Dra. Gemma Sancho Pardo

Especialista en Oncología Radioterápica del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona.

Nuria Blasco

Periodista

Radioterapia
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Según datos de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), la radioterapia se hace indispensable para más del 60 % de los casos de cáncer, y tiene un papel destacado en más de un 40 % de los pacientes curados.

Actualmente, la radioterapia se ha convertido en una opción de tratamiento con múltiples ventajas tanto para los pacientes como para los profesionales. De hecho, en múltiples casos es la primera opción de curación, y también es efectiva como complemento de la quimioterapia y la cirugía.

La Dra. Gemma Sancho Pardo, especialista en Oncología Radioterápica del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, nos explica cómo funciona y en qué casos se usa esta tecnología.

Qué consigue como tratamiento contra el cáncer

La administración de radioterapia puede administrarse con diferentes objetivos:

1. Con intención curativa. Ya sea como único tratamiento o en combinación con cirugía y/o tratamiento sistémico, quimioterapia, hormonoterapia o los nuevos medicamentos biológicos. Podemos diferenciar entre:

  • Radioterapia radical: cuando se administra como único tratamiento con fin curativo
  • Radioterapia adyuvante: cuando se administra después de una cirugía y/o quimioterapia para destruir células residuales.
  • Radioterapia neoadyuvante: cuando se administra como tratamiento inicial con el fin de reducir el volumen tumoral y facilitar la cirugía.
  • Radioterapia concomitante: cuando se administra quimioterapia al mismo tiempo para potenciar el efecto de las radiaciones y conseguir mayor destrucción del tumor.
  • Radioterapia intraoperatoria: se administra una sesión única sobre el tumor o el lecho durante la cirugía.

2. Con intención paliativa. Para el control de síntomas de tumores avanzados o metástasis. Es un tratamiento muy eficaz en el control del dolor.

Diferentes tipos de radioterapia

Globalmente, se diferencia entre radioterapia externa y braquiterapia.

  • Radioterapia externa: la fuente radioactiva está a distancia del paciente. Las máquinas que más frecuentemente se utilizan son los aceleradores lineales.
  • Braquiterapia: se utilizan fuentes radioactivas que se implantan dentro del tumor como por ejemplo semillas de I-125 en el cáncer de próstata, o en una cavidad como por ejemplo Iridio-192 en el cuello uterino en tumores ginecológicos.

Actualmente se diponen de aceleradores lineales que pueden ofrecer unos tratamientos de alta precisión, capaces de modular la intensidad de la dosis para adaptarse a la forma exacta del tumor (radioterapia de intensidad modulada (IMRT).

Hay tratamientos que modulan la intensidad de la dosis para adaptarse a la forma exacta del tumor

También se utilizan sistemas de imagen de alta resolución que permiten localizar con mucha exactitud la zona tumoral a tratar antes de cada sesión de tratamiento, al mismo tiempo que controlan que los tejidos sanos de alrededor estén fuera de la zona de altas dosis (Radioterapia guiada por la imagen (IGRT).

  • Actualmente, se dispone de radioterapia volumétrica modulada o arcoterapia (VMAT) que es una forma avanzada de IMRT que permite administrar los tratamientos en menos tiempo.
  • La radioterapia esterotáctica, que es una radioterapia de muy alta precisión, permite la administración de una elevada dosis de radiación en un número pequeño de fracciones (3-6) o una única fracción (lo que también se conoce como radiocirugía).

En qué tipos de cáncer se usa y su efectividad

La radioterapia puede utilizarse como tratamiento en la mayoría de tumores, de forma exclusiva o en combinación con otros tratamientos.

La eficacia de la radioterapia varía en función de:

  • La radiosensibilidad de las células tumorales: hay tumores que son muy sensibles a las radiaciones como por ejemplo los linfomas y otros tumores que tradicionalmente se les ha llamado radioresistentes por responder poco al efecto de las radiaciones como por ejemplo el cáncer de ovario.
  • Del volumen tumoral: a mayor volumen tumoral, menor probabilidad de destruirlo totalmente.

Se recomienda como complemento a la quimioterapia y/o a la cirugía en aquellos casos que puedan haber quedado células residuales.

Cómo se realiza la radioterapia

Para preparar el tratamiento es necesario realizar antes un TC (tomografía computarizada) de simulación –en algunas ocasiones con contraste–, situando al paciente en la posición que tendrá cada día para realizar el tratamiento y utilizando sistemas que aseguren la reproducción de la misma posición en cada una de las sesiones de tratamiento.

Se suelen realizar unos tatuajes en la piel como puntos de referencia.Según la localización, se requerirá alguna preparación como por ejemplo un enema rectal, vaciar la vejiga, beber una cantidad fija de agua, estar en ayunas, etc., que también deberá realizarse durante el tratamiento.

El oncólogo radioterápico definirá sobre las imágenes del TC las zonas que han de tratarse, las que deben protegerse e indicará las dosis (que se mide en grays (Gy) a administrar. Posteriormente los técnicos en radioterapia y los radiofísicos prepararán el tratamiento y harán las verificaciones necesarias para obtener el tratamiento óptimo.

  • Durante la sesión de radioterapia el paciente no nota nada especial, las radiaciones no se ven, no queman ni duelen.
  • Las radiaciones provocan una respuesta inflamatoria cuya intensidad aumenta a medida que avanza el tratamiento y se va acumulando la dosis hasta llegar a la que ha prescrito el oncólogo radioterápico.

Cuántas sesiones y con qué frecuencia

Habitualmente la radioterapia se administra en varias fracciones diarias de lunes a viernes. El tiempo de duración es variable en función de la dosis que se administre por fracción.

Los técnicos de la unidad de tratamiento emplean más tiempo en posicionar al paciente en el acelerador y comprobar que todo esté correcto, que el tiempo que dura la administración de la radiación que habitualmente no supera los 10 minutos.

El número de sesiones es variable en función de la dosis final que necesitemos administrar. La dosis final a administrar dependerá del tipo de tumor y su radiosensibilidad, si se administra como tratamiento radical o después de una cirugía o quimioterapia o si se administra a la vez que la quimioterapia.

Una sesión de radioterapia no suele superar los 10 minutos

Actualmente existe una tendencia a reducir el número de fracciones y administrar más dosis por fracción, es lo que se conoce como hipofraccionamiento y se suele utilizar como tratamiento habitual en el cáncer de próstata y de mama.

Los efectos secundarios de la radioterapia

La radioterapia tiene efecto local sobre la zona que se administra y por tanto los síntomas o efectos secundarios están en función de la localización.

Como síntoma general puede notarse cansancio y disminución de la vitalidad. Los síntomas locales estarán en función de la zona que se está irradiando y como consecuencia de la inflamación que ocasiona.

Como síntoma general puede notarse cansancio y disminución de la vitalidad

Por ejemplo, si irradia intestino puede provocar diarreas o si se irradia la vejiga, que orine con más frecuencia, escozor, imperiosidad, etc.

El oncólogo radioterápico indicará el tratamiento dirigido a controlar los síntomas en caso de necesidad.

Qué la distingue de la quimioterapia

Los efectos secundarios de la radioterapia son menos agresivos que los de la quimioterapia:

  • No produce caída del pelo a no ser que se irradie la cabeza por un tumor cerebral.
  • Habitualmente no provoca náuseas o vómitos a no ser que se irradie el cerebro o el abdomen.
  • En pocos casos provoca una disminución de las defensas importante.
  • En la mayoría de casos se administra de forma ambulatoria en un tiempo corto y en muchos casos no se ve alterada la actividad habitual del paciente.