etiquetas nuevas alimentos

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El Gobierno español ha anunciado la puesta en marcha del sistema de etiquetado Nutriscore, que ya funciona en Francia con éxito y que pronto se implantará en otros países europeos.

Aunque su implantación será progresiva durante todo el año 2019, pronto empezarán a aparecer en nuestras tiendas.

El sistema llega no exento de polémica. “Por una parte está bien porque es más información al consumidor, pero por otra cojea en algunos productos y puede dar una información engañosa”, opina la farmacéutica y nutricionista Elisa Escorihuela.

EN QUÉ CONSISTE EL NUTRISCORE

La idea principal es que es muy sencillo de identificar. Será visible en la parte delantera de cada envase.

  • Se divide en cinco colores, del verde al rojo, pasando por el verde flojo, amarillo y naranja. Cada uno viene refrendado por una letra (A,B,C,D,E) para ayudar a los daltónicos.
NUTRISCORE

Según el alimento sea considerado más o menos saludable se situará en un color u otro.

El color se basa en una operación matemática de nutrientes

Para situar cada producto en un color, primero se hace un análisis nutricional en el que los unos nutrientes suman y otros restan.

  • Las calorías, azúcar, sal y grasas saturadas penalizan.
  • Por el contrario, la fibra y proteínas, dan más puntuación.

Se hace luego una operación matemática en la que se tiene en cuenta la proporción de cada ingrediente por cada cien gramos de producto.

  • Así, por ejemplo, que un alimento tenga muchas grasas y poca fibra estará en el rojo o naranja y, al contrario, uno con mucha fibra y poco azúcar en alguno de los dos tonos de verde

POR QUÉ ES MÁS PRÁCTICO

  • Se ve rápido. No hay que ir mirando la etiqueta todos los ingredientes uno a uno, no siempre comprensibles.
  • Se basa siempre en cien gramos. Muchas etiquetas incluyen los datos por porciones (que es una cantidad arbitraria), lo que da cantidades más pequeñas y puede inducir a error.

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  • Da cinco opciones: el que haya una graduación de cinco colores y no se limite a un binario: bueno/malo permite matizar la recomendación entre productos en apariencia muy parecidos. Los chocolates, por ejemplo, no estarán en el verde, pero hay unos mejores que otros y este etiquetado ayudará a marcarlo.

¿QUÉ DEFECTOS TIENE?

El Nutriscore ya ha mostrado algunos problemas, como ha quedado patente en su implantación en Francia.

  • Se ha visto que hay una serie de productos que apenas se diferencian y que están todos en el mismo grupo, como las bebidas sin alcohol. Eso se explica porque el único factor para diferenciarlos es el azúcar y es muy parecido en todas. Otros productos donde apenas podemos comparar entre uno y otros son barritas de cereales, papillas, mermeladas o zumos de frutas.

Que tenga mucha grasa y calorías penaliza al aceite a pesar de ser saludable

  • El aceite de oliva tiene una puntuación mala. “Es así por su alto contenido en grasas, pero sabemos que esas grasas son saludables y es un ingrediente básico de la dieta mediterránea -critica la nutricionista Escorihuela-. Es un tipo de error que se debería subsanar.”
  • Los refrescos light, pese a no ser nada saludables, no están penalizados porque no tienen azúcar.

Habrá que hacer ajustes si no se quiere confundir al consumidor

  • Por parecidas razones, los yogures y otros lácteos están peor clasificados si son azucarados que si tienen edulcorantes.
  • Los cereales de desayuno tienen mucha azúcar, pero como también tienen mucha fibra algunos están entre los alimentos con etiqueta verde, pese a que los dietistas no estarían de acuerdo.

NO Te quedes solo EN los COLORES

La conclusión lógica es que el sistema es bueno, sobre todo para analizar la compra global que llevas a casa.

Es una información brutal para el consumidor y al menos tendrá claro si algo no le conviene”, dice la nutricionista. Si ves muchas etiquetas rojas es señal de que tu cesta no es adecuada.

El consumidor tendrá claro de un vistazo si algo le conviene o no

Para decidirte por uno u otro producto del mismo tipo, el Nutriscore es bueno cuando se trata de repostería y comida preparada, charcutería, cremas, salsas o aperitivos, entre otros.

  • Sin embargo, en otros productos, como los yogures o los refrescos, conviene que sigas comparando la etiqueta nutricional de siempre.

Saber mirar una etiqueta siempre es necesario -añade Escorihuela-. El nuevo sistema es un paso adecuado para el consumidor y los errores no son tan graves como para paralizarlo, pero se deberá ajustar en algunos productos puntuales”.

OJO CON EL SISTEMA DE SEMáFORO

Hay otro sistema de etiquetado que puede dar lugar a confusión. No es obligatorio ni está regulado por el Gobierno. Y viene impulsado por algunas de las grandes empresas de alimentación

  • Se basa en los tres colores del semáforo y mide los niveles de grasas, azúcar y sal. Pero los nutricionistas de la Organización de Consumidores y Usuarios lo critican porque se basa en “porciones de consumo” y no en las cantidades por cien gramos.

Además, no tiene en cuenta otros valores como las proteínas y la fibra de los productos que sí tiene el Nutriscore.

Como el etiquetado del Gobierno va a ser obligatorio a partir del 2020, está por ver si estas multinacionales mantienen el suyo o no.

el ministerio de sanidad lo adaptará

Debido a los posibles errores en los que puede caer este sistema de etiquetado -como que el aceite de oliva tenga peor puntuación que un refresco con gas- el Ministerio de Sanidad está haciendo modificaciones: la primera es que no se etiquetará con este nuevo código a productos que no estén elaborados de varios ingredientes como la miel, los huevos, el aceite de oliva o la leche.

La idea es que el consumidor pueda comparar grupos de productos de similares características entre ellos.