Tus hábitos durante el día marcan cómo duermes por la noche

La doctora Nuria Roure lleva más de 15 años ayudando a las personas a solucionar sus problemas de sueño. Ahora nos ofrece las claves de su método para descansar bien en su libro "Por fin duermo".

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Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Libro "Por fin duermo"
iStock by Getty Images

Los españoles dormimos, de media, 6’8 horas entre semana. Un sueño que, muchas veces no es lo suficientemente reparador. Y no solo porque sea corto, teniendo en cuenta que el 90% de las personas necesitan descansar entre 7 y 8 horas al día. También porque a menudo nos despertamos de madrugada.

  • “Los datos del estudio ‘Cómo duermen los españoles’, realizado por IPSOS, han puesto de manifiesto que un 58% de la población de nuestro país duerme mal, y que un 75% se despierta al menos una vez por la noche", recoge la doctora Nuria Roure en su libro "Por fin duermo" (Ed. Vergara).

Ante este panorama, manuales como el de esta experta en sueño, muy ameno, práctico y fácil de leer, se hacen indispensables para ayudar a todos aquellos que tienen problemas para dormir a conseguir un descanso reparador.

Algo que, como bien nos explica la doctora Roure en esta entrevista, hará también que disfruten y saquen el máximo provecho a sus días.

No hay que normalizar el dormir poco o mal

Teniendo en cuenta la alta incidencia que los trastornos del sueño tienen hoy en día, ¿cree que le damos al buen dormir la importancia que se merece?

Creo que no. Muchas veces acabamos dejando el sueño para lo último, y es muy importante ser conscientes de que sin nuestro sueño no podemos vivir.

Es nuestro taller de reparación, y necesitamos darle la importancia que se merece para poder dedicarle el tiempo que requiere y preocuparnos porque sea de calidad.

¿Los problemas de sueño son tan frecuentes hoy en día que los hemos acabado normalizando? ¿Quienes los sufren acaban resignados a ello?

Totalmente. El hecho de que cada vez más personas duerman mal parece que es lo normal. A esto hay que añadir que, a medida que nos hacemos mayores, se normaliza que esto conlleva tener una peor calidad de sueño. Y nada más lejos de la realidad.

Día y noche, estrechamente ligados

En su libro defiende que la vigilia y el sueño forman un todo. Y aunque cuando hemos dormido mal y estamos cansados al día siguiente solemos relacionarlo, la dirección a la inversa (que no podamos dormir por cómo hemos pasado el día) no suele hacerse tanto, ¿verdad?

Efectivamente. Es fácil que, cuando no podemos dormir, nos centremos solo en mejorar la noche. Pero también hay que analizar cómo vivimos de día, porque depende de cómo lo hagamos vamos a vivir nuestro sueño.

"Vivimos en una sociedad dormida: en 100 años, hemos reducido 1 hora y media nuestro sueño"

Es muy importante entender que el día y la noche no pueden separarse a la hora de abordar los problemas de sueño.

De hecho, una de las frases que destaca en su libro es que "para vivir, hay que dormir".

Cuando me preguntan por qué dormimos yo así lo digo: dormimos para poder vivir. Pero además, y esto es muy relevante, todos los estudios acaban diciendo lo mismo: que cuanto más corto es el sueño de una persona, más corta será su vida.

Pero, ¿cómo puede el sueño llevarnos a tener una vida más corta, a morir antes? Lo hace de dos maneras:

  • De una forma un poco más lenta, favoreciendo la aparición de diversas patologías (cardiovasculares, obesidad, diabetes, del sistema inmune…).
  • De una forma más rápida, en forma de accidentes, sobre todo de tráfico y laborales. Cuando no dormimos, nos volvemos más torpes y más lentos. Se sabe, por ejemplo, que en Estados Unidos cada hora muere una persona en accidente de tráfico por falta de sueño, por fatiga.

Todo esto es muy grave. Por eso, no podemos permitir no seguir dándole al sueño la importancia que realmente tiene. El sueño nos ayuda a envejecer más y a hacerlo con más salud: es la píldora del buen envejecimiento.

Hábitos diurnos que empeoran nuestro sueño

En su opinión, ¿cuáles son los principales errores que se cometen durante el día y qué tal vez no asociamos a los problemas para dormir por la noche?

El ritmo de vida acelerado que llevamos, que nos hace ir acumulando pequeños estados de ansiedad diurnos, es uno de ellos. También nuestros horarios, que a veces no están adaptados a nuestros ritmos circadianos o son muy desorganizados.

Comer demasiado por las noches, o productos ricos en azúcares (que nos estimulan) y grasas (que dificultan el sueño), son otros dos errores que pueden hacer que durmamos mal.

El sedentarismo es otro de los factores directamente relacionados con el mal descanso.

  • Los estudios demuestran que el sueño de las personas que hacen ejercicio físico con frecuencia es más profundo.

Y luego están las pantallas de los móviles. La luz que emiten esos dispositivos, la famosa luz azul, acaba impidiendo la segregación de melatonina, la hormona que nos hace entrar en sueño.

  • Es como un pez que se muerde la cola, porque cogemos el móvil porque no podemos dormir, y precisamente su luz hace que la melatonina no se segregue y que el sueño tampoco aparezca.

¿Cree que, sobre todo en los últimos años, el móvil y las series en streaming han empeorado y/o aumentado los casos de insomnio?

Totalmente. Porque antes acabábamos de cenar y como mucho nos podíamos estar un rato delante del televisor, entendiendo que el televisor emitía a una distancia.

"Habría que desconectar de los dispositivos móviles 1 hora antes de irse a dormir"

Pero ahora, nos vamos a la cama directamente con el el móvil o la tablet para leer el correo, noticias, ponernos una serie, jugar un ratito… Y esto no solo agrava muchísimo el inicio del sueño: con esa hiperactivación, nuestro cerebro acaba más estimulado, no acaba de desconectar, y esto hace que durante la noche nos despertemos más.

Por la noche, hay que tratar de no obsesionarse

¿Cómo puede ayudar su libro a una persona que lleva tiempo sin dormir bien?

El libro combina información, análisis y formas de actuar. Todo ello puede ayudar al lector a cambiar la manera en la que se enfrenta a sus problemas de sueño.

Además de hacer hincapié en el día y en la noche, también se ofrecen claves para trabajar la mente, que es muy poderosa y puede hacer o bien que tiremos hacia adelante, o bien que nos convirtamos en nuestros peores enemigos.

  • En este sentido, es muy importante no obsesionarse con el sueño. Porque, cuanto más queramos dormir, peor será: el sueño no puede forzarse.

Por eso, hay que cambiar el foco de la noche al día, a tener un buen día para poder dormir mejor por la noche.