la situación ha propiciado el aumento del uso del móvil, el abuso que se hace de estos dispositivos en las horas nocturnas viene de lejos.

Según la UOC, los estudios ya apuntaban que antes de la pandemia:

  • El 70% de los españoles no dormían las horas suficientes.
  • Más del 60% de los adolescentes iban con el móvil a la cama.
  • El 80% pasaban hasta dos horas consultando el móvil cuando sus padres pensaban que estaban durmiendo.

Actualmente, señala el profesor Ubieto, "lo que mantiene despiertos a los jóvenes son las redes sociales. En ellas se entretienen e interactúan con sus semejantes y con los influencers, y compaginar esa otra vida con la real es difícil", concluye.

Pantallas e insomnio

El efecto de la exposición a las pantallas en el sueño está más que demostrado.

  • La luz azul que emiten estos dispositivos reduce la liberación de melatonina. Y esta hormona es necesaria para conciliar el sueño y lograr un descanso reparador.
  • Pero aunque utilices filtros específicos, el uso del móvil antes de dormir hace que tu cerebro esté en un estado de alerta que, sin duda, dificulta el sueño.

Por eso los especialistas recomiendan no usar el móvil dos horas antes de dormir.

Cómo afecta la falta de sueño a los adolescentes

La falta de sueño no solo provoca irritabilidad, cansancio, falta de atención o dolor de cabeza. En un adolescente la falta de sueño puede afectar a su crecimiento.

Así lo explica Diego Redolar, profesor de la UOC e investigador del grupo Cognitive NeuroLab y del Instituto Brain 360:

  • "Hasta los 20 o 25 años, el sistema nervioso no está desarrollado, y hay que cumplir una serie de hitos; si no se duermen las horas necesarias, además de las consecuencias para la persona adulta, estamos olvidando algo muy importante para el desarrollo cerebral", alerta.
  • La luz de las pantallas en horas en las que se debería estar durmiendo, relata, "envía al cerebro información contradictoria que puede afectar a diferentes sistemas del organismo y a la regulación de nuestros ritmos endógenos", concluye.

hay que Marcar límites

¿Cómo evitar que nuestros hijos adolescentes sufran vamping tecnológico? Los expertos lo tienen muy claro: vigilar y limitar el uso de las pantallas.

  • Horarios. "Las rutinas son muy importantes: hay que establecer horas fijas para acostarse y levantarse", recomienda Diego Redolar.
  • Lugares de uso. "Se puede limitar el uso del móvil en la habitación y permitirlo en el comedor o en otro lugar de la casa", prosigue.
  • Llegar a acuerdos. Para Ubieto hay que iniciar una "negociación" con los jóvenes para "establecer momentos en los que no se puedan usar, como, por ejemplo, la cena en familia o a partir de una determinada hora de la noche".

Los expertos reconocen que no es tarea fácil para los padres, pero los resultados son muy positivos. Recuerdan el ejemplo del colegio inglés Eton que tomó la decisión de retirar los móviles por la noche.

Al cabo de unos días los alumnos estaban contentos porque se habían quitado de encima la presión de estar mirando los mensajes del móvil hasta altas horas.