8 síntomas de que tu hígado está inflamado

Las cenas y comidas copiosas dificultan la eliminación correcta de toxinas que es la función principal del hígado. Cuando eso pasa y el hígado puede dar síntomas de inflamación.

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doctor jorge juan prieto
Dr. Jorge Juan Prieto Cueto

Nutrición y Dietética

Eva Carnero
Eva Carnero

Periodista

digestiones dificiles

El cansancio, el estreñimiento o problemas de acné pueden ser señal de inflamación del hígado.

El hígado es un órgano esencial para eliminar las toxinas y digerir correctamente los alimentos. Para ello, neutraliza o transforma muchas de las sustancias tóxicas en sustancias inofensivas. Después las vierte a la sangre para que sean expulsadas.

En ocasiones, los malos hábitos continuados y los excesos en las comidas sobrecargan el organismo. Si esto ocurre, la capacidad depuradora del organismo, especialmente la del hígado, se colapsa y las toxinas se acumulan.

Si eso pasa pueden empezar a ocurrir una serie de síntomas para avisarte de que tu hígado empieza a inflamarse y no trabaja bien.

Síntomas de problemas de hígado

Una acumulación de toxinas por un mal funcionamiento del hígado se manifiesta enviando señales que nos alertan de que algo no está funcionando correctamente.
Toma nota de los principales avisos sobre algún problema en el hígado.

Tener digestiones difíciles

Este síntoma puede manifestarse de diversas maneras. Algunas de las más habituales son: sensación de pesadez y de tener el estómago sucio, gases, digestiones lentas y molestias intestinales.

  • En ocasiones, especialmente después de una comida grasa, es posible que sientas náuseas.

Mayor sensación de cansancio

El hígado es el principal responsable de la obtención de energía del organismo, ya que interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono, lípidos y proteínas.

  • Si se sobrecarga por el exceso de toxinas, los niveles de energía descienden y te sientes cansada. También puedes tener frecuentes dolores de cabeza.

Sufrir estreñimiento

Una de las señales que acompañan a un hígado con problemas es la aparición de irregularidad a la hora de ir al baño. Si ya padeces estreñimiento, puede acentuarse.

Es posible que notes mal aliento (halitosis) y la lengua “sucia” (blanca o amarillenta).

Un aumento de peso

La acumulación excesiva de toxinas en el hígado interfiere en su capacidad para ayudar a digerir las grasas. Por lo tanto, afecta a los procesos que ayudan a removerlas del organismo.

  • Esta situación dificulta mantener un peso saludable, incluso cuando se sigue una dieta controlada en calorías.

Sudoración y mal olor corporal

Las dificultades que se producen por la retención de toxinas pueden causar sudoración excesiva y olores desagradables.

  • La razón es que el cuerpo trata de regular la temperatura, ya que la temperatura del organismo ha subido debido a su lucha contra los agentes tóxicos y bacterias.

Tener acné quístico

La aparición repentina de granos de acné puede indicar un problema hormonal o con origen en el hígado.

  • Si los granos son grandes, inflamados y tienden a dejar cicatrices en la piel, es probable que su origen tenga que ver con el mal funcionamiento de este órgano.

El reflujo gastroesofágico

El reflujo podría indicar que el hígado está lleno de toxinas. Tras comprometerse las funciones de este órgano, el pH de la sangre se altera y provoca exceso de acidez.

  • También se debilita el esfínter (músculo en forma de anillo), impidiendo el paso de los jugos ácidos.

Cambios en el estado de ánimo

Además de los efectos fisiológicos, cuando el hígado se sobrecarga, también pueden detectarse cambios a nivel emocional. En este sentido, aumenta la irritabilidad, el nerviosismo o el decaimiento.

  • Revertir esta situación, pasa por poner la atención en solucionar los problemas por los que está pasando tu hígado.

Los alimentos para el hígado

Este órgano requiere una alimentación equilibrada con:

  • Kiwis, fresas, naranjas o pimientos, por su vitamina C.
  • Aguacates y aceite de oliva virgen extra debido a la vitamina E.
  • Zanahorias y tomates, por la provitamina A.
  • Carne roja, pescado, cereales integrales y frutos secos por su aporte en zinc.
  • Nueces y marisco por su contenido en selenio.
  • Manzanas, avena o ciruelas por la fibra soluble.

Además, ten en cuenta también para tus menús de cada día lo siguiente:

  • Debes seguir una alimentación con pocas grasas saturadas y pocos azúcares refinados.
  • Abundantes cereales integrales y legumbres.
  • Verduras de hoja verde y las de tallo como el cardo o el apio.
  • La alcachofa es especialmente beneficiosa
  • Convienen las cocciones al vapor.