trasplante medula donante

Seguramente asocias el trasplante de médula ósea con la leucemia o el linfoma, pero este procedimiento puede utilizarse para curar muchas otras enfermedades, como la talasemia (un trastorno hereditario que provoca un déficit de glóbulos rojos) o enfermedades que hacen que nuestro sistema inmunitario funcione mal.

La doctora Montserrat Rovira, responsable clínica del Programa de Trasplante de Progenitores Hematopoyéticos (TPH) del Instituto Clínic de Enfermedades Hematológicas y Oncológicas (ICMHO) nos explica el especial papel de las células que componen la médula ósea y qué criterios hay que tener en cuenta a la hora de elegir un donante.

Las células de la médula, muy especiales

Las peculiaridades de las células de la médula ósea explican, en buena medida, el mecanismo de funcionamiento del trasplante.

  • Se conocen médicamente como células madre hematopoyéticas o progenitores hematopoyéticos, y tienen la capacidad de fabricar todas las células que forman la sangre (glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas…). “Por eso decimos que la médula ósea es la fábrica de la sangre”, afirma la doctora Rovira.

Una médula enferma cuando produce células malignas o cuando genera células buenas pero insuficientes

  • Cualquier enfermedad que afecte a este proceso de formación de la sangre puede corregirse con un trasplante de médula. “El concepto es muy sencillo: cambias una médula enferma por otra sana, enfatiza.

El trasplante, no solo de médula

Las células de la médula ósea pueden obtenerse también de otras fuentes, no solo extrayéndolas directamente del tejido esponjoso del hueso. “Por eso es más correcto hablar de trasplante de progenitores hemapoyéticos que de trasplante de médula”, matiza la experta.

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  • “Hoy en día podemos hacer que estas células que están en la médula salgan a la sangre periférica, obteniéndolas directamente de allí”, aclara la doctora.
  • “Otra opción es obtenerlas mediante sangre del cordón umbilical, que también es muy rica en este tipo de células”, añade.

Cómo se elige el donante

Para elegir a un donante lo más importante es tener en cuenta su HLA, que es “un cachito muy pequeñito de un cromosoma que forma parte los los glóbulos blancos”, explica la hematóloga.

Primero, se busca un hermano compatible

El mejor donante es el que tiene un HLA idéntico al paciente, algo que puede darse entre hermanos, aunque no siempre ocurre. Para saberlo, se hace un análisis de sangre especial.

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¿Por qué es tan importante que la compatibilidad sea del 100%? Para entenderlo hay que tener en cuenta el papel fundamental que la médula ósea tiene en nuestro sistema de defensas. Es allí donde se forman los glóbulos blancos o leucocitos, encargados de protegernos contra las infecciones. Y, para hacerlo, son capaces de identificar y de atacar todo aquello que consideran extraño.

  • Si el HLA no es totalmente compatible, cuando la médula trasplantada empieza a funcionar los glóbulos blancos que allí se forman (y que provienen de otra persona) identifican al paciente como extraño, y lo empiezan a atacar. Es lo que se conoce como la enfermedad injerto contra receptor (EICR).
  • Si el HLA es compatible al 100%, cuando la médula trasplantada empieza a funcionar en el paciente las posibilidades de que acabe desarrollando un EICR son muchísimo más bajas.

Si no es posible, se opta por el registro de donantes

Si no hay ningún hermano totalmente compatible, se recurre al registro internacional de donantes de médula ósea, donde están registrados 40 millones de donantes. Cada país tiene un registro propio que forma parte de esta red internacional. Y aquí contamos con el Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO).

  • “En personas de raza caucásica, encontramos donantes 100% compatibles en el 80% de los casos gracias a estos registros”, nos cuenta Rovira.

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  • El porcentaje se reduce en las personas de otras razas (negra, asiática…) porque “su HLA es distinto al de las de raza caucásica y el número de donantes con sus características que forman parte del registro es mucho menor”, se lamenta la especialista.

Otras opciones a valorar

La tercera posibilidad que se valora es un trasplante de células de un cordón umbilical.La exigencia de compatibilidad con un cordón es más baja, por lo que las posibilidades de encontrar uno compatible aumentan”, apunta la doctora.

  • La principal desventaja es que, a la hora de hacer un trasplante, siempre se cuentan las células progenitoras según el peso del paciente. Y de un mismo cordón se pueden extraer pocas células. “Para niños un cordón puede funcionar, pero para un adulto se ha visto que es totalmente insuficiente”, aclara Rovira.

“El trasplante de cordón umbilical en los adultos se ha dejado prácticamente de hacer”

Por último, si ninguna de las opciones anteriores es factible, desde hace unos años existe otra posibilidad: una nueva técnica, el trasplante haploidéntico, que permite hacer trasplantes con donantes que son solo compatibles en un 50%.

  • Lo que se logra con todo esto es que, “para casi cualquier paciente, podemos disponer de un donante apropiado”, concluye la hematóloga. Una vez elegido, se pauta tanto la donación como el trasplante.

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