Con el asesoramiento de Quim Vicent, posturólogo y director de la Clínica Árvila Magna.

Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

torticolis

El dolor cervical es uno de los más frecuentes: se calcula que 7 de cada 10 personas lo padecerá en algún momento a lo largo de su vida.

Las molestias, a veces, se quedan en una contractura muscular leve. Pero también pueden provocar una gran rigidez y que, en consecuencia, el cuello se incline adoptando una postura poco natural: es lo que se conoce como tortícolis.

diferentes causas de la tortícolis

A veces la causa por la que se produce este dolor está muy clara, sobre todo si ocurre de forma puntual: es lo que pasa, por ejemplo, tras un traumatismo, un mal gesto o un movimiento muy brusco de la zona.

Pero en otras ocasiones el dolor y la rigidez aparecen sin una causa evidente que los justifique. De hecho, según palabras de Quim Vicent, posturólogo y director de la Clínica Árvila Magna, “la inmensa mayoría de las tortícolis no tienen su origen en las estructuras del cuello”.

"El cuello puede doler como mecanismo de compensación de otras alteraciones"

¿Entonces, por qué aparecen la rigidez y el dolor? Puede ocurrir por varios factores, desde malas posturas sostenidas en el tiempo a temas emocionales, porque la tensión y el estrés pueden acumularse en esta zona.

La enfermedad es una combinación entre hábitos alimentarios, estilo de vida, genética y también aspectos emocionales”, afirma el especialista, autor del manual Aprende a escuchar tu cuerpo (Integral).

Cómo evitar que vaya a más

Encontrar esta posible causa subyacente es imprescindible, sobre todo en las tortícolis de repetición. Para lograrlo, Vicent considera que el primer paso es hacer un análisis postural de la persona afectada.

“Es muy importante ver cómo está la postura, intervenir en ella si es necesario y, después, hacer la rehabilitación, nos cuenta.

En este sentido, el experto apunta que hay que estudiar cómo están los captores de postura básicos, que son el ojo y el pie, y también cómo abrimos y cerramos la boca.

  • “La relación ojo-boca-pie es muy importante para conocer el orden de prioridad, a nivel postural, que hay en el cuerpo”, afirma.
  • “Cuando esto no está en armonía, se produce una adaptación postural que puede acabar afectando al cuello: por ejemplo, hay gente que tira la cabeza hacia delante, otra que la tiene más hacia atrás…”, continúa el posturólogo.

También es primordial tener en cuenta los gestos repetitivos de nuestro día a día, que pueden acabar generando rigidez y dolor en el cuello. “A nivel postural, una de las causas más comunes de una mala posición cervical es la semiflexión de cabeza que, por ejemplo, llevamos a cabo al mirar el móvil, concreta Vicent.

si tienes un dolor puntual

En estos casos, para aliviar la tortícolis aplicar calor en la zona durante 10 minutos o hacer estiramientos para poder destensar la musculatura son siempre buenos aliados”, nos cuenta el experto.

  • “Los ejercicios de estiramiento deben trabajar la flexión, la extensión, la rotación y la inclinación del cuello”, matiza.

Pero, para Vicent, lo más importante a la hora de tratar una tortícolis aguda es la respiración.

"Hay una relación directa entre el diafragma y las cervicales"

  • “La tortícolis habitualmente viene acompañada de una contracción del diafragma, que juega un papel fundamental en la respiración”, nos cuenta.

Por eso, para aliviar las molestias del dolor cervical el especialista recomienda practicar la respiración consciente: “al hacerlo, haces trabajar al diafragma, y esto repercute también en toda la musculatura del cuello”, insiste.

Así puedes prevenir la tortícolis

Tanto si el origen de tu tortícolis es puntual como si se debe a una causa más profunda, los siguientes consejos pueden ayudarte, una vez superada, a que el dolor cervical no se vuelva a repetir.

Trabaja tu conciencia corporal

Hacerlo es muy importante para evitar malas posturas. “Por ejemplo, si por tu trabajo tienes que estar mucho rato sentado, debes levantarte unos 3 minutos cada media hora o, como máximo, cada hora”, aconseja Quim Vicent. Y es que, apunta, “el cuerpo está hecho para estar de pie, y permanecer sentados de forma prolongada también puede provocar cambios posturales.

Además se debe evitar, en la medida de la posible, la semiflexión de cabeza que hacemos al mirar el movil, el teclado del ordenador...

Aprende a gestionar mejor el estrés

Es otra de las causas que puede provocar que los músculos de tu cuello se agarroten.

Por eso, ante situaciones de nervios y ansiedad, lo mejor es utilizar herramientas que te ayuden a relajarte: la respiración consciente también puede convertirse en una buena aliada en estos casos.

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