Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Aceite de pescado para evitar resistencia antibioticos
iStock by Getty Images

La resistencia a los antibióticos es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la salud pública. Estos fármacos han permitido controlar muchas enfermedades infecciosas y han sido claves para aumentar la esperanza de vida desde mediados del siglo XX.

Sin embargo, el mal uso que se ha hecho de ellos está reduciendo su eficacia, con el riesgo para la salud que ello supone porque, a día de hoy, no hay fármacos alternativos.

Científicos australianos han demostrado que el aceite de pescado podría ser una posible solución al problema porque podría combatir la capacidad de las superbacterias para volverse resistentes a los antibióticos.

El poder del aceite de pescado

Tomar un suplemento dietético de aceite de pescado mientras sigues un tratamiento con antibióticos podría hacer que la lucha contra la infección fuera más efectiva.

  • Los antibióticos dejan de funcionar cuando las bacterias generan resistencia a estos fármacos.

Las llamadas superbacterias están desarrollando multirresistencia

Pero, según ha descubierto un equipo de investigadores de la Universidad de Flinders, la acción antimicrobiana de los ácidos grasos del aceite de pescado puede revertir ese efecto y lograr que las bacterias sean más susceptibles a varios antibióticos comunes.

"Esta grieta en la armadura de las bacterias dañinas es un paso muy importante en la lucha contra el aumento de superbacterias que están desarrollando multirresistencia a los antibióticos", ha señalado la profesora y coautora del estudio Megan O’Mara.

Engañando a las superbacterias

Esta investigación es vital en el campo de las enfermedades infecciosas causadas por bacterias como la Acinetobacter baumannii.

Esta bacteria es uno de los principales patógenos adquiridos en hospitales, con niveles sin precedentes de resistencia a los antibióticos en todo el mundo.

La Acinetobacter baumannii puede causar infecciones serias en los pulmones, la sangre y el cerebro. También podría provocar infecciones del tracto urinario y en heridas.

  • Los investigadores han demostrado que las bacterias, en este caso la Acinetobacter baumannii, no pueden distinguir entre unos ácidos grasos y otros, y lo que hacen es consumir los del aceite de pescado durante la infección.
  • Tanto es así que los ácidos del aceite de pescado se convierten en parte de la membrana de la bacteria y, en consecuencia, hacen que esta sea más permeable y susceptible a los antibióticos que se toman para atacarla.

De ahí la recomendación de tomar suplementos de aceite de pescado mientras sigues un tratamiento con antibióticos.

La resistencia a los antibióticos, un problema global

Se calcula que en 2050, la cifra de muertes provocada por la resistencia a los antibióticos llegue a los 10 millones de personas en todo el mundo.

Los antibióticos han salvado muchas vidas durante años, pero su mal uso ha provocado que cada vez sean menos eficaces.

Estos fármacos se han vendido sin receta médica durante años y esto ha provocado un abuso y un mal uso.

Años atrás era posible comprar un antibiótico simplemente para un resfriado. Actualmente esto ya no ocurre. En parte porque no pueden comprarse sin receta médica y en parte porque las campañas informativas han hecho su efecto y ahora se hace un uso más responsable de estos fármacos.

Sin embargo, hay sectores como la ganadería en los que todavía se hace un mal uso de los antibióticos. Los expertos reclaman que en los animales de granja solo se administren antibióticos cuando sea necesario y no de forma indiscriminada.

Qué ocurre si tomamos mal los antibióticos

Las consecuencias negativas del abuso de los antibióticos son bien conocidas.

  • Generan resistencia. La resistencia a los antibióticos aparece cuando las bacterias mutan en respuesta al uso de estos fármacos. Son las bacterias, y no los seres humanos ni los animales, las que se vuelven resistentes a los antibióticos.
  • Apenas hacen efecto. El uso inadecuado de estos fármacos ha provocado que haya bacterias resistentes a casi todos los antibióticos, con el riesgo para la salud que ello comporta.

Por si fuera poco, los laboratorios farmacéuticos no invierten en el desarrollo de nuevos antibióticos.