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Proteger las encías no es solo cuestión de estética o un seguro para no perder piezas dentales. Las enfermedades que las afectan pueden dañar al corazón o bajar tus defensas si no les pones remedio.

Enfermedades de las encías

Las enfermedades de las encías son uno de los problemas que más preocupa a los odontólogos. Sin embargo, se tiende a no darle mayor importancia a los síntomas, a no ser que produzcan dolor o estropeen la sonrisa por una mera cuestión estética.

Ten en cuenta que las encías recubren los alveolos dentarios (o zonas donde se insertan las piezas dentales) y la parte baja de los dientes, sirviéndoles de sujeción. Y si enferman peligra toda la boca, por eso no hay que desestimar cualquier indicio que pueda aparecer.

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Por eso, si notas las encías blandas, enrojecidas o sangras; o hay dientes flojos, encajan de forma diferente al morder o el mal aliento es continuado, acude a la consulta de un dentista.

La boca y sus enemigos

La boca está llena de bacterias y en permanente contacto con alimentos por lo que, si no se mantiene limpia, los residuos se acumulan en los dientes formando unos depósitos duros (el llamado “sarro” o placa dental) que pueden provocar los dos trastornos más comunes.

1. Gingivitis

Si la suciedad permanece sobre los dientes y encías, el cepillo es incapaz de eliminarla y, si no le ponemos solución, empieza a introducirse entre ambas zonas dañando e inflamando la encía, lo que se conoce como gingivitis.

En principio, se trata de una inflamación leve que puede curarse con el cepillado adecuado de los dientes y el uso de hilo dental a diario, junto con colutorios antisépticos y una limpieza en el higienista. No es necesario que ocasione síntomas pero algunas veces causa sangrado o duele.

2. Piorrea

Si no se trata el sarro como es debido, la leve inflamación inicial puede desembocar en periodontitis o piorrea. Este segundo estadio de inflamación es importante, ya que la suciedad se introduce en la raíz del diente y, si evoluciona, destruye el hueso que lo sujeta provocando su caída.

Los daños son irreversibles pero hay que actuar con rapidez para evitar una pérdida masiva de piezas (periodontitis avanzada). Incluso hay investigaciones que apuntan a una mayor dificultad para mantener los niveles de glucosa adecuados en enfermos de periodontitis.

la relación de los dientes y otros órganos

Si no se trata rápida y adecuadamente un enfermedad de las encías, las afecciones periodontales pueden progresar y perjudicar a otros órganos gravemente, como indican varios estudios.

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  • El corazón puede dañarse a partir de una enfermedad de las encías evolucionada. Las válvulas cardíacas se infectan y se produce una endocarditis bacteriana.En estos casos la sangre no circula con normalidad y, cuando lo hace, arrastra las bacterias a otras zonas lejanas como pueden ser los riñones o el hígado, que también acaban por enfermar.
  • El sistema inmunológico también puede alterarse y cuando esto ocurre no realiza bien su función de defensa y se contraen más infecciones.
  • Otros estudios hablan de un mayor nacimiento de niños prematuros y de bajo peso en las madres que padecen enfermedades en las encías.

Mantén sanas tus encías

Cuidar la boca a diario es la mejor garantía para que las encías no enfermen y hay que hacerlo desde pequeños. Toma nota de los consejos de la Anefp (Asociación para el Autocuidado de la Salud) y te asegurarás una boca sana

El cepillado es fundamental: aunque suene obvio, es el paso obligado para alejar trastornos. Hay que cepillarse los dientes después de cada comida, mínimo tres veces al día y durante unos 2 minutos para eliminar bien todos los restos de alimentos que puedan quedar. Es preferible utilizar una pasta con flúor para evitar la caries (es antibacteriano) y la sensibilidad dental. El cepillado no debe ser brusco para no dañar la encía.

Algunos expertos recomiendan cambiar el cepillo de dientes cada tres meses

Para ello es aconsejable que los filamentos del cepillo sean finos y de consistencia suaves o media para llegar a todas partes sin que se produzcan heridas. El cepillo debe utilizarse con una inclinación de 45 grados entre diente y encía realizando pequeños movimientos circulares en cada una de las piezas e insistiendo en la unión entre ambos.

ALIMENTOS QUE PROTEGEN LA SALUD BUCAL

Por otra parte, ten en cuenta que hay alimentos que protegen la salud bucal y otros que la perjudican:

  • El café, el té, el vino y las bebidas de cola, el chocolate, la remolacha y otros alimentos con elevado índice de colorantes ya sean artificiales o naturales, pueden teñir el diente y darle un tono amarillento.
  • Los alimentos ácidos y las bebidas gaseosas también dañan el esmalte si se abusa de ellos.
  • El azúcar facilita que se acumule placa bacteriana, por lo que hay que cepillarse los dientes tras su ingesta.
  • Masticar los alimentos crudos como las verduras y frutas es bueno porque estimula dientes y encías.

Las vitaminas A y C ayudan a que no sangren las encías, y los alimentos con calcio fortalecen los dientes.

Así puedes reforzar las encías

Existen aceites tónicos de eucalipto o menta con propiedades antisépticas que activan el flujo sanguíneo de la boca si se aplican tras el cepillado. Se hace con el dedo directamente masajeando las encías. Los ejercicios con la boca haciendo una leve mordida varias veces al día también las refuerzan al aumentar la circulación de la zona.

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En lo referente a la elección del cepillo, resulta tan efectivo eléctrico como manual. Es importante renovarlo cada 2 o 3 meses (en caso de ser eléctrico se cambia el cabezal). Tras el cepillado puedes usar hilo o seda dental o un minicepillo interdental para eliminar la placa que queda entre los dientes.

También hay cepillos específicos para la superficie de la lengua. Para una boca más fresca y una mayor desinfección, úsalo una o dos veces al día, mejor al levantarte y al acostarte. Descarta los que llevan clorhexidina, pueden colorear la superficie dental.

Evita todo lo que perjudica las encías

Hay personas con más predisposición a tener problemas por una cuestión genética (también los enfermos de cáncer, sida o los diabéticos), pero existen una serie de factores que sí está en tus manos controlar.

  • El tabaco está directamente relacionado con los problemas bucales, ya que se compone de sustancias nocivas que favorecen el sarro y el acúmulo de bacterias.
  • Los cambios hormonales del embarazo o de la menopausia debilitan la encía y la hacen más propensa a sufrir enfermedades, por lo que en estas etapas la visita al dentista es casi obligada.
  • El estrés puede hacernos apretar los dientes fuertemente sin darnos cuenta y llegar a dañarlos.
  • Medicamentos como los anticonceptivos orales o los corticoides también favorecen las afecciones de encías. Hay otros que reducen la saliva, lo que predispone a infecciones puesto que esta es clave para proteger la boca.