Qué es la ascitis o líquido en el abdomen

Se trata de una acumulación de líquido entre el revestimiento del abdomen y los órganos de esta zona. Puede estar causada por enfermedades hepáticas, cardiacas o renales, y provoca dolor y distensión abdominal aunque, en ocasiones, no produce ningún síntoma.

Actualizado a
Nuria Blasco

Periodista

Qué es la ascitis o líquido en el abdomen
iStock by Getty Images

¿Un abdomen prominente que no se debe a obesidad, gases o embarazo? Podría ser ascitis, un trastorno también llamado líquido en el abdomen cuyo síntoma más evidente es hinchazón o dureza en esta zona.

Hay que tener en cuenta que la ascitis no es una enfermedad en sí misma, sino un signo o síntoma de una patología, generalmente del hígado, aunque también puede estar causada por enfermedades renales, cardiacas, pancreáticas, tumores o infecciones como la tuberculosis.

¿Qué es la ascitis?

Se trata de una acumulación de líquido en el espacio que existe entre el revestimiento del abdomen y los órganos abdominales.

  • El líquido ascítico se queda dentro de la barriga, en la cavidad peritoneal, alrededor de los órganos intraabdominales.

Puede estar causada por diferentes enfermedades y suele provocar distensión y dolor abdominal aunque, en ocasiones, no produce ningún síntoma.

Sin embargo, en algunas enfermedades, la ascitis puede ser tan voluminosa que el paciente tiene una distensión abdominal similar a las mujeres embarazadas en la etapa final del embarazo.

Los síntomas de la ascitis

La sintomatología de la ascitis dependerá de la cantidad de líquido acumulado. Las cantidades pequeñas de líquido dentro del abdomen no suelen producir síntomas, pero si se trata de una ascitis más grave (acumulación de 10 a 12 litros de líquido) podemos ver que:

  • El abdomen aumenta de tamaño, con hinchazón y tirantez.
  • Aumento de peso.
  • Disminución de orina.
  • Si se acumulan grandes cantidades de líquido, puede causar un intenso malestar en el paciente ya que el abdomen aumenta mucho de volumen, ejerciendo presión sobre el estómago y los pulmones, lo que causa a veces pérdida de apetito y dificultad respiratoria.
  • Además, al distenderse tanto la pared del abdomen también puede causar dolor abdominal y hernias umbilicales.

Otros síntomas que puede provocar la ascitis son:

  • Latidos rápidos del corazón o ritmo cardiaco irregular.
  • A veces, se da una retención de líquido con un aumento de volumen en la parte inferior de las piernas y en los pies (edema).
  • Sensación de rigidez en las manos al cerrarlas.
  • Retención de líquido en el cuerpo.

Otro riesgo de la ascitis es que se infecte del líquido abdominal acumulado, lo que provoca dolor abdominal intenso, malestar general y fiebre.

Si no se trata, esta infección puede ser mortal por lo que debe instaurarse un tratamiento rápido con antibióticos.

Las causas de la ascitis

Las principales causas de la ascitis son la cirrosis hepática y el cáncer.

La causa más frecuente es la hipertensión portal, una presión alta en los vasos sanguíneos del hígado, y unos niveles bajos de una proteína llamada albúmina.

Las enfermedades que pueden causar daño hepático grave y que pueden provocar que aparezca ascitis son:

  • Infección crónica por hepatitis B o C.
  • Consumo excesivo de alcohol durante años.
  • Enfermedad del hígado graso.
  • Cirrosis causada por enfermedades genéticas.

La ascitis también puede ser causada por otros problemas como:

  • Ciertos cánceres en el abdomen como cáncer del apéndice, de colon, de ovarios, del útero, del páncreas y del hígado.
  • Coágulos en las venas del hígado (trombosis de la vena porta).
  • Pancreatitis.
  • Insuficiencia cardíaca congestiva.
  • Pericarditis (engrosamiento y cicatrización de la cubierta del saco del corazón).
  • Diálisis renal.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El especialista que realiza el diagnóstico y tratamiento a un paciente con ascitis es el experto en Aparato Digestivo, que podría derivarlo a otro especialista dependiendo del caso.

Se diagnostica mediante una exploración del paciente y una ecografía abdominal. Si se confirma la ascitis, deben identificarse las causas, por lo que se realizan análisis de sangre y orina, pruebas de función renal y hepática.

También se puede extraer una pequeña cantidad de líquido para analizarlo (introduciendo una aguja a través de la pared del abdomen). Esto ayudará a determinar la causa, así como descartar una infección o peritonitis bacteriana espontánea.

La ascitis puede distinguirse en tres grados de intensidad:

  1. Grado 1: poca aumulación de líquido. Para detectarlo se realiza una ecografía.
  2. Grado 2: cuando la ascitis causa molestia abdominal pero no limita las actividades normales del paciente.
  3. Grado 3: cuando causa una distensión abdominal importante y limita la capacidad del paciente para realizar sus actividades diarias.

Tratamientos para la ascitis

En primer lugar, recomendará un cambio en el estilo de vida con unas pautas básicas:

  • Disminuir el consumo de sal: con una dieta baja en sodio con 2000 mg o menos de sodio al día).
  • Evitar el alcohol.
  • Reducir la ingesta de líquidos.

Si la dieta es ineficaz, se puede recurrir a fármacos diuréticos (espironolactona o la furosemida). Los diuréticos hacen que los riñones excreten más sodio y agua en la orina, de manera que la persona orina más y elimina así el exceso de líquido.

Si la ascitis resulta molesta o dificulta la respiraci��n o la ingestión de alimentos, se pueden realizar métodos como extraer el líquido mediante una aguja insertada en el abdomen (procedimiento llamado paracentesis terapéutica).

Si se acumulan grandes cantidades de líquido de forma repetitiva o si otros tratamientos no son eficaces, se puede realizar una derivación portosistémica: colocación de una sonda dentro del hígado para reparar el flujo de sangre hacia este, o bien realizarse un trasplante de hígado.

Si se diagnostica una peritonitis bacteriana espontánea el tratamiento pasa por la toma de antibióticos. A menudo esta infección a vuelve a aparecer en menos de un año, entonces se administra un antibiótico diferente cuando remite la infección inicial para impedir que se repita.

Es importante señalar que, para combatir la ascitis, es esencial tratar la la patología que la causa si no, aunque logremos eliminarla, esta volverá aparecer.

Recomendaciones si se padece ascitis

  • Disminuir el consumo de sal.
  • Mantener una alimentación equilibrada.
  • Consultar con el médico si se presenta falta de apetito.
  • Anotar el peso cada dos días a la misma hora y con la misma báscula.
  • Para la hinchazón de piernas y pies, es beneficioso mantener en alto las extremidades cuando esté sentado.
  • Prestar atención a los síntomas, en especial a la dificultad para respirar o si se da hinchazón de la cara.