evita estrenimiento. Evita el estreñimiento

1 / 8 Evita el estreñimiento

Uno de los factores más importantes que intervienen en la aparición de las hemorroides es el estreñimiento. De modo que si lo evitamos, también pondremos freno a las almorranas.

Para ir al baño a un ritmo adecuado incluye en tu dieta alimentos ricos en fibra. El aguacate, el kiwi, la judía verde, las semillas de lino o las ciruelas entre otros son alimentos que te pueden ayudar.

  • ¿Vas bien al baño? El término regularidad es muy relativo ya que depende de muchos factores: ir 3 veces semanales como mínimo sería la base para delimitar este término. Aunque ir al baño con más frecuencia pero que defecar comporte mucho esfuerzo, por ejemplo, podría ser otro síntoma de estreñimiento.
ejercicio. Camina todo lo que puedas

2 / 8 Camina todo lo que puedas

La vida sedentaria es otro aspecto a tener muy en cuenta a la hora de evitar la formación de almorranas y sus molestos picores.

La Organización Mundial de la Salud recomienda 150 minutos semanales de actividad física moderada o, lo que es lo mismo, 20 minutos diarios.

  • Llevar una vida activa mejora la circulación sanguínea y aleja el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
guindilla. Aléjate del picante

3 / 8 Aléjate del picante

Aunque no son su origen, comer picante puede agravar el estado de las hemorroides. De modo, que aderezar con una guindilla nuestro guiso, puede que le dé un toque de alegría, pero probablemente también será el desencadenante de un episodio de hemorroides.

  • Además de las comidas picantes, el café y el alcohol empeoran los síntomas de las hemorroides, de acuerdo con el New York University Medical Center.
higiene anal. Cuida la higiene anal

4 / 8 Cuida la higiene anal

Cuando las hemorroides ya han aparecido es especialmente importante que evites rascarlas. Es conveniente que tras ir al baño limpies la zona con agua tibia y jabón neutro.

  • El exceso de lavado puede hacer desaparecer el manto graso natural de la piel anal, por lo que puede ser recomendable usar una pomada para evitar las irritaciones. Consulta con un especialista.
  • Aunque sientas picor debes limpiarte con suavidad y con pequeños "toques" sin frotar.
cola caballo. Toma un relajante baño de asiento

5 / 8 Toma un relajante baño de asiento

Si hay sangrado puedes utilizar cola de caballo, ya que es un poderoso antihemorrágico y cicatrizante.

Hierve entre 100 y 150 gramos de la planta por litro de agua. Cuando lo vayas a aplicar, asegúrate de que la temperatura ha bajado hasta ser suave y agradable. Siéntate sobre la palangana unos 15 minutos. Después puedes aplicar gel de aloe vera ya que es cicatrizante y desinflama.

  • Recuerda que siempre que exista sangrado es importante visitar a tu médico.
beber liquido. Bebe mucho líquido

6 / 8 Bebe mucho líquido

La idea es favorecer el tránsito intestinal y evitar los esfuerzos excesivos al defecar. Para ello, además de una alimentación rica en fibra, es fundamental beber mucho líquido.

La cantidad recomendada suele ser alrededor de dos litros de agua al día. Para ponértelo fácil, puedes repartirlos en 4 vasos antes del medio día y otros cuatro hasta el final de la jornada.

  • Además puedes beber infusiones, zumos naturales, caldos de verduras…
ropa algodon. La ropa ajustada no ayuda

7 / 8 La ropa ajustada no ayuda

Aunque llevar unos pantalones apretados o ropa interior (tanga) no puede señalarse como una de las causas de las hemorroides, sí puede decirse que son responsables de problemas de irrigación sanguínea lo que no favorece en absoluto a su desaparición. Además, van a agudizar sus molestos síntomas.

  • Utiliza ropa interior de algodón cuya suavidad cuida tu piel con una textura agradable.
hielo. Hielo para el alivio rápido

8 / 8 Hielo para el alivio rápido

Uno de los remedios más sencillos para calmar el picor que producen las hemorroides es la aplicación de hielo.

La baja temperatura desinflama las venas de la zona anal, ya que se reduce la cantidad de sangre que fluye en la misma.

  • Siéntate sobre una bolsa de plástico con los cubitos de hielo durante unos 15 minutos.
  • Recuerda que el hielo nunca se puede aplicar directamente sobre la piel.

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convivir con las HEMORROIDES

Aunque todavía sigue siendo un tema tabú, lo cierto es que sufrir de hemorroides es una molestia muy habitual. Conocidas también como almorranas, se trata de pequeños vasos sanguíneos situados en el canal del ano que al dilatarse causan molestias.

La cuestión es que esas "molestias" pueden ser leves, cuando no pasan de ser un picor, o por el contrario, pueden manifestarse como algo más serio que requiera intervención quirúrgica.

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Ahora bien, entre un extremo y otro es donde se encuentra la mayoría de las personas que sufren (en silencio o abiertamente) de hemorroides.

En la galería que has visto, hemos recogido algunos consejos relacionados con las hemorroides, tanto para prevenirlas, como para aliviarlas cuando ya han hecho acto de presencia.

¿Qué tipo de hemorroides tengo?

Hemos visto que las almorranas se producen cuando se inflaman los vasos sanguíneos en el canal del ano. Ahora bien, dependiendo de su ubicación, hablaremos de hemorroides internas o externas.

Las primeras se sitúan en el interior del conducto anal y las segundas al borde del mismo, por eso es más fácil que salgan hacia fuera cuando se hacen esfuerzos, por ejemplo, al ir al baño.

Lo realmente importante es el grado de gravedad que revisten. Se han establecido cuatro estados, que generalmente se refieren a las internas.

  • Grado 1: Es el más leve. Solo producen un picor leve y algo de sangrado. Es frecuente que desaparezcan sin tratamiento especializado.
  • Grado 2: Suelen aparecer sobre todo durante la defecación volviendo después al interior. Los síntomas en este estadio son sangrado, picor, ardor y molestias al evacuar.
  • Grado 3: En este nivel las hemorroides descienden por debajo del esfínter y, para que vuelvan al interior tienen que ser empujadas manualmente. Es normal un aumento del sangrado y del resto de molestias.
  • Grado 4: Las almorranas se encuentran siempre fuera del esfínter, ya que no pueden ser introducidas manualmente. El sangrado deja de ser ocasional para ser cada vez más frecuente. Es habitual, incluso, que sangren las hemorroides incluso cuando no se está en el baño. En este caso, más que en ninguno de los anteriores, es más importante acudir al médico.