Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Descubren cómo el cerebro modula la actividad del corazón
iStock by Getty Images

Del cerebro se dice que es el órgano director del cuerpo, pero muchos aspectos siguen siendo un misterio.

Médicos del Hospital del Mar han contribuido en parte a desvelarlo al descubrir cómo el cerebro modula la actividad del corazón.

En concreto, han demostrado que una zona del cerebro poco conocida que se llama ínsula y se considera como un cerebro dentro del cerebro tiene una influencia clave en la actividad cardiaca.

Los investigadores han descubierto que la activación de la ínsula hace variar el ritmo cardíaco, la cantidad de sangre que bombea el corazón y la capacidad de contracción del músculo cardíaco.

Es la primera vez que se demuestra la relación entre esta parte del cerebro y el corazón y cómo influye en él. Un gran avance que abre la puerta a nuevos estudios en el campo del fallo cardíaco, las arritmias o la muerte súbita.

Regula la actividad cardíaca

El estudio liderado por el Dr. Rodrigo Rocamora, director del Centro de Epilepsia del Hospital del Mar en colaboración con el Servicio de Cardiología del mismo centro, viene a confirmar que el cerebro y el corazón tienen una relación mucho más estrecha de lo que se sospechaba hasta ahora.

Y la clave está en la influencia que tiene la ínsula, una parte bastante desconocida del cerebro, en la actividad cardíaca.

  • La ínsula o isla (en latín) está situada en la profundidad de la masa cerebral. Se considera un cerebro dentro del cerebro, de ahí su gran importancia, pero a pesar de sus múltiples implicaciones no se conocen demasiado sus funciones.

La ínsula afecta al ritmo cardiaco y a la cantidad de sangre que bombea el corazón

Ahora, el equipo del Hospital el Mar ha descubierto que la estimulación de esta estructura cerebral puede variar la actividad del corazón. En concreto:

  • Modula la frecuencia cardíaca (el número de contracciones del corazón o pulsaciones por minuto).
  • El gasto cardíaco (la cantidad de sangre que el corazón bombea en cada latido).

Así pues, la ínsula actuaría como una reguladora cardíaca, tanto de la frecuencia como de la capacidad de contracción del músculo cardíaco.

Cómo se ha hecho el estudio

Para demostrar el papel que tiene la ínsula en la actividad del corazón, el equipo del Hospital del Mar estudió a 10 pacientes con epilepsia refractaria al tratamiento (no consiguen controlar bien las crisis con fármacos antiepilécticos, lo que influye en gran medida en su calidad de vida).

  • A los pacientes se les había insertado electrodos en el cerebro para analizar el origen de las crisis y tener registros sobre ello.
  • En la mitad de los participantes la implantación se hizo en la parte derecha de esta zona del cerebro y a la otra mitad en la izquierda (hay una ínsula en cada hemisferio cerebral).
  • Los investigadores transmitieron impulsos eléctricos mientras los pacientes estaban despiertos y se registraron las variaciones en el ritmo cardíaco, el volumen sistólico (cantidad de sangre que el corazón expulsa a la aorta durante su contracción) y el volumen de sangre expulsada en cada contracción.

Los resultados del estudio

Los resultados del estudio revelan que el volumen de sangre expulsada por el corazón varió en función de la estimulación de la ínsula. Así lo explican desde el Hospital del Mar:

  • En concreto, la cantidad de sangre que salió se redujo en 0,33 litros por minuto.
  • El volumen sistólico, por contra, se incrementó entre un 2 y un 3%, en función del lado de esta parte del cerebro que fue estimulada.
  • Y el ritmo cardíaco cayó, en todos los casos, entre 4 y 5 latidos por minuto.

Con estos datos el Dr. Rocamora apunta que "una activación anormal de esta zona, como la que se produce durante algunas crisis epilépticas, podría provocar alteraciones cardíacas solo por el hecho de activarse el cerebro, una cuestión que, hasta ahora, no estaba clara", señala.

Este hallazgo ayudaría a comprender la muerte súbita en la epilepsia.

Implicaciones

Más allá de lo que supone para una enfermedad como la epilepsia, este hallazgo ayuda a comprender otras cuestiones:

"Permite entender el papel del cerebro en la modulación de una función tan importante como es la cardíaca, es decir, qué pasa a nivel del corazón cuando se activan determinadas áreas del cerebro", explica el Dr. Rocamora.

Por ejemplo, "sabemos que la ínsula forma parte del sistema límbico relacionado con el control de funciones del sistema nervioso autónomo y la integración de las emociones".

Esta región de la corteza cerebral tiene un papel clave en la capacidad de reconocimiento de emociones y de la empatía.

"De esta manera la ínsula modula de manera inconsciente el corazón y podría explicar así los cambios observados, por ejemplo, durante las emociones humanas", concluye.