Por Nuria Blasco

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Cuidar la alimentación es uno de los pilares básicos para controlar la diabetes, junto con el ejercicio y cumplir el tratamiento médico recomendado.

Si se siguen estas pausas es posible reducir drásticamente las complicaciones que pueden derivarse de esta enfermedad crónica, con lo que se mejora notablemente la calidad de vida de quienes la sufren.

Sin embargo, cuidar la alimentación no significa que las personas con diabetes deban hacer una dieta estricta ni eliminar ningún producto concreto de sus menús, sino que deben llevar una dieta equilibrada e ingerir con moderación aquellos productos que puedan elevar los niveles de glucosa en sangre.

Mitos y verdades de la alimentación en la diabetes

En el XXXI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes (SED) se trataron las controversias de la alimentación en este tipo de pacientes y se desvelaron algunos mitos, errores y verdades, haciendo una evaluación de los beneficios y limitaciones de los superalimentos, el ayuno intermitente o la dieta mediterránea, entre otros.

Una de las profesionales que ha participado en este Congreso, la Dra. María D. Ballesteros Pomar, especialista del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de León, asegura que “no existen los superalimentos" y que ningún alimento ni dieta especial "va a curar la diabetes”.

No a una dieta especial para diabéticos

Hay una creencia especialmente extendida y asumida por la población que dice que las personas con diabetes deben llevar una dieta especial.

Esto, según la afirma la Dra. Ballesteros, “es sin duda, un supermito”. La endocrina defiende que “no hay una única manera saludable de comer por lo que no hay que elegir un patrón dietético igual para todos, sino adaptarlo a las características de cada persona”.

Lo mismo sugiere la Dra. Clotilde Vázquez, jefe del departamento de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, que aclara que “cada persona con diabetes tiene unas peculiaridades, unas comorbilidades presentes, y unos riesgos que evitar. Y ahí es donde empieza la personalización de la dieta de cada paciente”.

No hay que elegir un patrón dietético igual para todos, sino adaptarlo a cada persona

  • Esta personalización no se basa solo en las calorías sino también de reparto de carbohidratos grasas y proteínas, la cantidad de vitaminas y minerales, el horario de las ingestas, etc.
  • Y todas estas características no son tampoco rígidas, sino que deben adaptarse a las situaciones vitales, de trabajo, de ocio y otras circunstancias. Por ello, alimentarse correctamente requiere un aprendizaje asesorado por especialistas, flexible, adaptado y que se ajuste día a día de forma sencilla.

Sí a la dieta mediterránea

Según los expertos, la adopción de la Dieta Mediterránea es el mejor consejo dietético para las personas con diabetes y también para el resto de la población.

“Es la mejor adaptada a nuestra cultura y se asocia a una reducción en el riesgo de enfermedad cardiovascular, cáncer, diabetes tipo 2 y enfermedades degenerativas”, asegura la Dra. Ballesteros.

  • En este sentido sugiere fomentar el consumo de frutas y verduras, aceite de oliva, pescado, legumbres o yogur, priorizando la ingesta de alimentos frescos y de temporada.
  • Además, recomienda evitar en lo posible los refrescos azucarados o los alimentos ultraprocesados que sean ricos en azúcares, sal o grasas saturadas.

La falsa creencia de los superalimentos

Periódicamente, se destaca algún 'superalimento' con presuntas propiedades casi milagrosas. En concreto, según destaca la Dra. Clotilde, “en el caso de la diabetes se vende la idea de que esos alimentos pueden curar la enfermedad, lo cual es una barbaridad”.

No debemos confundir el término superalimento con algo que contiene un remedio mágico

  • Algunos de los llamados 'superalimentos' prometen beneficios que, en muchos casos, no están demostrados suficientemente. Este ha sido el caso de la estevia, las bayas de Goji, el trigo sarraceno, la avena...

En cualquier caso, en relación con los superalimentos, la endocrina indica que no debemos confundir el término superalimento con algo que contiene un remedio mágico, sino que se trata de productos que un diabético debe incorporar a sus menús por su alto contenido en elementos nutricionales que escasean en otros alimentos”.

  • Son recomendables alimentos que contengan calcio, magnesio, fibra, omega 3, vitaminas y pre y probióticos. Entre ellos se encuentran los frutos secos, el pescado azul, los cereales integrales, los tomates o los lácteos fermentados.

El mito de los lácteos

Otra de las falsas creencias que existen relacionadas con la alimentación de las personas diabéticas es que deben eliminar los lácteos de su dieta diaria.

La ingesta de lácteos no solo no aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, sino que lo reduce

  • La leche de vaca no causa diabetes tipo 1 y está demostrado que la ingesta de lácteos no solo no aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, sino que lo reduce”, afirma la Dra. Ballesteros.

Y es que según los últimos estudios, se ha demostrado que las personas que consumen productos lácteos de forma habitual tienen menos posibilidades de padecer diabetes e hipertensión y, por tanto, de desarrollar enfermedades asociadas.

También es un mito que debamos elegir lácteos desnatados en personas con diabetes, porque el consumo de lácteos enteros puede reducir el riesgo de obesidad e incluso el riesgo cardiovascular”, afirma la endocrina.

Los posibles beneficios del ayuno intermitente

Muchas personas con diabetes tienen grandes dificultades a la hora de bajar de peso debido a la presencia de niveles elevados de insulina plasmática en ayunas que impiden la lipólisis (movilización de las grasas).

Actualmente, existen nuevas evidencias que podrían avalar el beneficio del denominado ayuno intermitente, que se fundamenta en la restricción calórica.

Con este tipo de ayuno se dan mejorías en peso, perfil lipídico y resistencia a la insulina

  • Por el momento, los estudios que han evaluado el efecto del ayuno intermitente son escasos aunque, según explica la Dra. Clotilde Vázquez, “prácticamente todos encuentran mejorías en peso, porcentaje de grasa, perfil lipídico, resistencia a la insulina y algunos marcadores inflamatorios; sin embargo, las diferencias son poco significativas en comparación con las dietas hipocalóricas estándar”, afirma.

Por ello, según la especialista “se postula que un ayuno prolongado podría mejorar la insulinosensibilidad y mejorar el control metabólico, el peso y otros parámetros de riesgo”, asegura.

Sin embargo, cualquier modalidad de ayuno intermitente en personas con diabetes requiere siempre de un ajuste terapéutico aconsejado por un especialista.

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