Los ginecólogos avisan de un aumento de casos de falta de hierro por dietas veganas

La pérdida de sangre por una regla abundante sigue siendo el principal motivo de déficit de hierro en las mujeres. Pero los ginecólogos alertan de que cada vez ven más casos de anemia relacionada con una alimentación deficiente por una dieta vegana o vegetariana descompensada.

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Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Las dietas veganas causan deficit de hierro en mujeres fértiles
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Las dietas pobres en hierro (ya sean vegetarianas o veganas) son una causa cada vez más frecuente del desarrollo de anemia ferropénica.

El déficit de hierro aparece implicado en más de la mitad de los casos de anemia. Es una carencia que está preocupando a los especialistas, pues este déficit provoca efectos nocivos en la salud general de las mujeres, incluso antes de la aparición de la anemia.

La pérdida de sangre por una menstruación abundante es la principal causa de este déficit. No obstante, llama la atención los casos que están viendo los ginecólogos en los que el problema radica o se complica por causa de la alimentación.

Por qué falta hierro

La Organización Mundial de la Salud había establecido un programa para erradicar la anemia de los países desarrollados en 2025. Estos protocolos pueden venirse abajo por los nuevos problemas sociales que se detectan.

"Las dietas pobres en hierro constituyen una causa cada vez más frecuente entre los factores de riesgo de anemia"

Por poner en contexto, una regla muy abundante afecta a casi el 30% de mujeres en edad fértil. De estas, un 70% sufren anemia. La anemia por falta de hierro es claramente un problema femenino. El riesgo es diez veces superior en la mujer que en el hombre.

Los problemas ginecológicos de sangrado son la primera causa. Puede ser la menstruación o sangrado uterino anormal.

No obstante, “las dietas pobres en hierro (ya sean vegetarianas o veganas) constituyen una causa cada vez más frecuente entre los factores de riesgo para el desarrollo de anemia ferropénica”, según resaltan los ginecólogos.

  • Y la combinación de una dieta pobre en hierro y las pérdidas de sangre agrava el problema.
  • Seguir una dieta vegetariana sin suplementación y sin un control de la mano de un especialista de la nutrición o la salud, puede provocar estas carencias.

La SEGO recuerda que hay dos clases de hierro: el hierro hemo, del que se absorbe el 40% frente al del hierro no hemo, que solo supone una absorción del 2%. Y el hierro hemo se encuentra fundamentalmente en las carnes (carnes rojas como ternera, cerdo y cordero, hígado y riñones, y carnes blancas como pollo, pavo y perdiz), yema de huevo, pescado azul (como sardinas, anchoas y atún fresco), pescado blanco (como lenguado o merluza) y en el marisco de concha (almejas, berberechos, mejillones…).

Atención especial a las adolescentes

La SEGO dedica un capítulo específico a las adolescentes de entre diez y catorce años. Constituyen un grupo de población muy susceptible de presentar falta de este mineral. Se suman varios factores que exigen un incremento en la toma de hierro:

Factores fisiológicos (aceleración del crecimiento, cambios en la composición corporal, pérdidas menstruales) y su aporte dietético suele ser deficitario en relación con factores psicosociales (actividad deportiva, preocupación por la imagen corporal, temor a la obesidad y comidas rápidas)”, recuerdan.

  • Un 12,6% de las adolescentes en España presentan una carencia nutricional de hierro.

Un estudio ha observado que hasta un 46% de los adolescentes tiene conductas alimentarias alteradas, como más comidas típicas americanas, comidas supuestamente bajas en calorías, dietas de control de peso y vegetarianas no equilibradas y sin control.

El caso de las embarazadas

La necesidad de este mineral que tienen las mujeres durante la gestación es todavía mayor. El hierro absorbido es necesario para completar las necesidades de hierro del feto y de la placenta, así como para compensar la pérdida de sangre que se produce durante el parto. Unos requerimientos que seguirán después durante la fase de lactancia.

La OMS estima que aproximadamente el 42% de las gestantes sufren anemia en algún momento del embarazo. Las adolescentes embarazadas son especialmente vulnerables a la anemia, porque necesitan hierro por partida doble, para su propio crecimiento y el del feto.

Los ginecólogos subrayan que las mujeres embarazadas deben tomar cantidades extras de hierro. Por ello, “a la vez que suplementamos, en todas las embarazadas debemos recomendar también una dieta lo más rica posible en hierro, así como medidas que favorezcan la absorción de este”, indican los autores.

Hay varios alimentos que favorecen la absorción del hierro (sobre todo los que tengan vitamina C) y otros que la perjudican (como el café o té, o las espinacas)

Cómo se repone el hierro

Más allá de una dieta adecuada, la manera en que se puede recuperar los niveles de hierro óptimos no está exenta de polémica. Tanto la decisión de administrar o no hierro y de cómo hacerlo (por suplemento oral o por vía intravenosa) “son controvertidas”, admiten los ginecólogos. En parte debido a las dudas que todavía existen sobre la capacidad de absorción del cuerpo.

La recomendación de suplementos de hierro es polémica por los efectos secundarios y las dudas sobre la absorción real

La primera línea de tratamiento en la mayoría de las pacientes es suplementos de hierro orales debido a su eficacia, seguridad y bajo costo. Sin embargo, el principal problema es que estos suplementos pueden tener mala tolerancia. Hay una tasa de efectos secundarios de hasta un 40%. Entre los cuales se incluyen las náuseas, vómitos, diarreas y dolor abdominal.

Los ginecólogos proponen que, en lugar de dosis diarias, un “régimen intermitente puede ser una alternativa viable”. También apuestan en casos urgentes por una dosis intravenosa que “permiten el reemplazo completo del déficit en una única dosis administrada en 15 minutos”, añaden.