ventilar casa salud

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Abrir las ventanas para airear nuestra casa es un hábito muy positivo para mantener una buena salud. El aire de los espacios debe renovarse para que continúe siendo respirable y beneficioso para el organismo.

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Ventilar es el primer paso par eliminar las sustancias nocivas que se van acumulando en las viviendas. Un gesto que, para que sea óptimo, puede depender de diferentes factores. Pero hay más cosas que están en tu mano para conseguir que el ambiente de tu hogar sea lo más sano posible.

Los beneficios de ventilar

Decimos que "el aire está cargado" cuando el ambiente de una determinada estancia está sobrecargado de este dióxido de carbono. Cuando ventilamos:

  • El aire se oxigena: se reduce la concentración de CO2, el gas que espiramos y que ya no nos sirve.
  • Se regula la humedad: a veces es deseable aumentarla porque el aire está muy seco, lo que perjudica nuestras mucosas respiratorias. Otras veces hay que disminuirla para que no haya condensaciones.

Los rayos solares tienen cierto efecto desinfectante

  • Se reduce el polvo: las partículas en suspensión y los malos olores son arrastrados por la corriente de aire que se crea al ventilar.
  • Permitimos que el sol actúe: los rayos calientan y "desinfectan" en cierto modo las estancias ya que los rayos ultravioleta actúan contra algunos microorganismos.

Si no hay una correcta ventilación

En el caso de que no abramos las ventanas o no ventilemos correctamente las estancias de nuestro hogar, podemos encontrarnos con distintos aspectos negativos para nuestra salud:

  • Prolifera el moho como consecuencia del exceso de humedad. Cuando notamos su olor ya estamos respirando esporas nocivas.
  • Aumentan los gases tóxicos que son liberados por los objetos encolados (muebles, alfombras, objetos de plástico, etc.), los productos de limpieza o que forman parte de los humos de la cocina. En un espacio cerrado, la densidad de partículas y gases es mayor que en el exterior.
  • Se multiplica el riesgo de alergias y de que las vías respiratorias se irriten. También se favorece la aparición de todo tipo de infecciones.

Si no ventilamos pueden aparecer alergias, infecciones, cefaleas, fatiga...

  • Se concentran los gases contaminantes. Calderas, calentadores, estufas (de gas o de parafina) y chimeneas emiten este tipo de gases. Estas emisiones se eliminan haciendo que los aparatos expulsen los gases hacia el exterior. En las intoxicaciones leves los síntomas se parecen bastante a los que se dan en una gripe: fatiga, dolor de cabeza, mareo, náuseas, vómitos, falta de concentración e incluso alteraciones del ritmo cardiaco.

Cómo y cuándo ventilar tu casa

El momento más adecuado del día y el tiempo que se debe dedicar a la ventilación dependen del tipo de clima local, el uso de la casa y la estación del año en que estemos.

  1. En invierno hay que ventilar en el momento más caliente, hacia el mediodía, o aprovecharnos del momento en que incida más el sol.
  2. En verano se ventila por la noche, lo que además sirve para refrescar al máximo la casa.
  3. Unos 10 minutos diarios bastan para renovar el aire de una estancia.
  4. Cuantas más personas viven en una casa, más tiempo y más veces se debe ventilar.
  5. Los dormitorios se airean después de levantarse. No es mala idea abrir las ventanas unos minutos antes de dormir, incluso en invierno.

El aire limpio depende de varios factores

La temperatura, la humedad... Mantén a raya en tu casa los valores ideales que te mostramos a continuación y respirarás mucho mejor:

1. Temperatura

El rango de confort se halla entre los 17 °C (en invierno, por la noche) y los 24 °C (en verano). Si la diferencia entre temperatura exterior e interior es demasiado acusada, tus defensas bajan. Para evitar esos cambios de temperatura, es preferible abrigarse un poco dentro de casa en invierno que ir en camiseta de manga corta.

  • Piensa antes de encender la calefacción o el aire acondicionado en cómo puedes regular la temperatura sin ellos. Puedes, por ejemplo, graduar la entrada del sol, crear ambientes cálidos con la ayuda de cortinas gruesas, alfombras y tapicerías y mejorar el aislamiento, sobre todo de ventanas y paredes que dan al exterior y al norte.

2. Nivel de humedad

El nivel debe encontrarse entre el 35 y el 50% a lo largo de todo el año. Si está por debajo del 35% –ocurre en invierno cuando la calefacción está demasiado alta– la piel, las mucosas y los ojos se resecan. Pero es más «peligroso» que la humedad supere el 50%, porque favorece el desarrollo de ácaros, mohos y bacterias.

  • Compra un higrómetro (desde 5€) para saber la humedad del aire. Si el exceso no se corrige con la ventilación y la mejora de los aislamientos, un aparato deshumidificador puede ser la solución. Puedes aumentar la humedad con un aparato humidificador. Son preferibles los que funcionan por ultrasonidos.

3. COVS (compuestos orgánicos volátiles)

Lo ideal es que en casa haya cero compuestos orgánicos volátiles. Intenta reducirlos al mínimo. Muchos COVS son irritantes y, algunos, incluso cancerígenos. A corto plazo causan irritación de los ojos y de las vías respiratorias, dolor de cabeza, mareos, trastornos visuales, fatiga, reacciones alérgicas en la piel y náuseas. A largo plazo pueden dañar el hígado.

  • Si vas a reformar tu casa, emplea pinturas, barnices, colas, etc., sin disolventes y con sellos ecológicos o ingredientes básicos naturales. No utilices insecticidas químicos. Emplea medios naturales para controlar los mosquitos o las plagas de las plantas. No abuses de los productos de limpieza con perfumes.

gestos que ayudan a mantener un ambiente sano

  • Quitarte los zapatos al cruzar la puerta de casa es una obligación. Vienen de la calle cargados de polvo y contaminantes que luego se dispersan en el aire.
  • Los purificadores de aire son aparatos prácticos para personas alérgicas o sensibles a los contaminantes (desde 60€). Hay modelos de sobremesa con eficacia limitada y sofisticados aparatos con filtros de carbono que retienen las partículas de polvo cargadas de metales pesados, esporas o compuestos orgánicos volátiles (COVS).

Las plantas y los purificadores de aire eliminan las sustancias nocivas de nuestro hogar

  • Todas las plantas de interior regulan en mayor o menor medida la humedad ambiental y, sobre todo, depuran el aire. Algunas también son capaces de eliminar gases tóxicos, capturándolos del aire y enterrándolos en la tierra. Por tanto, una casa llena de plantas variadas mejora la calidad del aire.

iones negativos en tu casa

El organismo humano se encuentra a gusto y relajado en un ambiente cargado de iones negativos que nos sientan bien.

  • ¿Qué son? Son partículas con carga eléctrica negativa que flotan en el aire y hacen que nos sintamos a gusto.
  • ¿Qué pasa si no hay iones negativos? Cuando hay más iones positivos, aparecen dolores de cabeza, ansiedad, depresión y problemas respiratorios.
  • ¿Cómo se crean? Las fuentes de agua, los humidificadores y las plantas los aumentan. También los ionizadores que no liberen ozono son una opción.