Por Pablo Cubí, periodista

Los beneficios de ser amable para nuestra salud
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La ansiedad, el estrés, la fatiga crónica y la depresión afectan a la vida de millones de personas. Tratamos de combatirlas con terapias, medicamentos, descanso y buena alimentación.

Pero existe otro posible remedio contra esas enfermedades que es gratuito, se multiplica cuanto más lo compartes y además proviene de ti: la amabilidad.

Cómo afecta ser amable

La amabilidad altera el cerebro, dilata las arterias y reduce la presión sanguínea”, asegura el investigador David Hamilton, doctor en Química y un experto del efecto placebo.

La amabilidad provoca otras numerosas reacciones hasta en el plano celular. Hamilton apunta que retarda procesos de envejecimiento.

La bondad actúa sobre las arterias y reduce la presión sanguínea

Es una de las bases físicas que explicaría por qué ser amable puede resultar muy beneficioso para la salud. Cuando somos amables nuestro cuerpo está más sano y rejuvenecido, y nos sentimos más felices y libres para sintonizarnos con nuestros objetivos.

Los cinco beneficios de ser amable

El doctor Hamilton estuvo trabajando muchos años en la industria farmacéutica, en la investigación y desarrollo de tratamientos para las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Esto le llevó a plantearse y analizar qué mecanismos nos permiten reforzar nuestra salud o para evitar o luchar contra enfermedades sin necesidad de acudir a los fármacos.

Sus conclusiones apuntan que uno de esos mecanismos es la amabilidad, por ingenuo o simplista que pueda parecer.

Sus conclusiones las justifica en “Los cinco beneficios de ser amable” (Editorial Diana), donde apunta que esos aspectos beneficiosos son:

  1. Nos ayuda a ser más felices.
  2. Protege nuestro corazón.
  3. Retrasa el envejecimiento.
  4. Tiene un valor psicológico, al mejorar nuestras relaciones.
  5. Tiene un valor social. La amabilidad es contagiosa.

Ayuda a relaciones duraderas

A pesar de lo que puedan haberte dicho, no somos inherentemente egoístas; la verdad es que somos inherentemente amables o bondadosos”, apunta Hamilton.

Si quieres verlo de otra manera, el ser amable no deja de ser un acto de egoísmo. Si sabes que hacerlo te beneficia, ¿no es egoísmo?

La realidad es que no. Los mecanismos mentales que creamos son más complicados. Pero aquellos que piensan que el ser humanos es por naturaleza egoísta, tienen en esta aparente contradicción una explicación.

"El ser humano es inherentemente amable y bondadoso"

  • El mundo no es un lugar donde todos estén contentos y puedan satisfacer sus necesidades de manera cotidiana, así que necesitamos amabilidad”, añade Hamilton.

Un ejemplo. Los psicólogos explican los beneficios de la amistad. Somos seres sociales. Pues bien, la amabilidad es uno de los factores que permiten deducir si una relación de amistad se alargará en el tiempo.

Se hizo un experimento y los investigadores consiguieron deducir con un 90% de acierto las relaciones duraderas gracias a analizar el grado de amabilidad.

Un elemento desestresante

El estrés es justamente uno de los factores que perjudican de una manera más clara a nuestra salud. Hay numerosos estudios que apuntan los efectos negativos.

Entre estos efectos, podemos enumerar que: desgasta nuestras células por el esfuerzo excesivo al que somete al cuerpo, baja nuestro sistema inmunológico, provoca problemas digestivos, altera el sueño, favorece los problemas de piel, y un largo etcétera.

  • Uno de los antídotos al estrés es precisamente la bondad.

En esencia, a medida que aumenta el nivel de bondad en nuestras vidas, disminuye el de emociones negativas y estrés.

Incluso cuando experimentamos eventos estresantes, la bondad puede amortiguar los sentimientos negativos”, añade Hamilton.

El pegamento de la sociedad

A veces la amabilidad no es algo de lo que seamos conscientes. “Le pregunté a mi madre cuándo había realizado el último acto de amabilidad y no le vino ninguno”, relata Hamilton.

Sin embargo, acababa de ofrecer a su hijo un té y un bocadillo. “Es lo que pasa con los héroes cotidianos: simplemente es su naturaleza. La bondad es tan natural para ellos que ni siquiera se dan cuenta”.

Los pequeños favores de cada día son el pegamento que une nuestras relaciones

Las tazas de té, cuidar de los niños, llevar a alguien en coche… “Los cientos de otras cosas que la familia y los amigos hacen unos por otros todos los días son el pegamento que mantiene unidas nuestras relaciones”.

La bondad nos beneficia a todos, es un hecho inevitable. Nos hace más felices, lo cual es una ganancia inmediata; también es buena para el corazón y mejora nuestras relaciones.

Si vivimos una vida de bondad, miles de personas podrán beneficiarse de ella y nuestra vida no se verá acortada por ello. De hecho, se extenderá”, añade Hamilton.