Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

epidemia pandemia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado oficialmente la enfermedad causada por el nuevo coronavirus (Covid-19) como una pandemia.

Sin duda, una palabra que puede llegar a alarmarnos porque nos remite a tiempos pasados, podríamos decir que, incluso, remotos, y sobre todo a enfermedades que arrasaron con gran parte de la población europea, como la peste negra o la gripe española.

¿Pero realmente es tan grave pasar de epidemia a pandemia?

  • La respuesta, en buena medida, está en la eficacia y el seguimiento de las medidas de contención, algo que afortunadamente ha cambiado mucho desde las épocas de las pandemias más mortíferas que se recuerdan, cuando las deficientes medidas de higiene y el desconocimiento de su origen dificultaba, y mucho, controlarlas y evitar su expansión.

La pandemia puede ser controlada, ha afirmado al respecto el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. Pero, para eso, es vital ser consciente de la importancia, tanto a nivel individual como colectivo, de llevar a cabo las medidas consideradas necesarias por las autoridades sanitarias para controlar el brote.

¿Todas las pandemias son graves?

Una pandemia, según la definición de la OMS, no es más que la propagación mundial de una nueva enfermedad. Y esto acaba provocando un problema global.

En cambio, hablamos de epidemia cuando el brote afecta a países o regiones en concreto, pero no se ha extendido a nivel global.

La diferencia principal es la expansión de la enfermedad

Por tanto, tanto epidemia como pandemia no definen la mortalidad o gravedad de la enfermedad en sí, sino su nivel de incidencia y su localización en el mundo.

¿Qué las diferencia de una endemia?

Con todo este lío de términos sanitarios, también pueden surgir dudas respecto a otra palabra: endemia.

Según Santiago Mas Coma, catedrático de la Universidad de Valencia y Presidente de la Federación Mundial de Medicina Tropical“una enfermedad endémica es aquella que permanece en un lugar concreto de forma relativamente estable”. O, lo que es lo mismo, cada año se dan una serie de casos pero sin que haya demasiada oscilación en cuanto al número.

En una epidemia, en cambio, hay un aumento muy grande de los casos en un tiempo muy corto. “Esto puede ocurrir –continúa el experto– tanto en zonas de endemia como en otras en las que el agente que causa la epidemia no estaba”. Es lo que ha pasado en las etapas iniciales del nuevo virus bautizado por las autoridades médicas como Sars-Cov-2.

CÓMO hacer frente a una pandemia

En los países con más casos de coronavirus, las autoridades sanitarias están apostando por aplicar medidas de contención, como el cierre de escuelas y universidades, recomendar el teletrabajo o prohibir las reuniones de más de 1.000 personas, por poner algunos ejemplos.

El hecho de que este nuevo virus, mucho menos agresivo que otros que también han causado epidemias recientemente, como por ejemplo el virus del Ébola (cuyo índice de letalidad es del 50%, frente al 3,4 % de la Covid-19), puede hacer pensar a muchos que tal vez las medidas que se están tomando son exageradas.

Pero se hacen por varios motivos:

  • Este nuevo coronavirus se contagia con bastante facilidad. De hecho, es más contagioso que la gripe común. Así, por cada persona infectada el coronavirus tiene una tasa de contagio de entre 1,4 y 2,5 casos. En cambio, en la gripe común el contagio medio es de 1,3 personas por cada persona que la padece.

El objetivo de las medidas es ponerle cerco al virus y ralentizar su expansión

  • Hay que contenerlo para no saturar los sistemas sanitarios. Aunque tengamos la suerte de vivir en un país con una buena sanidad, si no se le pone control a la expansión del virus nuestros hospitales y centros de atención primaria podrían llegar a desbordarse. Y esto, sin duda, haría más difícil el diagnóstico y el tratamiento de los casos que pueden llegar a complicarse (que son un 3 % del total).
  • No se sabe con certeza cuál va a ser su evolución. Al ser un virus nuevo, se desconoce cómo va a progresar, ni tampoco nuestra respuesta inmunitaria (por ejemplo, si una vez pasado, podemos contagiarnos de nuevo en un futuro o no).

Por todo ello, lo mejor es seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias, y procurar, en la medida de lo posible,respetar la distancia de seguridad de entre 1 metro y medio y dos metros para frenar la expansión del virus.

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