Si te lloran los ojos sin motivo aparente, sientes picoro sensación de arenilla y los tienes enrojecidos, lo más probable es que formes parte del 30 - 50 % de la población que se estima padecen sequedad ocular.

Este trastorno puede manifestarse a cualquier edad, aunque es especialmente común sufrirlo cuando se entra en la década de los cuarenta y en el caso de las mujeres en las etapas de cambios hormonales más importantes (adolescencia y menopausia).

Aunque la sequedad ocular no se cura, sí se puede controlar. Es decir, es posible aliviar los síntomas para que dejen de ser una molestia continua.

En lla siguiente galería recogemos algunos de los tratamientos y hábitos que pueden mitigar los síntomas del ojo seco y que, sin duda, mejorarán tu calidad de vida.

los síntomas del ojo seco

La sequedad ocular ocurre cuando no hay suficiente lágrima o ésta no es de calidad debido a una escasa producción o a una elevada evaporación de la misma. Este trastorno, si no se trata a tiempo y de la forma adecuada, puede producir abrasiones en la córnea.

Es importante prestar atención a la aparición de los siguientes síntomas. Si los identificas, acude al oftalmólogo:

  • Sensación de tener arenilla en la superficie de los ojos.
  • Aparición de molestias al cerrar los párpados.
  • Visión borrosa fluctuante con el parpadeo.
  • Aparición de una especial sensibilidad a la luz.
  • Picor, escozor y enrojecimiento en los ojos.
  • Sensibilidad a las corrientes de aire que rozan la córnea.

POSIBILIDADES DE TRATAMIENTO

Además de ciertos hábitos diarios cómo los que te recomendamos en la siguiente galería que están destinados básicamente a aliviar los síntomas, existen una serie de tratamientos efectivos para mejorarla:

  1. Tratamiento con suero autólogo o plasma rico en factores de crecimiento.
  2. Luz pulsada intensa para estimular las glándulas de los párpados
  3. Tratamientos puntuales con antibioticos o antiinflamatorios
  4. Oclusión de los puntos lagrimales con microtapones

 
Será tu oftalmólogo quien determinará si se necesitará uno o una combinación de varios de estos tratamientos para el ojo seco.

 

1 / 9 Descansa la vista cada 20 minutos

Nos pasamos gran parte del día delante de una pantalla, ya sea delante del ordenador en el trabajo, consultando el móvil o mirando la televisión.

Mientras haces todo eso no parpadeas con la frecuencia normal, lo cual está favoreciendo la sequedad ocular.

  • Sigue la regla 20-20-20: cada 20 minutos haz una pausa de 20 segundos mirando a 20 pies (6 metros) para proteger tus ojos y procura parpadear con más frecuencia para permitir que recuperen parte de la humedad que han perdido.

2 / 9 Utiliza lágrimas artificiales

Es uno de los tratamientos más habituales para el ojo seco. Las lágrimas artificiales son compuestos que imitan la composición de la lágrima.

Existen numerosas lágrimas artificiales en el mercado. Tu oftalmólogo te indicará la más apropiada para tu caso, aunque en ocasiones es necesario “probar” varias lágrimas hasta dar con la idónea.

  • Las lágrimas artificiales de calidad y sin conservantes son inocuas para el ojo y no crean dependencia.

3 / 9 Haz gimnasia ocular

Hay ejercicios que pueden ayudar a mejorar la calidad de la película lacrimal, y no te llevarán más de 5 minutos.

Fuerza tres bostezos seguidos. Procura que sean amplios. Esto te obligará a tensar con fuerza el conjunto de la musculatura que rodea a los ojos para luego relajarla. Además aprovecha para realizar 5 parpadeos completos de manera lenta y consciente.

  • El flujo de las lágrimas podrá entonces repartirse por los ojos con mayor facilidad.

4 / 9 Evita las corrientes de aire

Procura no exponerte a los movimientos de aire, tanto los naturales como los artificiales, como los aires acondicionados o los ventiladores, ya que podrían secar aún más tus ojos.

  • Si el agente que lo provoca es externo y no se puede evitar (viento), hazte con unas gafas de sol envolventes para proteger los ojos.

5 / 9 Usa humidificadores

El aire acondicionado y la calefacción son dos de los factores más habituales en la aparición y empeoramiento del ojo seco.

  • Para contrarrestar sus efectos y aliviar los síntomas  intenta ser comedido con su uso cuando esté en tu mano o opuedes colocar un humidificador en el mismo espacio.

6 / 9 Suma el efecto de los remedios naturales

El espino amarillo tiene un aceite que es una excelente fuente de omega 7. Entre otras cualidades, esta sustancia nutre, hidrata, y protege las mucosas que rodean los ojos, reduciendo los síntomas del ojo seco. 

  • Se recomienda tomar una dosis que oscile entre 1 g y 2 g al día.

7 / 9 Aléjate del humo del tabaco

Aunque nos sobran las razones para alejarnos de los cigarrillos, en el caso de la sequedad ocular la exposición a su humo es uno de los factores que aumenta claramente el riesgo de sufrir esta afección.

  • A veces no es posible evitar los ambientes excesivamente cargados. Si es tu caso, intenta aliviar sus efectos poniendo en práctica los otros consejos que incluimos.

8 / 9 Lava los párpados

Encontrarás un gran alivio en la aplicación de compresas calientes sobre los ojos y con la limpieza suave de los párpados con jabones o toallitas específicamente diseñados para ello.

 

Este hábito puede ayudar a liberar el aceite que se acumula en las glándulas de los párpados, cosa que puede mejorar la calidad de las lágrimas.

  • Es importante aclarar el jabón por completo una vez acabada la limpieza.

9 / 9 La importancia de la dieta

La hidratación es muy importante para nuestra salud, y por supuesto para la sequedad ocular. Aunque se usa la media de 2-3L de agua al día como referencia, lo importante es mantenerse hidratado durante todo el día, con pequeños sorbos de agua de manera constante.

  • Además es clave para la lágrima una buena ingesta de omega 3. Son buena fuente de este componente los pescados azules como el salmón, las sardinas o las anchoas. También lo encontrarás en los frutos secos o las semillas de lino.
  • Consulta siempre antes a tu oftalmólogo para saber si en tu caso es recomendable tomar suplementos de ácidos grasos omega 3.