Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Qué es la espasticidad y cómo se trata
iStock by Getty Images

La espasticidad muscular puede darse en varios trastornos neurológicos, como la esclerosis múltiple, los ictus, las lesiones medulares y los traumatismos craneoencefálicos.

  • Estos trastornos pueden provocar daños en la zona del cerebro involucrada en el movimiento muscular, o en los nervios que envían las señales hacia y desde los músculos.

Se calcula que se dan 500 casos por cada millón de habitantes

  • Esto hace que los músculos estén, habitualmente, tensos y rígidos, lo que genera dolor, limitación de la movilidad, contracturas o espasmos involuntarios. Todo esto lo hace un trastorno que puede llegar a ser muy incapacitante.

Común en ciertas patologías

Se calcula que la prevalencia de la espasticidad es de unos 500 casos por cada millón de habitantes. ¿Pero qué colectivos son los que más padecen esta tensión muscular anormal?

  • Según un artículo publicado en la Revista de Neurología, la esclerosis múltiple es la enfermedad en la que la incidencia de la espasticidad es mayor: está presente en más del 80% de los pacientes en algún momento de su vida.
  • En el traumatismo craneoencefálico moderado-grave, hasta el 63,4% de los afectados padecen espasticidad.
  • En el ictus y la lesión medular las cifras son similares, aproximadamente de un 40%.

Una alteración poco conocida

Aunque las cifras no son, para nada, anecdóticas, la espasticidad es un trastorno motor poco conocido.

  • "Es absolutamente necesario concienciar a los pacientes sobre la importancia de acudir al médico, ya que arrastramos ideas antiguas de que la espasticidad es una condición sobre la que prácticamente no se puede actuar, lo cual no es cierto", remarca el doctor Manuel Rodríguez-Piñero, jefe del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Universitario Virgen Macarena.
  • "Los tratamientos actuales permiten prevenir secuelas, reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida", añade.

Conscientes de la importancia de dar a conocer esta alteración motora, varios expertos (entre ellos el doctor Rodríguez-Piñero) se han reunido para hablar sobre ella en las jornadas REABOX de actualización en rehabilitación.

La rehabilitación es clave para tratarlo

La rehabilitación es, precisamente, una de las herramientas más útiles en el tratamiento de la espasticidad, y para lograr sacar el máximo provecho a las sesiones la implicación del paciente es fundamental.

  • "La evidencia demuestra que un paciente que colabora con su diagnóstico y tratamiento obtiene un mejor resultado funcional, es decir, sus capacidades para hacer cosas y realizar movimientos al final del proceso de rehabilitación van a ser mayores", indica el doctor Jacobo Formigo, responsable de la Unidad de Rehabilitación Intervencionista del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña.

Gracias a las sesiones de fisioterapia se puede reducir la tensión y rigidez típicas de los músculos afectados, contribuyendo a que el paciente pueda moverse algo mejor.

  • La fisioterapia manual puede complementarse con electroestimulación, una técnica que algunos estudios han asociado con una reducción de la espasticidad.
  • Otra de las herramientas con las que cuentan los rehabilitadores y que pueden usarse son las férulas, tanto para prevenir lesiones como para mejorar la capacidad de extensión de los músculos afectados.

La toxina botulínica también puede ser útil

La toxina botulínica, conocida también como botox, suele asociarse a la medicina estética, pero puede utilizarse para otras muchas cosas. Detener los espasmos musculares involuntarios es una de ellas.

  • Al inyectar esta toxina en el músculo afectado, se bloquean las señales nerviosas que producen la contracción y, además, se relaja la fibra de los músculos.
  • El efecto de la toxina botulínica suele durar unos meses, por lo que pueden ser necesarias infiltraciones periódicas.

Si la espasticidad es generalizada

Las infiltraciones con toxina botulínica son útiles si la espasticidad afecta a músculos aislados, pero si el trastorno motor es más generalizado se suele optar por la toma de fármacos orales (baclofeno, dantroleno y tizanidina). Y, en los casos más graves, se puede recurrir a la cirugía.

En todo caso no hay que olvidar que, aunque no tiene cura, la espasticidad sí se puede tratar y, con ello, mejorar la calidad de vida de los afectados.

la covid-19 ha agravado los casos

El impacto del coronavirus ha sido inmenso en el sistema sanitario y, lógicamente, también ha provocado retrasos en el diagnóstico y el tratamiento de la espasticidad.

  • "Los pacientes agudos han tenido que retrasar su acceso a los servicios de rehabilitación y, con ello, el inicio precoz del tratamiento, lo cual puede producir un deterioro en la evolución de la espasticidad", advierte la doctora Carolina de Miguel, presidenta de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF).
  • "Estamos realizando esfuerzos para retomar el seguimiento de los afectados, pero nos estamos encontrando con pacientes en peor estado, que van a requerir mayor atención y cuidados", añade el doctor Manuel Rodríguez-Piñero.