Por Nuria Blasco

Qué es la hiperpotasemia o exceso de potasio
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El potasio es un mineral esencial para el funcionamiento de todas las células, músculos, tejidos y órganos del cuerpo. Participa en la síntesis de proteínas, interviene en la transmisión del impulso nervioso y la contracción muscular y permite mantener un equilibrio hidroelectrolítico en nuestro organismo.

  • Sin embargo, como pasa con el resto de minerales y vitaminas, tener una dosis excesiva de potasio puede ser perjudicial para la salud, con efectos nocivos en los nervios, los músculos y la función cardiaca.

En condiciones normales, si consumimos mucho potasio, nuestros riñones se encargarían de excretar el exceso. Pero patologías como la diabetes, la insuficiencia cardíaca o la insuficiencia renal incrementan el riesgo de padecer una alta concentración de potasio en sangre, un trastorno llamado hiperpotasemia, que afecta a un 40% de los pacientes con este tipo de enfermedades.

Por qué hay que controlar el potasio

La mayor parte de la población obtiene el potasio que necesita el cuerpo a través de la alimentación.

Esto es importante porque obtener poco potasio puede contribuir a aumentar la presión arterial, a tener más riesgo de cálculos renales y a que se reduzca el calcio en los huesos.

Pero su exceso también tiene consecuencias negativas: la hiperpotasemia es un trastorno grave que se caracteriza por niveles elevados de potasio en sangre y se asocia a enfermedades cardiovasculares, renales y metabólicas.

  • Se produce cuando estos niveles son superiores a 5 miliequivalentes por litro (mEq/l), según datos de la Fundación Española del Corazón (FEC).
  • Se estima que entre un 2-3% de la población mundial sufre de hiperpotasemia, sin embargo, esta cifra es mucho más elevada en pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) o insuficiencia cardiaca, los cuales presentan hiperpotasemia hasta en un 40% y 30% de los casos, respectivamente.

Causas que originan este trastorno

La hiperpotasemia suele deberse a una disminución de la eliminación de potasio por la orina y, en pocos casos, a un aumento de la liberación de potasio desde las células. Las causas más frecuentes de este problema son:

  • La insuficiencia renal aguda o crónica es uno de los principales desencadenantes de la hiperpotasemia, ya que los riñones son los encargados de mantener un nivel correcto de potasio, manteniendo el equilibrio entre la cantidad que se ingiere y la que se elimina, principalmente a través de la orina. Si estos no funcionan correctamente, no pueden eliminar el potasio sobrante presente en la sangre.
  • La insuficiencia cardiaca, que puede llegar a disminuir el flujo de sangre a los riñones y esto a su vez es causa de insuficiencia renal e hiperpotasemia.
  • La toma de determinados fármacos, sobre todo aquellos que se emplean habitualmente para el tratamiento de la enfermedad renal crónica y de la insuficiencia cardíaca. Estos impiden una normal eliminación del potasio por la orina.
  • Un sobreaporte de potasio. Esto no suele suceder si no se padece insuficiencia renal. Sin embargo, se debe prestar atención a los suplementos de potasio o alimentos ricos potasio (como la sal potásica para hipertensos).
  • El descenso de diversas hormonas, generalmente las producidas por las glándulas suprarrenales.

“La enfermedad renal puede ocasionar un exceso de potasio en el cuerpo porque los riñones dañados no eliminan el suficiente potasio o porque algunos medicamentos para tratar la enfermedad renal dificultan la eliminación de potasio en la orina”, señala el jefe del Servicio de Nefrología e Hipertensión de la Fundación Jiménez Díaz, el Dr. Alberto Ortiz.

A través de la orina se elimina el 90% del exceso del potasio y el intestino es el encargado de eliminar el 10% restante, por lo que también es importante evitar el estreñimiento.

Síntomas de hiperpotasemia

El funcionamiento de los músculos, incluido el corazón, depende de la concentración de potasio que haya en nuestro cuerpo, por tanto, la hiperpotasemia, aunque suele ser asintomática, puede producir los siguientes síntomas:

  • Fatiga y debilidad muscular: en situaciones muy graves puede llevar a la parálisis incluso respiratoria.
  • Parestesia: un trastorno de la sensibilidad de tipo irritativo que se manifiesta con sensaciones anormales como el hormigueo. Esta sensación suele darse en los brazos, manos, dedos, piernas y pies, aunque puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo.
  • Alteraciones en el corazón: el potasio es el responsable del mantenimiento de la frecuencia cardiaca por lo que la hiperpotasemia puede producir palpitaciones o arritmias que, en casos graves, pueden llevar a un paro cardiaco.

Diagnóstico

La hiperpotasemia suele ser asintomática hasta que se desarrollan arritmias cardiacas. De hecho, los afectados suelen tardar años en recibir el diagnóstico. En muchos casos, se detecta de forma casual en pacientes que se hacen análisis por otros motivos.

  • El diagnóstico consiste en una medición del potasio haciendo análítica para determinar si hay un exceso de potasio en sangre.
  • Es importante revisar el tipo de fármacos que toma el paciente por si están afectando en este sentido.
  • También es básico averiguar cómo trabaja el riñón con una evaluación de la función renal.
  • Es aconsejable hacer un análisis de orina que determine la cantidad de potasio que se está eliminando por la orina y nuevos análisis de sangre, generalmente dirigidos a valorar el estado de diferentes hormonas (aldosterona, renina, cortisol, etc.).

En el caso de confirmarse la hiperpotasemia debería realizarse un electrocardiograma.

el Tratamiento

La hiperpotasemia debe tratarse rápidamente ya que tiene una mortalidad elevada. El tratamiento dependerá de la gravedad de la enfermedad, viendo si hay cambios en el electrocardiograma o síntomas neuromusculares. Por norma general, el tratamiento se basa en:

  1. Normalizar la cantidad de potasio de la sangre. El primer paso es bajar el nivel de potasio para lo que se pueden administrar diuréticos para forzar su eliminación por la orina o, en casos graves, se pueden administrar suero con glucosa, insulina y bicarbonato.

Se calcula que menos del 40% de los pacientes reciben tratamiento

  1. Corregir la causa que ha producido la subida de potasio. Si se debe al uso de medicamentos, se deben retirar o cambiar. Si es debido a que el riñón no funciona correctamente se debe recomendar una dieta pobre en potasio. En pacientes con insuficiencia renal, si no se corrige con la dieta y con resinas de calcio se recomendará iniciar la diálisis.

la alimentación para regular el potasio

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una ingesta de potasio en adultos de al menos 3510 mg/día y limitar la ingesta de sal (cloruro de sodio) a menos de 5 gramos diarios para el buen funcionamiento del organismo.

Las principales fuentes de potasio, según la Fundación Española del Corazón, son las siguientes:

  • Frutas como las naranjas, uvas, moras, plátanos, kiwis, aguacates, nectarinas, mangos, melón, papaya, ciruelas o granadas.
  • Vegetales como coles de Bruselas, zanahorias, patatas, espinacas, calabazas, tomates o judías.
  • Legumbres.
  • También otros alimentos como yogures, quesos, chocolates, frutos secos y semillas. Además de aportar potasio, estos alimentos pueden aportar fibra, vitaminas y calcio.

Por tanto, si se padece hiperpotasemia, es recomendable realizar una dieta baja en potasio, reduciendo el consumo de estos alimentos.

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