Por Soledad López, periodista especializada en salud

Predecir el riesgo de cáncer de mama 20 años antes
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Saber el riesgo que tiene una mujer de sufrir cáncer de mama es una herramienta valiosísima para llevar un mejor control y realizar un diagnóstico precoz. Y en el caso del cáncer de mama, el diagnóstico precoz es sinónimo de buen pronóstico.

Médicos e investigadores del Hospital del Mar y del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) han desarrollado el primer modelo que permite prever de forma individualizada el riesgo de desarrollar cáncer de mama en un plazo de veinte años.

Se ha diseñado para mujeres entre 50 y 69 años, que es cuando hay mayor riesgo de tumor mamario.

Conocer el riesgo de cáncer en dos décadas

La Dra. Marta Román, una de las autoras del estudio y adjunta del Servicio de Epidemiología y Evaluación del Hospital del Mar e investigadora del IMIM, explica las dos grandes ventajas del modelo que acaban de desarrollar:

  • Para mujeres sanas y asintomáticas. "Se ha desarrollado a partir del estudio de mujeres asintomáticas que se realizan una mamografía de control cada dos años. Por tanto, no es un modelo desarrollado para mujeres que acuden al hospital con una sintomatología sospechosa de cáncer de mama, sino para mujeres totalmente sanas y asintomáticas".
  • Predecir el riesgo de desarrollar cáncer en veinte años. Los modelos actuales permiten predecir como máximo a dos, a cinco o a diez años el riesgo que tiene una mujer de desarrollar cáncer de mama. "Al disponer de una gran cohorte con un seguimiento de 20 años, hemos podido calcular estas probabilidades a dos, a diez, a quince y hasta veinte años y podemos ofrecer una información más completa de cómo se puede desarrollar el cáncer de mama a lo largo del tiempo", concluye la Dra. Marta Román.

El trabajo, que acaba de publicar la revista PLOS-ONE, ha revisado datos de casi 122.000 mujeres que se han sometido a una mamografía de control en el Hospital del Mar y en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau entre los años 1995 y 2015.

Qué variables se tienen en cuenta

El modelo propuesto por los investigadores para evaluar el riesgo de cáncer de mama a largo plazo tiene en cuenta cuatro variables que se pueden recoger de forma muy sencilla cuando las mujeres van a realizarse una mamografía de control.Así lo explica la Dra. Román:

  • La edad. Es el criterio o variable estándar para convocar a las mujeres a realizarse una mamografía entre los 50 y los 69 años.
  • Antecedentes de cáncer de mama. Esta dato también se pregunta en el momento de la mamografía.
  • Lesiones mamarias benignas previas que se hayan visto en controles anteriores.
  • Patrones mamográficos sospechosos. Se tiene en cuenta también si el radiólogo observa alguna señal sospechosa (asimetrías u otros indicios) aunque esto no implique la existencia de enfermedad.

"Toda esta información es la que se utiliza para proyectar la probabilidad de desarrollar un cáncer a dos, a diez o a 20 años", concluye la especialista.

Para validar estas variables, los investigadores han podido analizar veinte años de datos de los programas de cribado, con un seguimiento medio de 7,5 años de las mujeres que pasaron por los programas.

De las 122.000 mujeres que se sometieron a las pruebas de detección, 2.058 acabaron desarrollando un cáncer de mama. El análisis revela que el riesgo más alto se detectaba en las que tenían antecedentes familiares de esta enfermedad, lesiones benignas proliferativas y calcificaciones activas.

Personalizar los controles según el riesgo

Los modelos actuales de predicción de cáncer de mama no solo no llegan tan lejos en tiempo. Tampoco están orientados al grupo de mujeres que realmente participan en los programas de cribado de cáncer de mama, es decir, entre los 50 y los 69 años.

"Actualmente, el cribado de cáncer de mama trata igual a todas las mujeres de entre 50 y 69 años. Pero dentro de este colectivo hay mujeres que, en función de sus características, pueden tener más riesgo de sufrir la enfermedad que otras. Son variables que hay que tener en cuenta", explica el autor principal del estudio, Javier Louro, matemático e investigador pre-doctoral del Grupo de investigación en Epidemiología y Evaluación del IMIM.

"El modelo permite, por primera vez, predecir el riesgo de desarrollar la enfermedad en intervalos de dos años, hasta llegar a los veinte años, cuando, generalmente, los modelos anteriores tenían una capacidad de predicción de solo un único horizonte temporal", aclara Louro.

Así pues, con este nuevo modelo se podrá adaptar el seguimiento de las pacientes en función de su riesgo, personalizando la frecuencia de las pruebas de cribado, que ahora se hacen cada dos años a todas las mujeres entre los 50 y los 69 años.

"A las mujeres de más riesgo se les podría ofrecer hacerse una mamografía cada año o una resonancia magnética, que es más precisa, en lugar de una mamografía cada dos años. En cambio, a las participantes de menor riesgo, el tiempo entre éstas se podría ampliar", concluye la Dra Román.

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