Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

El cigarrillo electrónico puede afectar al corazón
iStock by Getty Images

Los cigarrillos electrónicos se han visto tradicionalmente como una alternativa menos nociva al tabaco.

Sin embargo, un informe de la World Heart Federation (WHF) revela que pueden llegar a duplicar el riesgo de infarto.

El informe, titulado "Cigarrillos electrónicos: una nueva amenaza para la salud cardiovascular", repasa cómo afecta el vapeo al corazón e invita a la reflexión.

  • Y es que los cigarrillos electrónicos pueden favorecer las arritmias y la hipertensión, los problemas vasculares e incluso los coágulos sanguíneos.

Los autores del informe piden una regulación más estricta de estos dispositivos, así como una mayor supervisión de las estrategias de márketing y ventas. Una petición a la que se suma la Fundación Española del Corazón.

¿El objetivo? Poner freno a esta nueva forma de consumo de tabaco, cada vez más habitual entre los jóvenes.

Además, no hay que olvidar que los cigarrillos electrónicos, como los convencionales, contienen nicotina, una sustancia tóxica y altamente adictiva, por lo que "no deberían promocionarse como productos seguros o de daño reducido", señala de FEC.

Cómo daña el vapeo al corazón

Existe evidencia científica de peso para asegurar que los cigarrillos electrónicos perjudican seriamente el corazón.

Como explica la Dra. Regina Dalmau, del Grupo de Expertos en Tabaco de la WHF y portavoz de la FEC:

  • "Los líquidos y los aerosoles de los cigarrillos electrónicos contienen sustancias tóxicas y existe evidencia creciente de que pueden causar daño cardiovascular".

De hecho, la WHF asegura en su informe que los consumidores de cigarrillos electrónicos tienen casi el doble de probabilidades de sufrir un infarto que los no fumadores. Y sin llegar al extremo del infarto, el vapeo también:

  • Aumenta el ritmo cardíaco y la presión arterial. Recordemos que la hipertensión es la primera causa de muerte cardiovascular en el mundo.
  • Provoca latidos irregulares. Las arritmias no tratadas, como la taquicardia o la fibrilación auricular pueden tener consecuencias graves, como un paro cardíaco o derrames cerebrales.
  • Origina problemas vasculares. La enfermedad vascular afecta a arterias y/o venas (arteriosclerosis), lo que aumenta el riesgo de rotura y, en consecuencia, de infarto o ictus.
  • Se sospecha que aumenta el riesgo de coágulos sanguíneos. Los trombos pueden bloquear el flujo sanguíneo o provocar la rotura de un vaso.

No son una alternativa a dejar de fumar

Estos dispositivos se anuncian como una alternativa para dejar de fumar, aunque diversas investigaciones han demostrado que no es así.

"La mayoría de las personas que los usan para dejar el hábito de la nicotina terminan fumando tanto cigarrillos convencionales como electrónicos, lo que puede suponer un riesgo persistente para la salud", explica la Dra. Regina Dalmau, del Grupo de Expertos en Tabaco de la WHF y portavoz de la FEC.

  • La nicotina es una sustancia tóxica y altamente adictiva que se encuentra no solo en los cigarrillos convencionales sino también en los electrónicos.

"Muchos fumadores de estos dispositivos desarrollan dependencia a la nicotina, una sustancia que puede ser tan adictiva como la cocaína o la heroína y especialmente peligrosa en mujeres embarazadas, niños y adolescentes", señala la Fundación Española del Corazón.

Por ello, insiste la Dra. Dalmau, "los cigarrillos electrónicos no deberían promocionarse como productos seguros o de daño reducido", subraya.

Además de nicotina, estos productos también incluyen productos químicos como el propenglicol y el glicerol vegetal.

  • El propenglicol evita la sequedad de las mucosas, pero no se sabe qué reacción provoca cuando se suministra a altas temperaturas. Y el vapor del cigarro alcanza los 60 grados.
  • El glicerol se utiliza para crear humo artificial y se desconocen sus consecuencias por un uso continuado.

Restringir su consumo

El vapeo se ha popularizado entre los jóvenes, por ello el informe de la WHF pide campañas más agresivas enfocadas a este público.

En concreto, el documento pide a los gobiernos una serie de actuaciones específicas con respecto al cigarrillo electrónico:

  • Prohibir su venta y distribución a menores.
  • Prohibir el uso de sustancias aromatizantes, especialmente aquellas que atraen a los menores.
  • Llevar a cabo más estudios sobre sus efectos a largo plazo en materia de salud cardiovascular.
  • Aplicarles impuestos especiales.
  • Prohibir su comercialización, publicidad y afirmaciones engañosas.
  • Y prohibir su uso en aquellos lugares donde no se puede fumar.

Casi 1 de cada 10 jóvenes de entre 14 y 18 años fuma a diario en España, y aumenta de forma preocupante el uso del cigarrillo electrónico.

Según la última encuesta ESTUDES (Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España), el 48,4% de los jóvenes han utilizado en alguna ocasión el cigarrillo electrónico, cuando en la encuesta anterior era el 20,1%.

La edad media de inicio al consumo de tabaco son los 14,1 años y en solo 6 meses el consumo se convierte en habitual.