Mononucleosis

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Mononucleosis

Aunque solemos asociar los besos con un gesto de afecto cariñoso y dulce, olvidamos que a través de ellos se produce un intercambio importante de virus y bacterias que pueden comprometer nuestra salud. Y aunque resulte un poco contradictorio, ya que también refuerzan nuestro sistema inmunológico, a veces es conveniente evitarlos.

¿Te parece exagerado? Toma en consideración que con solo un beso de 10 segundos se pueden llegar a compartir hasta 80 millones de bacterias. Y a raíz de esto, en ocasiones, ocurre con el contagio de la mononucleosis.

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Más conocida como la "Enfermedad del beso", la mononucleosis es una infección causada por el virus Epstein-Barr (EBV) un virus de la familia de los virus responsables del herpes.

Alrededor del 95% de la población adulta la ha sufrido alguna vez, ya que la enfermedad es altamente contagiosa. Con el simple hecho de estar en contacto con restos de saliva de la persona infectada se producce un nuevo contagio.

Principales síntomas de la mononucleosis

Muchas veces la mononucleosis suele ser confundida con una gripe que no termina de desarrollarse, inespecífico, incluso leve, y otras veces ni siquiera provoca síntomas.

Si finalmente sufres una infección por mononucleosis los síntomas más comunes suelen ser:

  • Fiebre Alta, superior a 38º.
  • Dolor de garganta o faringitis.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos del cuello, de detrás de las orejas (retroauriculares) y de la parte baja de la cabeza (occipitales). Por eso también es conocida como “fiebre ganglionar”.

Tras el contagio los síntomas no aparecen de forma inmediata. Al contrario, la persona comienza a notar lentamente algunos síntomas leves que aumentan el malestar progresivamente.

Ante los síntomas es conveniente evitar la automedicación

El malestar que provoca esta patología puede aparecer entre 1 y 8 semanas después que se haya producido el contagio. Puedes empezar a sospechar si sientes:

  1. Cansancio o fatiga que pueden durar mucho y sin motivo aparente. Por esto muchas veces se confunde con el proceso de incubación de algún virus común, como el de la gripe.
  2. Además de fiebre, también se pueden sentir náuseas, vómitos, malestar general o dolor de cabeza y abdominal.
  3. En la mitad de los casos el bazo se puede inflamar (esplenomegalia).
  4. Algunas veces el hígado también puede aumentar su tamaño.

¿QUÉ COMPLICACIONES PUEDE HABER?

La enfermedad se resuelve por sí sola de forma espontánea en unas 2 semanas, aunque el cansancio puede permanecer incluso meses, e ir mejorando progresivamente hasta que desaparece por completo.

Ante la sospecha se recomienda ir al médico para confirmarlo

La mononucleosis suele evolucionar sin complicaciones, aunque en casos más bien raros pueden desarrollar algún trastorno linfático y, en casos extremos, llegar a sufrir una rotura del bazo.

el tratamiento para la mononucleosis

Al estar causada por un virus, no existe un medicamento que cure la mononucleosis infecciosa. Por esta razón, el tratamiento se dirige simplemente a aliviar los síntomas.

Lo habitual es que el médico prescriba analgésicos para el dolor y antiinflamatorios para la inflamación ganglionar. Solo si existe una sobreinfección bacteriana el médico puede recetar antibióticos.

  • Es muy importante no automedicarse, ya que por ejemplo tomar ácido acetilsalicílico está contraindicado, porque existe la posibilidad de desarrollar una enfermedad de origen vírico denominada síndrome de Reye, que afecta al hígado y al cerebro.

La enfermedad suele ser común entre los adolescentes

  • Pero las medidas más importantes son el reposo y la hidratación para paliar el estado de agotamiento que sufre la persona afectada.
  • En ocasiones el cansancio es extremo, lo que supone una incapacidad para realizar las actividades habituales de la vida diaria. Asimismo, si el bazo y/o el hígado están agrandados, el reposo es fundamental para que vuelvan a su tamaño normal.

¿Cómo evitar el contagio?

Cuando se tiene contacto con alguna persona que tiene mononucleosis o que la ha pasado recientemente, conviene tomar una serie de precauciones para prevenir el contagio:

  • Lavarse las manos frecuentemente.
  • No compartir vasos, cepillos de dientes, cubiertos o cualquier objeto que pueda haber entrado en contacto con la saliva del paciente.
  • Tener cuidado en los meses posteriores. El virus de Epstein-Barr está en la saliva del enfermo durante la fase aguda, es decir, mientras tiene los síntomas, y permanece varios meses después de desaparecer las molestias, por lo que hay que continuar teniendo estas precauciones. Aunque la persona se encuentre bien, puede seguir infectando a otros.

El virus crea inmunidad, es decir, que una vez totalmente curada la persona no suele volver a desarrollar la enfermedad, aunque se han visto algunos casos de repetición de la actividad del virus en personas que han sufrido trasplantes.