navidad no feliz

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La Navidad es tiempo de reencuentro, de solidaridad, de sacar lo mejor de nosotros mismos. Pero también es una de las etapas más consumistas, donde el que no tiene puede sentirse más pobre y el solitario más solo.

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“Para algunos estas fiestas son una época triste que esperan con prevención e incluso angustia. Es un tiempo en el que también aumentan los suicidios”, admite Víctor de la Torre, del centro de psicología Betania de Madrid.

IDENTIFICA POR QUÉ LA NAVIDAD TE SIENTA MAL

Las razones de que a alguien "no le guste" la Navidad pueden ser muy diversas:

  • La soledad o el duelo suelen ser las razones más frecuentes. Y el duelo no está asociado siempre a la muerte de alguien cercano. El duelo se vive en otras situaciones como la pérdida de un trabajo o por una separación de pareja.
  • Puede ser también una consecuencia de la época estacional, con pocas horas de sol y frío.
  • La falta de sueño también afecta al estado de ánimo. A veces el mismo estrés por la organización de los actos nos quita horas de cama y se acumula el cansancio. Nuestro cuerpo lo somatiza con tristeza o con bajada de defensas y enfermedades.
  • La idealización que de de estas fiestas da la publicidad, el cine, la televisión pueden crearnos unas expectativas que nunca se cumplen. El mundo no es más bello sólo por ser Navidad. Sigue habiendo guerras e injusticias. Aléjate de los tópicos. El perfeccionismo produce estrés emocional y nos hace más vulnerables.
  • Cuidado con el alcohol. Un consumo excesivo no sirve para olvidar las penas, sino todo lo contrario: las recrudece. Eso no quiere decir que se deba vetar. Puedes brindar con cava o tomar una copa de vino, la idea es que el alcohol no se convierta en "la justificación" de divertirse.
  • El estrés. La carga negativa también puede estar motiva por la autoexigencia de que reine la armonía, que seamos todos felices o que aciertes con cada regalo. Todas estas autoexigencias pueden impedir que conectes con tus sentimientos y lograr que no disfrutes plenamente.

NO FUERCES LO QUE NO SIENTES

“Lo principal es no obligarnos a sentirnos bien –aconseja el psicólogo De la Torre–. No tiene sentido forzar las cosas, obligarnos a que nos gusten estas fechas. Al contrario, si forzamos un sentimiento que no tenemos, nos vamos a sentir el doble de mal.”

Por ejemplo, no hay una forma correcta o incorrecta de vivir una Navidad tras la muerte de un ser querido. Permítete sentirte triste o llorar.

Si forzamos un sentimiento de felicidad que no tenemos, nos sentiremos el doble de mal

  • Lo que se recomienda en estos casos es aceptar que es una fecha más, que nos ha pillado torcidos, y que es mejor dejarla pasar.
  • Sentirnos en la necesidad de compartir una alegría que no tenemos acabarán notándose y estigmatizándonos ante los demás, por ir contracorriente.

“En todo caso se puede hablar abiertamente, aunque en 'petit comité', con la familia o amigos, para que entiendan nuestra postura”, añade De la Torre. Eso incluso es positivo, porque pueden darnos consejos o ayudarnos a aceptar la situación.

ESTRATEGIAS PARA GESTIONAR LA TRISTEZA

Partiendo de la base que si te sientes triste en esta época del año no pasa nada y hay que aceptarlo para vivirlo con serenidad, hay algunos consejos para gestionar bien esta emoción durante estos días:

  • AYUDAR A LOS OTROS TE AYUDA. Siéntete útil. Varios estudios relacionan el voluntariado como una manera de mantener una buena salud mental. Cuando colaboramos con otros nos sentimos mejor con nosotros mismos. Crece nuestra autoestima. Por ejemplo, si no tienes ganas o plan para pasar la Nochevieja, te podrías apuntar a los grupos que dan cena a personas sin hogar. Además, te dará otra perspectiva de la vida.
  • CÉNTRATE EN LOS QUE SÍ ESTÁN. Si has perdido un familiar, hay que intentar poner en valor la oportunidad de reunirnos con los que todavía están con nosotros. Disfrutar de su compañía y pon el foco en las cosas que nos hacen felices.
  • JÚNTATE CON QUIEN QUIERES. No fuerces las citas familiares. Queda sólo con los que quieras ver. A veces es mejor reunirse con amigos. “La familia realmente importante es la que uno construye”, recuerda el psicólogo. Si vas a estar más a gusto con amigos, acude a ellos. O si no tienes familia cercana, también pueden ser un excelente apoyo.
  • EL MINDFULNESS. Se trata de un concepto psicológico que consiste en prestar atención a cada momento, emoción, sensación... desde la aceptación, es decir, sin juzgarlo, sin valorar si es positivo o negativo, solo sintiéndolo. Gracias a ello podrás vivir la Navidad con mayor plenitud. Así, date permiso para vivir las fiestas plenamente. Olvídate de los convencionalismos. Ponte la primera de la lista y empieza a pensar qué es lo que quieres realmente tú.
  • PONLE HUMOR. La Navidad está en todas partes, es difícil saltársela a no ser que te vayas de viaje. Si no puedes, echa mano de la ironía, contempla estas fechas desde fuera y veras lo absurdo de todo. El libro Una Navidad diferente,de John Grisham te puede dar esa perspectiva.

CONSUME CON INTELIGENCIA

Otro gran problema navideño es la ola consumista que nos inunda y que pueda hacer que te cueste regalar o no ser feliz con lo que recibes, o que recibes demasiado poco.

Dedícate tiempo para pensar qué quieres de verdad. Puede que ni tú lo sepas. Pues busca qué te hace feliz y ve a por eso, que no tiene por qué un objeto. Al contrario, los mejores regalos son experiencias: viajes, relaciones, momentos...

Pregunta qué ingrediente secreto has puesto en la cena. A ver si descubren que es mucho amor

Tampoco te sientas obligado a hacer regalos. Quizá sea mejor decir abiertamente que no quieres entrar en una dinámica consumista. Quizá es una buena solución regalar sonrisas. Quizá puedes ayudar a los que te van a regalar, con indirectas más directas. Quizá sólo quieres que te reconozcan el cariño que has puesto en la comida. ¿Por qué no les incentivas pidiendo que adivinen qué ingrediente secreto hay? El amor.