La grasa parda protege de la prediabetes

La grasa parda, conocida como grasa buena, consume glucosa y triglicéridos y puede ser un mecanismo de protección contra la prediabetes. Aunque se le resta importancia a la prediabetes, se ha demostrado que aumenta el riesgo cardiovascular.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Activar la grasa parda reduce el riesgo de diabetes
iStock by Getty Images

La grasa parda no solo nos protege del frío y aumenta el gasto calórico. Un reciente estudio acaba de demostrar que actúa como un mecanismo de protección de primera línea contra la prediabetes –la antesala de la diabetes–, una situación clínica a la que no se le da demasiada importancia pero que puede aumentar el riesgo cardiovascular.

Grasa parda

La grasa parda es un tipo de grasa corporal que resulta beneficiosa para la salud, y que se activa cuando sentimos frío utilizando el azúcar y la grasa de la sangre para generar calor.

¿Cómo lo hace? Mediante una proteína llamada UCP-1 que se encuentra en el interior de la célula de grasa parda (adipocito pardo) y que utiliza triglicéridos y glucosa como combustible para transformarlos en calor.

"Si la grasa parda produce calor a partir de triglicéridos (que es un tipo de grasa) y glucosa, es lógico que también ayude a combatir el acúmulo de grasa y los niveles de glucosa en sangre, por eso se cree que es una aliada contra la obesidad y la diabetes tipo 2", explicaba a Saber Vivir Jonatan Ruiz, profesor del departamento de Educación Física y Deportiva de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Granada.

Pues bien, ahora ya no es una sospecha. Hay evidencia científica de que este tipo de grasa buena protege frente a la prediabetes en personas jóvenes y delgadas. Lo ha demostrado un estudio publicado por la Sociedad de Medicina Nuclear e Imagen Molecular. Eso quiere decir que, ante los primeros incidios de mal funcionamiento metabólico, la grasa parda tiene un eficaz efecto corrector, preventivo y protector.

Qué es la prediabetes

La prediabetes es una afección en la que la cantidad promedio de glucosa en sangre es elevada pero no lo suficientemente alta como para ser diagnosticada como diabetes tipo 2.

Hasta no hace mucho se creía que no revestía demasiada importancia, pero un estudio reciente presentado en la Sesión Científica Anual del American College of Cardiology revela que la prediabetes no es tan benigna como se pensaba.

El estudio revela que las personas con prediabetes son más propensas a sufrir un ataque cardiaco, un ictus u otro evento cardiovascular importante en comparación con aquellas que tienen niveles normales de azúcar en sangre.

De hecho, los expertos ya hablan de que habría que enfocarse en prevenir la prediabetes y no tratar solo la diabetes. Y una forma de identificar la prediabetes podría ser analizando la grasa parda.

Detalles del estudio

"El objetivo principal de este estudio fue evaluar si existen diferencias en los niveles iniciales de glucosa, insulina, lípidos y otros metabolitos entre personas con cantidades variables de grasa parda", explica el Dr. John P. Crandall, del Instituto Mallinckrodt de Radiología de la Universidad de Washington.

"También examinamos muestras de sangre y estilos de vida de los pacientes para evaluar su asociación con la grasa parda", añade.

Los investigadores estudiaron a 34 voluntarios sanos de entre 18 y 35 años y con un índice de masa corporal (IMC) entre 18 y 25.

  • Se tomaron muestras de sangre y se realizaron entrevistas de estilo de vida.
  • Para activar la grasa parda, los participantes usaron trajes refrescantes para reducir la temperatura de su cuerpo justo por encima del punto de sufrir escalofríos.
  • Pasadas dos horas, los participantes se quitaron los trajes refrigerantes y se tomaron imágenes con una técnica específica para medir la cantidad grasa parda.
  • También se tomaron muestras de sangre tras quitarse los trajes de enfriamiento.

Con todos estos datos, los investigadores relacionaron los niveles de glucosa, insulina, lípidos y otros metabolitos con el volumen y la intensidad de la grasa parda activa de cada participante. Usando un punto de corte medio, los participantes se clasificaron en dos grupos: niveles altos de grasa parda o niveles bajos de grasa parda.

Al analizar los resultados, vieron que los niveles altos de grasa parda se asociaban con una disfunción metabólica temprana.

  • Los niveles de glucosa, insulina, hormona estimulante de la tiroides y triglicéridos después del enfriamiento fueron significativamente más altos en el grupo con un alto contenido de grasa parda.
  • Además, se encontró una diferencia significativa en el IMC: los participantes con niveles altos de grasa parda tenían un IMC más alto que los que tenían niveles bajos de grasa parda.
  • Los que tenían niveles bajos de grasa parda tras el enfriamiento también seguían una dieta más equilibrada y hacían ejercicio.

"Nuestro estudio sugiere que la activación de la grasa parda es un mecanismo de defensa metabólico en la prediabetes", explica John P. Crandall. Se eleva más justamente en aquellos pacientes con riesgo de prediabetes para consumir más glucosa y triglicéridos y protegerlos de desarrollar diabetes.

"También demuestra que las pruebas de imagen para detectar al grasa parda pueden ayudar a identificar a los personas que están en riesgo de desarrollar prediabetes", concluye.