desinfectante manos

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desinfectante manos

El uso de geles y lociones desinfectantes de manos se limitaba hasta hace poco a hospitales o consultas médicas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, se pueden encontrar dispensadores con estas sustancias en los lavabos de muchos centros comerciales. E incluso se venden ya en la mayoría de los supermercados en formatos pequeños pensados para llevar en el bolso.

El 15 de octubre se celebra el Día Mundial del Lavado de Manos, una de las mejores medidas para prevenir contagios de enfermedades como la gripe, según los organismos médicos.

Sin embargo, ¿es realmente necesario que además utilicemos en el día a día productos desinfectantes? ¿Puede resultar perjudicial usarlos en exceso? En Saber Vivir hemos consultado a dos expertos para aclarar estas dudas.

¿Desinfectante o jabón, qué es mejor?

El doctor Francisco Guillén, de la Unidad de Medicina Preventiva de la Clínica Universidad de Navarra, nos cuenta que este tipo de productos se deben utilizar en las mismas circunstancias en las que nos lavaríamos las manos con agua y jabón.

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"Por ejemplo, al coger una escalera mecánica nos apoyamos en la barandilla por la que cientos de personas han pasado. Alguna puede tener un proceso catarral, puede haber estornudado protegiéndose con la mano y, a continuación, tocar la barandilla", expone. Es decir, que sin darnos cuenta, estamos expuestos a las bacterias de cientos de personas.

En una hora nos tocamos de media 23 veces la cara, lo que favorece los contagios

Además, inconscientemente nos tocamos la cara con mucha frecuencia: "Unas 23 veces por hora, así que es muy fácil contagiarse de una infección respiratoria a través de las manos".

  • Guillén también señala que aquellas personas que, por trabajo o la razón que sea, se ven obligadas a dar la mano muchas veces al cabo del día sería recomendable que utilizaran una solución hidroalcohólica o que se lavaran las manos a menudo.

En situaciones concretas

Por su parte, la doctora Paloma Borregón, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología, expone algunos matices sobre el uso que debería hacerse de los productos desinfectantes:

"Son útiles, pero solo son necesarios cuando no tenemos acceso al agua y jabón. Siempre que podamos es mejor lavarse las manos siguiendo las recomendaciones de la OMS (suficiente tiempo y por todas las superficies), con algún gel suave que no haga mucha espuma y respete la piel", aclara.

Son útiles cuando no tenemos posibilidad de lavarnos las manos con agua y jabón

En cualquier caso, la limpieza de manos es imprescindible sobre todo antes de comer o después de ir al baño.

¿Es perjudicial abusar de los antisépticos?

Un reciente estudio de la Universidad de Queensland (Australia) alerta de que el uso frecuente de geles y lociones para la desinfección de las manos podría estar contribuyendo a la resistencia a los antibióticos, un grave problema de salud pública según la OMS.

Los productos que contienen triclosán podrían favorecer la resistencia a los antibióticos

La investigación se centra concretamente en aquellos que contienen triclosán, un compuesto antimicrobiano utilizado en más de 2.000 productos de higiene y cuidado personal. No todos los desinfectantes para manos contienen esta sustancia.

"También están apareciendo resistencias a las soluciones hidroalcohólicas, pero esto es un mecanismo de selección natural, al igual que ocurre con la resistencia a los antibióticos. Se ha visto que las cepas actuales son más resistentes que las de hace 20 años", aclara el doctor Guillén.

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  • De hecho, otra investigación ha demostrado que la bacteria multirresistente Enterococcus faecium se ha vuelto cada vez más tolerante a los desinfectantes a base de alcohol para frotar las manos, ampliamente utilizados en todos los hospitales para prevenir infecciones.

Posibles problemas cutáneos

La doctora Borregón introduce una crítica hacia el uso extendido de este tipo de productos: "La gente a veces se vuelve loca queriendo evitar microbios y los usa tanto que es perjudicial".

Aunque añade: "En el fondo, también es malo lavarse las manos muchas veces al día, primero porque se irrita y reseca la piel; y segundo, porque acabaremos alterando la flora de la piel, las bacterias y los hongos que viven con nosotros habitualmente y no son perjudiciales".

Usar en exceso los desinfectantes, como lavarse demasiado las manos, puede alterar la flora de la piel

Las personas que se encuentren en los siguientes casos deberían evitar el uso de estos geles y lociones desinfectantes, según la dermatóloga:

  • Si sufren eccema de manos.
  • Si tienen la piel muy seca.
  • Si hay heridas abiertas.
  • Si son alérgicas a alguno de los componentes del gel.

El doctor Guillén, por su parte, reconoce que algunas personas pueden sensibilizarse frente a alguno de los componentes de la solución hidroalcohólica, si bien "también hay personas que se sensibilizan frente al jabón antiséptico, y deben usar soluciones hidroalcohólicas".

Es preferible elegir productos sin parabenos para prevenir reacciones alérgicas

En cuanto a los diferentes productos que pueden encontrarse en el mercado, la doctora Borregón explica que los hay con y sin alcohol. "Los más habituales son los que tienen alcohol, pero a la vez irritan la piel. Los más recomendables son los que no llevan parabenos, porque pueden producir reacciones alérgicas".

10 pasos para lavarte bien las manos

Si en la mayoría de los casos lavarnos las manos con agua y jabón es suficiente, la cuestión es ¿lo hacemos de forma correcta o nos limitamos a hacer un poco de espuma y listos?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda dedicar entre 40 y 60 segundos a esta operación y seguir los siguientes pasos para asegurarse una buena higiene:

  • 1. Mójate las manos con agua. Deposita en la palma suficiente jabón para cubrir toda la superficie de ambas manos.
  • 2. Frota las palmas de las manos entre sí.
  • 3. Después frota la palma de la mano derecha contra el dorso de la izquierda entrelazando los dedos, y luego viceversa.
  • 4. De nuevo restriega las palmas de ambas manos entre sí con los dedos entrelazados.
  • 5. A continuación, frota el dorso de los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta, agarrándote los dedos.

No olvides frotar entre los dedos y dedica unos segundos a cada pulgar

  • 6. Frota con un movimiento de rotación el pulgar izquierdo rodeándolo con la palma de la mano derecha. Repite con el otro pulgar.
  • 7. Restriega la punta de los dedos de la mano derecha contra la palma izquierda haciendo un movimiento de rotación. Repite cambiando de mano.
  • 8. Enjuágate bien las manos con agua.
  • 9. Sécatelas con una toalla preferiblemente desechable.
  • 10. Por último, utiliza la toalla o un papel para cerrar el grifo.