lo natural puede alejar cancer

Numerosos estudios han demostrado que los hábitos de vida influyen, y mucho, en la aparición de un gran número de cánceres. Algunos, como el alcohol y el tabaco, aumentan el riesgo de sufrir esta enfermedad; mientras que otros, como ciertos alimentos, nos ayudan a reducirlo.

¿Pero qué debemos comer y qué no? ¿Realmente es necesario recurrir a ingredientes exóticos y poco utilizados en nuestra cocina?

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Para resolver estas y otras dudas respecto al vínculo entre alimentos y cáncer hemos hablado con la doctora Paula Jiménez Fonseca, oncóloga y coautora del libro “Comer para vencer el cáncer.

Alimentos y cáncer, una estrecha relación

¿Hasta qué punto lo que comemos puede reducir nuestro riesgo de sufrir cáncer?

Un estilo de vida saludable ayuda a prevenirlo. De hecho, el 40% de los cánceres se deben a agentes ambientales y, por tanto, a causas evitables. De ellos, el 14% se relaciona directamente con lo que comemos: parece que un 9% de los cánceres se deben a una dieta inadecuada y un 5% a la obesidad.

De entre los diferentes tipos de cáncer, hay 14 en los cuales la relación con una mala alimentación está ya demostrada científicamente.

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  • Son la mayor parte de los tumores digestivos, pero también los hay que afectan a otros órganos como el de mama, el de útero, el de tiroides o el de próstata.

Todo esto hace que tanto a nivel de prevención como una vez se ha diagnosticado el cáncer la alimentación sea muy importante, ¿no?

Es fundamental sobre todo en la prevención, porque una vez que ya tienes el cáncer van a ser la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia, los que van a tener un papel protagonista.

El cáncer no se cura con alimentos, pero puede ser un buen apoyo al tratamiento

Pero sí se sabe que una buena alimentación complementa los tratamientos médicos porque, al ayudar a que el paciente (y su sistema inmune) se mantenga fuerte, contribuye, por ejemplo, a que se puedan recibir las dosis de tratamiento adecuadas.

¿Cuáles son las claves para identificar los alimentos que más pueden ayudarnos a prevenir el cáncer?

Lo primero que hay que tener claro es que no hay que “hacer dieta”, sino cambiar de hábitos. Tiene que ser algo mantenido en el tiempo. Es importante tener presente que el cáncer suele aparecer cuando vamos envejeciendo, y que es fruto de todo lo que hayamos hecho a lo largo de nuestra vida.

En cuanto al tipo de alimentos, lejos de productos exóticos, con nombres raros o de lugares lejanos, el Código Europeo Contra el Cáncer recomienda el consumo abundante de algo tan fácil de encontrar en nuestras tiendas y mercados como los cereales, las legumbres, las frutas y las verduras.

  • Todos los días deberíamos consumir hasta 3-4 raciones de cereales, hasta 3 de fruta y 2 de verduras.
  • Respecto a las legumbres, hay que tomarlas al menos 3 veces por semana.

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Junto con el aceite de oliva y el pescado azul son los pilares de nuestra Dieta Mediterránea, que lamentablemente estamos perdiendo en parte debido al consumo de otro tipo de alimentos que nunca se incluyeron en ella, como los típicos de la comida rápida.

¿Hasta qué punto la carne puede llegar a ser perjudicial?

El Código Europeo es muy claro con las carnes: las que hay que evitar son los ahumados, los salazones, los embutidos y los procesados.

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La carne roja hay que limitarla, sí, no se puede consumir en grandes cantidades, pero desde luego no habría que evitar un bistec de ternera, un poco de jamón ibérico, que son alimentos de calidad si se consumen moderadamente: unos 75 gramos no más de dos días a la semana.

Lo que explica me recuerda a como comían nuestras abuelas y abuelos, una dieta en la que, por ejemplo, las legumbres estaban mucho más presentes, en la que se comía carne pero no con tanta frecuencia…

Con la industrialización tenemos demasiado acceso a una serie de alimentos que no son los mejores, pero detrás de los cuales hay mucho marketing.

Hoy en día accedemos muy fácilmente a productos que hace unas décadas no existían

Son fáciles de conseguir y de fácil ingesta, y el problema es que los estamos utilizando más de lo que deberíamos porque son prácticos y apetitosos. Pero están muy procesados, contienen mucho azúcar o mucha sal…

El comer alimentos frescos y de temporada es lo más saludable, porque no están nada procesados.

¿Y si no podemos hacer la compra cada día?

Hay situaciones familiares o sociales que no nos permiten ir todos los días a una tienda, y en estos casos la alternativa sería comprar los vegetales congelados.

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Es muchísimo mejor, por ejemplo, cocinar una menestra congelada que comprarla ya cocinada y envasada, porque en el proceso se le pueden haber añadido gran cantidad de colorantes y conservantes. Además, se han podido perder también vitaminas y minerales.

Esto también puede ocurrir con frutas y verduras que traen de otros países, cuando realmente no es necesario porque en España contamos con una gran variedad al respecto. Cualquier fruta o verdura de temporada va a jugar un papel fundamental en nuestra dieta, y deberíamos concienciarnos de ello.

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