La pastilla de insulina está cerca: ¿se acabó pincharse para los diabéticos?

Desde que se descubrió la insulina hace 100 años, los científicos han intentado desarrollar una pastilla sin conseguirlo. Ahora han descubierto una molécula capaz de imitar a esta hormona que abre la puerta a desarrollar una píldora de insulina que sustituya a las inyecciones.

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Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Más cerca de una pastilla de insulina: ¿se acabó pincharse para los diabéticos?
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Hasta ahora no se ha podido desarrollar una píldora de insulina porque la degradan las enzimas del estómago.

Las personas con diabetes tipo 1 no pueden producir insulina y tienen que pincharse a diario para mantener sus niveles de glucosa en sangre bajo control. Ahora, una nueva investigación publicada en Nature Communications ha demostrado que se pueden utilizar moléculas que imitan la acción de la insulina para activar la absorción de glucosa en sangre, evitando por completo la necesidad de inyecciones de insulina. El descubrimiento abre la puerta a desarrollar una píldora para controlar la diabetes tipo 1.

¿Por qué todavía no hay una pastilla de insulina?

"Desde el descubrimiento de la insulina hace 100 años, el desarrollo de una píldora de insulina ha sido un sueño para los investigadores de la diabetes pero, después de décadas de intentarlo, ha tenido poco éxito", confiesa Dr. Nicholas Kirk, del Walter and Eliza Hall Institute (WEHI) de Melbourne y autor del estudio.

Hasta ahora, los intentos por desarrollar una píldora de insulina han fracasado porque la insulina es inestable y el cuerpo la degrada fácilmente durante la digestión.

Cómo se trata la diabetes tipo 1

La insulina es una hormona producida por las llamadas células beta del páncreas. Esta hormona se encarga de transportar la glucosa que circula en la sangre procedente de los alimentos ingeridos hasta las células para que estas la utilicen como fuente de energía.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad en la que se destruyen las células pancreáticas productoras de insulina (células beta), provocando la acumulación de glucosa en sangre. Se sospecha que es una patología de origen autoinmune en la que el propio sistema inmunitario atacaría las células pancreáticas. El tratamiento consiste en administrar insulina durante toda la vida.

Según señala la Clínica Mayo, las personas que sufren diabetes tipo 1 suelen necesitar una combinación de tres o más inyecciones de insulina al día para un buen control de los niveles de glucosa en sangre.

Otra opción a la inyecciones es utilizar una bomba de insulina (un dispositivo pequeño que se coloca en el exterior del cuerpo y libera insulina de forma programada).

La insulina no puede tomarse por vía oral para controlar la glucosa en sangre porque las enzimas del estómago la degradarían, pero en un futuro no muy lejano esto podría cambiar.

Más cerca de una pastilla de insulina

Los investigadores del WEHI en Melbourne han respondido a una pregunta de hace 100 años en la investigación de la diabetes: ¿puede una molécula diferente a la insulina tener el mismo efecto?

Lo han conseguido gracias a una tecnología de última generación (microscopía crioelectrónica) que permite visualizar moléculas complejas en detalle atómico. De esta manera han descubierto que existe un péptido concreto que imita el papel de la insulina. "En realidad lo que hace es activar el receptor de insulina y mantenerlo en posición activa, como dos manos que agarran unas pinzas por fuera", explica el Dr. Kirk.

El hallazgo abre la puerta a desarrollar un medicamento que podría tomarse vía oral para reemplazar a la insulina, sustituyendo así la necesidad de administrar inyecciones de insulina.