Dr. Miguel Enrique del Valle Soto
Dr. Miguel Enrique del Valle Soto

Catedrático de Medicina Deportiva

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Cómo les afecta el clima a los deportistas de elite
iStock by Getty Images

Más allá de las dificultades y el riesgo que implica realizar unos Juegos Olímpicos durante una pandemia, el otro gran problema al que se enfrentan los deportistas son las altísimas temperaturas que sufre Japón en verano.

En los meses de julio y agosto, Tokio puede alcanzar los 40ºC con el 70% de humedad. Una combinación fatal para un deportista porque influye directamente en su rendimiento.

El Dr. Miguel Enrique del Valle Soto, catedrático de Medicina Deportiva de la Universidad de Oviedo, explica a Saber Vivir cómo pueden afectar estas condiciones climatológicas extremas al rendimiento deportivo de los atletas y las estrategias que existen para combatirlas.

Deportes de resistencia, los más afectados

Las temperaturas elevadas combinadas con unos altos niveles de humedad afectan especialmente a los deportes de resistencia, y si no se ponen las medidas adecuadas podrían provocar un síncope.

Así pues, apunta el Dr. del Valle Soto, los triatletas y los maratonianos son los deportistas más afectados. También los tenistas o los futbolistas.

En estas condiciones climatológicas, el rendimiento deportivo puede reducirse entre un 10 y un 15%.

Y, según indican los estudios, las repercusiones suelen ser más negativas en los hombres que en las mujeres.

Por qué baja el rendimiento con el calor

La causa principal de la reducción del rendimiento deportivo en un ambiente caluroso y con humedad es la deshidratación. Así lo explica el catedrático de Medicina Deportiva:

  • El mecanismo que utiliza el cuerpo para eliminar el calor y mantener su temperatura central estable es la sudoración.
  • Esa sudoración excesiva provoca lógicamente deshidratación, lo que da lugar a una reacción en cadena muy negativa.
  • La deshidratación disminuye el volumen de sangre, lo que provoca una bajada de la presión arterial.
  • Entonces el corazón aumenta la frecuencia cardiaca con el fin de seguir proporcionando el flujo de sangre necesario a los músculos y también a la piel, encargada de la sudoración.
  • Este proceso es normal y necesario para mantener la temperatura central porque de lo contrario podría producirse un síncope.
  • Como consecuencia de ello, al deportista le suben las pulsaciones aunque no aumente la intensidad del ejercicio, lo que hace que baje su rendimiento.

Por otro lado, cuando hacemos ejercicio vamos eliminando ácido láctico y así podemos mantener el ritmo.

Pero en situaciones de calor, el cuerpo, en su intento de enfriarse, provoca una acumulación de ácido láctico. Esto hace que se consuman más rápido las reservas de glucógeno y el deportista se fatiga antes.

Cómo compensar los efectos del calor extremo

Son varias las estrategias para disminuir el impacto del calor en el rendimiento deportivo, explica el catedrático.

"Lo más importante para neutralizar el impacto de las altas temperaturas es la hidratación porque el problema lo provoca justamente la deshidratación", señala.

Superhidratación antes, durante y después del ejercicio

Puede recurrirse a bebidas que mantengan los iones del cuerpo o a granizados.

También hay deportistas que recurren al glicerol. Se trata de un alcohol que se encuentra en los alimentos grasos.

El cuerpo produce constantemente glicerol de forma natural cuando moviliza sus propias grasas. Es útil para combatir la deshidratación durante el ejercicio porque aumenta la retención de agua en casi un 50%.

Enfriamiento previo del cuerpo

Si vamos a aumentar la temperatura corporal al hacer ejercicio, el enfriamiento previo es útil para retrasar esa pérdida de líquidos a través de la sudoración.

El Dr. Miguel Enrique del Valle Soto explica que son varias las maneras para enfriar el cuerpo antes de la competición: con bebida frías, chalecos refrigerantes...

Aclimatarse al calor

La exposición repetida a temperaturas elevadas hace que el cuerpo se aclimate, de forma que la tasa de sudoración y la temperatura de la piel se adaptan mucho mejor a situaciones de calor.

Para lograrlo, las semanas previas a la competición los deportistas se entrenan en condiciones climatológicas similares a las que van a tener durante los juegos.

Sauna

Es otra forma de exponerse al calor que ayuda al cuerpo a aclimatarse a temperaturas elevadas.

Todas ellas son estrategias que ayudan a resistir mejor las altas temperaturas y la humedad. Así pues, llegado el momento de la competición la deshidratación será menor.

No hay que olvidar que simplemente una pérdida del 2% de líquidos en el organismo ya disminuye la capacidad termorreguladora del cuerpo. Si esa pérdida asciende al 5 o 6%, el rendimiento muscular disminuye claramente.