Dr. Francisco Maraver

Profesor titular de la Cátedra de Hidrología Médica de la Univ. Complutense de Madrid y presidente del Comité Científico del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS).

Diana Llorens

Periodista

Diferencia entre aguas minerales
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El agua es esencial para nuestra vida y, además, una buena hidratación nos ayuda a mantenernos sanos.

Existen muchos tipos diferentes de aguas minerales, ¿conoces las diferencias entre cada una y los beneficios que te pueden aportar?

¿Qué distingue al agua mineral natural?

El agua del grifo y el agua mineral natural son dos productos diferentes y complementarios”, indica el Dr. Francisco Maraver, profesor titular de la Cátedra de Hidrología Médica de la Univ. Complutense de Madrid y presidente del Comité Científico del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS).

“Las aguas minerales naturales son aguas de origen subterráneo, puras en origen, que no necesitan ni reciben ningún tipo de tratamiento químico para su consumo y que presentan una composición mineral constante en el tiempo”, explica.

Su composición es el resultado del equilibrio entre el agua de lluvia filtrada y los minerales que conforman las rocas y es por ello que no existen dos aguas minerales naturales iguales.

  • De hecho, la denominación de “Agua Mineral Natural” se obtiene tras un largo y exigente proceso y, entre otros requisitos, obliga a que el agua se envase a pie de manantial para que conserve la misma pureza, composición mineral y propiedades que tiene en la naturaleza.

El origen del agua del grifo, por el contrario, puede ser muy diverso (embalses, ríos, desalinizadoras, etc.) y debe ser tratada químicamente, generalmente con cloro, para garantizar su seguridad hasta llegar al consumidor tras su recorrido por las canalizaciones y tuberías de la red pública.

La composición del agua del grifo, explica el Dr. Maraver, es “diferente y variable según el lugar de suministro y la época del año, por lo que el ciudadano no puede conocer su composición en el momento de su consumo”.

Beneficios del agua mineral natural

El agua mineral, de acuerdo con el el Dr. Luis Gutiérrez Serantes, divulgador científico y miembro del Comité Científico del IIAS, “aporta minerales y oligoelementos esenciales para nuestra salud y bienestar y está recomendada por numerosos expertos en nutrición y salud como acompañamiento ideal en nuestras comidas principales, ya que favorece la absorción y disolución de nutrientes y activa las enzimas esenciales para suministrar energía a nuestro organismo”, señala.

  • Los oligoelementos son unos bioelementos o componentes esenciales que nuestro organismo requiere en pequeñas cantidades para realizar diversos procesos (como el hierro, el yodo o el flúor, entre otros)

El consumo de agua mineral puede beneficiar a diferentes parámetros fisiológicos, además de contribuir a estabilizar otros como los relativos a la tensión arterial y al perfil lipídico de la sangre”, indica.

  • Además, debemos recordar que el agua no contiene calorías, por lo que es la mejor manera de hidratarnos a lo largo del día de forma sana y natural.

Tipos de aguas minerales

En España existen más de un centenar de aguas minerales naturales y cada una de ellas posee una composición mineral específica que le otorga una personalidad propia e inimitable, dependiendo de la temperatura, el tiempo de permanencia, las características del subsuelo que atraviesa y la profundidad del acuífero”, indica el Dr. Maraver.

Según su composición, las aguas minerales se pueden clasificar en:

  • Mineralización muy débil: su cantidad de minerales totales es de hasta 50 mg por litro.
  • Mineralización débil: la mayoría de aguas que se comercializan en España son de mineralización débil. Contienen entre 50 mg/l y 500 mg/l de minerales.
  • Mineralización media: la cantidad se sitúa entre 500 y 1500 mg/l.
  • Mineralización fuerte: son aquellas que contienen más de 1.500 mg por litro.

También se pueden clasificar en función de la cantidad y tipo de minerales u oligoelementos que contienen, por ejemplo: sódicas (el sodio es su elemento más destacado y tienen un contenido superior a 200 mg de sodio por litro de agua), magnésicas (cuando destaca su contenido en magnesio), bicarbonatadas (predominan los bicarbonatos), cálcicas (cuando son ricas en calcio), sulfatadas (tienen una importante presencia de sulfatos), cloruradas (ricas en cloruro) o ferruginosas (son las que presentan más de 1 mg de hierro por litro).

¿Qué agua te conviene?

Cada agua tiene un contenido diferente de minerales y oligoelementos y en la etiqueta del envase veremos su composición. Esto nos puede ayudar a elegir la que mejor se adapta a nuestras necesidades o preferencias.

  • Las aguas de mineralización débil o muy débil, indica el Dr. Maraver, “poseen un interesante efecto diurético, siendo indicadas cuando se padecen cálculos urinarios, para personas con hipertensión y en la preparación de biberones y alimentos infantiles”.
  • Las de mineralización media, tienen efectos similares a las aguas de mineralización débil o muy débil, aunque “la acción diurética es inversamente proporcional a su contenido en residuo seco”.
  • Las aguas de mineralización fuertesuponen un aporte en minerales muy destacable tales como el calcio y el magnesio”, señala el doctor.

¿Cuánta agua debes consumir?

La cantidad de agua que necesitan las personas sanas depende en gran medida de factores como:

  • La actividad física: si hacemos deporte necesitaremos beber más.
  • La situación medioambiental: a más calor, más necesidad de beber.
  • La dieta: si nuestra alimentación incluye muchos alimentos con una gran cantidad de agua como sopas o frutas, necesitaremos beber menos.

De modo general, las principales instituciones a nivel mundial, europeo y nacional, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) recomiendan una ingesta total de agua entre 2 y 2,5 litros al día para las mujeres adultas y entre 2,5 y 3 litros al día para hombres adultos, bajo condiciones normales de actividad y temperatura.

Cabe destacar que se aconseja, además, que el 80% sea por ingesta directa de agua y un 20% a través de los alimentos que ingerimos”, indica el Dr. Gutiérrez.