África González
Dra. África González

Catedrática de Inmunología

Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

¿Hay un límite a las vacunas de la covid que podemos ponernos?
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España, con uno de los niveles de aceptación de las vacunas más altos, está poniendo la tercera dosis contra la covid a los seis meses de la que en principio era la pauta completa de Pfizer y Moderna.

Todos los países ricos lo están haciendo. En los vacunados con AstraZeneca incluso se ha reducido el periodo de espera a tres meses en un intento por mejorar la eficacia, ante la variante ómicron.

Israel, que empezó semanas antes las primeras dosis, propuso ya las cuartas dosis de Pfizer, aunque cambió de opinión viendo el avance imparable de ómicron.

Límite al número de vacunas

El problema es que las vacunas actuales no frenan lo suficiente el contagio y en pocas semanas decae la eficacia para evitar la covid. Sí son muy eficaces para evitar que se agrave la enfermedad.

Por tanto, ¿habrá que seguir vacunando, al menos a las personas más vulnerables? En teoría sí se puede. Se hace con la vacuna de la gripe. Pero hay matices.

  • El número de vacunas que puede ponerse de un solo tipo es limitado”, nos aclara la doctora África González Fernández, catedrática de Inmunología de la Universidad de Vigo.

No significa, por supuesto, que hay que frenar la vacunación. Las vacunas son la mejor solución que tenemos hoy contra la covid y otras enfermedades.

El problema que se plantea aquí es dar una vacuna frente al mismo virus de forma sucesiva en un corto periodo de tiempo.

Qué problemas generan tantas dosis

Esta vacunación continua “podría generar una gran respuesta inmunitaria frente a un solo patógeno”, explica la doctora González.

Y esto que en apariencia parece positivo, no lo es tanto. Se han descrito algunos problemas con otros tipos de vacunas:

  • Fallos de tolerancia: falta de respuesta inmune, lo contrario a lo que queremos conseguir.
  • Inflamación por exceso de anticuerpos circulando en la sangre.
  • Eliminación de las células defensivas activadas: se agotan, por activación continuada.

No está claro que esto suceda con las vacunas para el coronavirus, pero no parece deseable que tengamos que vacunarnos cada 6 meses, ni tampoco que sea necesario”, dice la inmunóloga.

Cómo funcionan las defensas

Cuando nos vacunamos o nos infectamos de manera natural por contagio del coronavirus, se ponen en marcha dos tipos de respuesta inmune: la respuesta humoral o de anticuerpos y la celular.

Los anticuerpos son la primera línea de defensa, la que frena la entrada del virus a las células. Con el tiempo se reduce su número. Es normal precisamente para evitar que estén innecesariamente circulando por la sangre cuando ya no hay infección.

Eso no implica que no estemos protegidos. Aunque los niveles de anticuerpos disminuyan, la respuesta celular y las células de memoria (las que crean nuevos anticuerpos) siguen muy activas.

La tercera dosis tiene sentido para personas con inmunosupresión y mayores de 65 años, pero no para la población general”, opina la doctora González.

La solución: la vacuna amplia

Actualmente se está trabajando en una vacuna multivariante que podría reconocer a cualquier variante de coronavirus.

Está ya en fases clínicas en Estados Unidos. Es decir, ya está creada y se está empezando a ensayar su efectividad. “Yo creo que el futuro debe ir por ahí”, dice la doctora.

"Hay que ayudar al resto de países para que vacunen cuanto antes"

Para esta inmunóloga, la prioridad ahora es otra: “Hay que ayudar al resto de países para que vacunen cuanto antes”.

Esa será la mejor manera de disminuir muertes y enfermedad, controlar la extensión de la pandemia, y disminuir las opciones de desarrollo de nuevas variantes.

Si vacunamos a todos en poco tiempo y a nivel global ganaremos todos”, recuerda.

Por qué los niños se vacunan más

Si vacunar muy seguido parece que no es aconsejable, la pregunta que queda en el aire es qué pasa con los niños, que son los más vacunados.

  • Los niños pequeños reciben varias vacunas en un breve periodo de tiempo, pero frente a distintos patógenos” puntualiza la inmunóloga.

Suelen recibir 3 dosis espaciadas al menos 2 meses entre ellas. Y la mayoría son vacunas que quedan de por vida.

En algunos casos reciben una dosis de recuerdo pasados unos años, como es el caso de la vacuna de difteria-tétanos o de la polio”, añade.

Si miramos el calendario vacunal de nustros hijos, comprobaremos que, efectivamente, para cada enfermedad se suelen administrar 2, 3 o incluso 4 dosis (caso de hepatitis B para niños con madre portadora del virus).

Para tranquilidad de los padres, hay que insistir que no pasa nada. Se lleva haciendo sin problemas desde hace décadas. Porque se espacian en el tiempo y luego perduran.